La desigualdad de la mujer empieza con la maternidad

La desigualdad de la mujer empieza con la maternidad
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Un informe de la Fundación Alternativas revela que la brecha salarial se amplía con la edad y al tener hijos

DOMÉNICO CHIAPPEMadrid

En cuanto a igualdad entre mujeres y hombres, España ocupa el puesto 15 de 159 países analizados por el Programa para el Desarrollo de las Naciones Unidas (PNUD). Suiza ocupa el primer lugar y Alemania, el noveno, al tomar en cuenta la salud, el empoderamiento o la paridad y el estatus económico. «Si echamos la vista atrás, hasta el inicio de la transición, las mejoras en múltiples áreas son evidentes. Ha aumentado en estas décadas el acceso a servicios de salud de calidad, se ha producido una espectacular democratización del acceso a los sucesivos niveles educativos y la composición de las principales instituciones se ha hecho notablemente más heterogénea», dice la investigadora Leire Salazar en el capítulo 'Desigualdad de género: más allá del mercado laboral», del informe 'La desigualdad en España', de la Fundación Alternativas. Sin embargo, «La maternidad lo cambia todo», mantiene al analizar la brecha salarial entre géneros, con una media española por debajo de la europea.

En el grupo de edad más joven, de menores de 25 años cuando «no han tenido lugar acontecimientos vitales que diversifican las trayectorias profesionales», la diferencia es de menos del 6%. A más edad, más desigualdad: un 6,6% entre los 25 y 34 años; 11,5% entre 35 y 44; 19% en la siguiente década y 21,1% entre 55 y 64, para llegar al 45,3% entre los mayores de 65. Pero hay más. La reducción salarial de la mujer se cuantifica en 6% con un hijo; 14% con dos y 15% con tres o más. Salazar habla de «sanción salarial» a la maternidad. «En España, tanto las interrupciones laborales como el descenso de la dedicación al empleo como consecuencia de la llegada de un hijo recaen fundamentalmente en las mujeres», afirma.

Crisis y salario

Las diferencias de género se suman a un contexto en el que la desigualdad tiene características «estructurales»,según los autores del informe. Es decir, que cuando la economía se recupera y llegan los años de bonanza, los niveles de pobreza se mantienen. «Las causas de la 'desigualdad liberticida' están en el menor del gasto social, la reducción impositiva a las rentas más altas, los bajos salarios, la precariedad», afirma Nicolás Sartorius, presidente del Consejo Asesor de la Fundación Alternativas, durante la presentación del informe en Madrid.

«La desigualdad es alta y estructural», ratifica Almudena Asenjo, directora de la Fundación Francisco Largo Caballero. «El aumento del PIB no está corrigiendo la pobreza. En particular, los recortes sanitarios han sido gravosos para las mujeres». Este punto también lo muestra Salazar en su estudio. Las mujeres son más longevas pero con peor salud, afirma: «Más mujeres que hombres experimentan problemas relevantes de salud, en todas las fases del ciclo vital».

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