El turismo conquista el espacio

Vista de la Tierra desde el SpaceShipTwo, un cohete diseñado para el turismo espacial. / Efe

Una nave privada de la compañía Virgin hace historia después de superar los 82 kilómetros de altura | Alcanzar las estrellas será posible por 250.000 dólares

Miguel Ángel Alfonso
MIGUEL ÁNGEL ALFONSOMadrid

«Han pasado 14 años para llegar hasta aquí», gritaba un exhultante Richard Branson, el magnate británico dueño de Virgin Galactic, después de que el vehículo suborbital VSS Unity, diseñado para llevar turistas al espacio, hiciese historia en la madrugada de este viernes y alcanzase por primera vez en un vuelo privado los 82,7 kilómetros de altura.

Esta vez la nave logró aterrizar sin incidentes, olvidando el fracaso de 2014, cuando en un vuelo de prueba similar falleció el piloto Michael Alsbury al accidentarse el aparato debido a un fallo en el sistema de reingreso. Así que es posible que Branson tuviera ya preparada la frase desde hace tiempo, intentando emular la famosa «es un pequeño paso para el hombre, pero un gran paso para la humanidad» que pronunciara el 21 de julio de 1968 el astronauta Neil Arsmtrong, después de dejar su huella sobre la superficie lunar.

Lo cierto es que el vuelo del Virgin Galactic podría ser igual de relevante para la historia del ser humano, ya que acerca el espacio a millones de turistas que jamás soñaron con alcanzar las estrellas... Por 250.000 dólares, que es lo que costará un billete que incluye experimentar unos minutos de ingravidez y también ver la curvatura de la Tierra contra la oscuridad del espacio. Un 'selfie' de altura para unos turistas de élite.

Richard Branson, el dueño de Virgin, recibe los datos del vuelo en su teléfono móvil.
Richard Branson, el dueño de Virgin, recibe los datos del vuelo en su teléfono móvil. / Reuters

La línea Karman

Según Space.com, la altitud conseguida está por encima del límite de 80 kilómetros (50 millas) que utilizan la NASA y la Fuerza Aérea de los Estados Unidos para otorgar las 'alas de astronauta', pero por debajo de la más famosa Línea Karman, a 100 kilómetros (62 millas). Dicha altitud fue la fijada para conseguir el Premio Ansari X, que ofreció 10 millones de dólares al primer equipo privado para lanzar una nave tripulada reutilizable al espacio dos veces en un lapso de dos semanas.

Ese premio fue recogido en octubre de 2004 por el grupo detrás de SpaceShipOne, cuyo diseño Virgin Galactic se adaptó para VSS Unity y sus otros vehículos suborbitales de seis pasajeros pilotados (que se denominan colectivamente vehículos SpaceShipTwo).

Perspectiva del VSS Unity desde el interior de la cabina (arriba); dos hombres observan la maniobra de aterrizaje de la nave (izquierda); el Unity rompe la barrera del sonido (dcha.). / Reuters/Afp

En este caso, el vuelo comenzó justo después de 15.00 GMT cuando VSS Unity se dirigió a los cielos bajo su avión de transporte WhiteKnightTwo, VMS Eve, desde el puerto aéreo y espacial del desierto de Mojave (Californi).

El Eve dejó caer a Unity a una altura de 15.000 metros, momento en el que el piloto Mark Stucky y el copiloto C.J. Sturckow encendieron el motor de cohete a bordo.

Tres veces la velocidad del sonido

Este prendió al máximo durante 60 segundos, acelerando el vehículo a una velocidad de Mach 2,9, o 2,9 veces la velocidad del sonido, dijeron los representantes de Virgin Galactic. La misión de finalizó a las 16.15 GMT, después de que el vehículo aterrizase sin daños en una pista del puerto espacial de Mojave.

Este vuelo es la cuarta misión de prueba con cohetes de VSS Unity, que Virgin Galactic dió a conocer oficialmente en febrero de 2016. Las otras tres pruebas con motor se realizaron en abril, mayo y julio de este año, y llevaron a Unity a altitudes máximas de 25,7, 34,9 y 52 kilómetros, respectivamente.

Este éxito significa que la empresa podría estar a solo meses de llevar su primer grupo de turistas, un objetivo en el que Virgin Galactic ha trabajado durante 14 años, como clama el exhultante Richard Branson.

 

Fotos

Vídeos