Cocina y moda burgalesa, de la mano hasta Rusia

Héctor Riaño y Pedro Corral/BC
Héctor Riaño y Pedro Corral / BC

Pedro Corral y Héctor Riaño son dos jóvenes promesas burgalesas en sus disciplinas: la cocina y el diseño de moda

Andrea Ibáñez
ANDREA IBÁÑEZBurgos

La gastronomía burgalesa tuvo su representación en la edición número 45 del WorldSkills Competition disputada en Kazan la pasada semana. Pedro Corral, un joven burgalés de 20 años, fue el encargado de viajar hasta allí y poner toda la carne en el asador en estas olimpiadas dedicadas a jóvenes menores de 22 años que hayan cursado FP. Así que puso la carne, el pescado y el postre para dejar el pabellón español bien alto. Y es que Corral fue uno de los 28 españoles que acudieron a la cita a participar en las diferentes modalidades.

A un total de cuatro pruebas a contrarreloj y con ingredientes sorpresa tuvo que enfrentarse el joven burgalés, lo que dejaba todo a la suerte. Una crema de coliflor fue la prueba con la que romper el hielo. En los días posteriores, tocó cocinar salmón -reconoce que fue la prueba que peor se le dio-, un buen solomillo y para cerrar con un buen postre.

Una gran experiencia, que podría haber tenido un mejor resultado. Corral finalmente logró ser el 31º clasificado de un total de 48 participantes en la categoría de cocina, pero el chef se queda con todo lo aprendido. «Me gustaría seguir aprendiendo, conoces a mucha gente, otro tipo de cocina», confiesa tras haber vuelto a Burgos.

Ahora ya tiene su próximo objetivo fijado. El Campeonato Europeo, que se celebrará en la ciudad de Graz, en Austria, en 2020. Cuenta con un año de prepraración para mejorar su papel. Y seguro que contará con la ayuda de su profesor Sergio Linares, que estuvo en Rusia con él y lo formó en la Escuela de Hostelería y Turismo de Burgos. Pero sobre todo, seguirá mejorando, en su día a día, ya que Corral trabaja en La Cueva de Mayla, en Villadiego.

Por ahora, le gustaría seguir descubiendo mundo gracias a la cocina hasta que consiga crear su propio universo alrededor de la gastronomía: su propio restaurante. Para que vayan tomando nota, su punto fuerte es «la cocina creativa sin perder lo tradicional».

Diseño burgalés

El concurso ruso no solo sirvió de escaparate para este cocinero. El joven diseñador burgalés, Héctor Riaño, también fue protagonista gracias al diseño de los cuatro delantales y otras cuatro chaquetillas del chef.

Este joven diseñador cursó sus estudios en la Escuela Superior de Arte y Diseño de Burgos y, tras realizar algunas colaboraciones en Reino Unido durante sus años de estancia en Londres, se le presentó esta «gran oportunidad» que ha sabido aprovechar. Y eso que le tocó trabajar a contrarreloj. Apenas contó con tres semanas para el diseño y la confección de la ropa. Bien es cierto que contó con la colaboración de su equipo -Conchi y Manoli-, así como de la tienda local 'Bordados y Diseño Amelia'.

Noches sin dormir, pero un reto conseguido en fecha. Y eso que no era fácil. Como él mismo explica, fue su primera confección pensada para hombre -ha realizado cuatro colecciones para mujer con inspiración histórica- a lo que se suma la peculiaridad de ser un uniforme de trabajo. Esto último significa que había que cumplir con algunos requisitos. El color blanco, por ejemplo, era innegociable.

Una de las máximas en el vestuario de Pedro Corral era que quedara claro que se trataba de «un diseño español». Qué mejor forma de hacerlo que un abanico. Concretamente un aplique sobre el hombro simulando un abanico, la parte más compleja y hecha a mano con todo detalle.

Además de la estética, por supuesto, «había que tener en cuenta la ergonomía para que se ajustara al movimiento y fuera cómodo para él». Una sarga blanca fue el tejido en el que se realizó un diseño 100% burgalés.