Cuatro de cada diez conductores muertos ingirió alcohol o drogas

Test de droga al que se someten los conductores./Borja Agudo
Test de droga al que se someten los conductores. / Borja Agudo

Aunque la cifra de positivos se mantiene estable, se dispara el porcentaje de víctimas que presenta una gran borrachera en el momento del accidente mortal

Alfonso Torices
ALFONSO TORICESMadrid

Cuatro de cada diez conductores que el año pasado murió en España en un accidente de tráfico había ingerido alcohol, drogas o psicofármacos, y en algunos casos varias sustancias a un tiempo, según los resultados de las autopsias realizados por el Instituto Nacional de Toxicología.

La proporción de los conductores fallecidos que dieron positivo a sustancias estupefacientes, el 42%, se redujo ligeramente con respecto a 2016, cuando fueron el 43%, pero sigue siendo uno de los grandes problemas de la seguridad vial española, pues la alta proporción se mantiene prácticamente estable desde 2011. Es una «plaga» y una «epidemia», según el fiscal coordinador de Seguridad Vial, Bartolomé Vargas, y un motivo claro para seguir aumentando los controles de alcoholemia y drogas en las carreteras, según indicó el director general de Tráfico, Pere Navarro.

El perfil del conductor fallecido que dio positivo es un hombre (92%), de 25 a 55 años (el 87,9%), que guía un automóvil (62,7%). No obstante, el año pasado se detectó una preocupante variación y es que el grupo de edad más numeroso fue el de los 25 a 34 años, en el que el número muertos aumentó un 50% sobre 2016.

Los hábitos de consumo de estupefacientes al volante no han sufrido importantes variaciones en los últimos seis años. El 66,4% de los conductores fallecidos en accidente consumió en 2017 alcohol antes del siniestro, un 37,6% tenía presencia de drogas en su organismo, y un 26,6% ingirió psicofámacos, de manera especial benzodiacepinas (ansiolíticos). Como tendencia, se observa un ligero descenso de la presencia de alcohol en el conjunto de las autopsias y, por contra, un aumento de la ingestión de drogas y de psicofármacos en los siniestros mortales.

Pese a la menor proporción del número de fallecidos que tomó alcohol, lo que detectaron los forenses el año pasado fue que los conductores que sí lo habían hecho ingirieron cantidades mucho mayores que otros años. El 75,8% tenía más de 1,2 gramos de alcohol por litro de sangre (más de dos veces el límite máximo permitido), porcentaje 8,8 puntos mayor que el de 2016. De igual manera, la mitad de los muertos superaba los dos gramos de alcohol por litro de sangre, lo que es equivalente a una gran borrachera, con un aumento de 16 puntos respecto al año pasado.

La droga más presente con diferencia entre los conductores muertos en accidente fue el cannabis, detectada en el 58,3% de los que habían consumido estupefacientes ilegales, diez puntos más que el año anterior. En segundo lugar está la cocaína, presente en el 50,5% de los fallecidos que había tomado drogas, 2,5 puntos más que en 2016. Entre los conductores a los que se les detectó la ingestión de varias sustencias, el 7,6% mezclaron alcohol y cocaína y el 6,9% combinaron alcohol con cannabis.

Peatones intoxicados

Los estupefacentes también tienen una presencia notable entre los peatones muertos en accidente en España. La misma institución científica detectó estas sustancias en los cadáveres de tres de cada diez peatones fallecidos por atropellos en 2017. Este 34% de positivos eleva en dos puntos el porcentaje de 2016, pero se mantiene en la franja más baja desde 2011. El perfil más habitual de estas víctimas es el de un hombre de más de 50 años, que en el 55% de los casos tomó alcohol, en el 41% psicofármacos y en el 31% drogas. La tendencia es a la estabilización de la presencia de alcohol, al aumento de la detección de ansiolíticos y a la reducción del consumo de drogas ilegales.

Como ocurría con los conductores, la presencia de alcohol en los peatones fallecidos está en España estabilizada o a la baja, pero, sin embargo, la cantidad de bebida ingeridada por los que dan positivo se ha disparado. El 85,2% de los positivos superó los 1,2 gramos por litro de sangre y el 62% -22 puntos más solo un año antes- rebasó los dos gramos por litro, que es una intoxicación etílica plena y más de cuatro veces el límite legal permitido al volante.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos