Sin cerdos vietnamitas ni pitones en casa

Cerdo vietnamita./EFE
Cerdo vietnamita. / EFE

El Gobierno incluye a estos animales, entre otros, en el catálogo de especies invasoras y no se podrán tener como mascota desde 2022

Daniel Roldán
DANIEL ROLDÁNMadrid

Tres reptiles, un mamífero y dos plantas le provocaron este viernes un serio problema a Isabel Celaá. La ministra portavoz enumeraba los acuerdos del Ejecutivo cuando se topó con una materia fuera de lo común. «El catálogo de especies exóticas invasoras en España. Lo comento porque tiene algunas cuestiones exóticas también», indicó Celaá antes de confesar, y demostrar, que sufre «una risa floja». Risa que se convirtió en carcajada cuando intentaba encontrar entre sus papeles el nombre de la planta. «¡Debe ser carnívora!», le espetaba, a su derecha, la ministra de Hacienda, María Jesús Montero.

Celaá no consiguió encontrar el nombre de la planta; y no, no es carnívora. Se trata del tabaco moruno, que se prohíbe solo para Canarias. Además se amplía al archipiélago el veto aplicado en la península a la hierba de la pampa. Las dos plantas se incluyen en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras junto al varano de la sabana, la pitón real, la tortuga de Florida y el cerdo vietnamita, que ha pasado de ser una simpática mascota a convertirse en un verdadero problema. Esta decisión del Ejecutivo, vía real decreto, supone que no se podrán adquirir estos ejemplares para tenerlos en casa como animales de compañía a partir del 1 de enero de 2022. Los propietarios que deseen seguir teniendo a sus mascotas deberán informar, antes del 31 de diciembre de 2021, a las autoridades, que serán las que establezcan los requisitos de esterilización, marcaje o declaración responsable para no liberarlo. Además ni se podrán vender, reproducir o ceder. Si algún ciudadano decide cambiar de opinión, podrá entregar estos animales de forma voluntaria a las autoridades.

Los tres animales se han convertido en un quebradero de cabeza, como ha señalado el Comité Científico en varios informes durante los últimos años. El problema del mamífero tiene hasta nombre: 'cerdolí'. Es fruto del amor entre un jabalí y el gorrino proveniente de Asia que acaba en libertad por culpa de sus exdueños. «El hecho de que los cerdos vietnamitas vivan en libertad podría reducir el patrimonio genético de la población española de jabalí, así como agravar los daños que este ya causa en España (como los daños a cultivos o los accidentes de tráfico)», escribía, hace seis años, Miguel Delibes Mateos en la revista 'Animal Biodiversity and Conservation'. Entonces ya detectaba problemas en Palencia, Valladolid, Zaragoza, Alicante, Baleares, Murcia, Asturias o Badajoz. Y su presencia no ha hecho más que aumentar, por ejemplo en Navarra. «Podría aumentar los problemas de sobrepoblación de jabalíes», destaca el Ministerio de Transición, encargado de llevar este asunto a la mesa del Consejo de Ministros.

 En cuanto a los reptiles, la pitón real es una serpiente que engulle sus presas vivas o tras asfixiarlas y tiene debilidad por los roedores. «Es una potencial competidora frente a otras especies autóctonas, pudiendo afectar a la cadena trófica», apunta el Ejecutivo. El varano de la sabana es un lagarto originario de Togo que se encuentra muy cómodo en praderas y zonas boscosas españolas. Además, su dieta -insectos y algunos pequeños roedores-, «territorialidad, agresividad y tamaño podrían comprometer la supervivencia de numerosas especies autóctonas». Por eso, se incluye en esa lista negra. Por último, la tortuga de la península (o de Florida) es el clásico caso de abandono: se hace mayor, se multiplican los problemas para tenerla en casa y se toma la errónea decisión de dejar suelta en la naturaleza a un animal que se zampa a las tortugas autóctonas.