«¿Dónde está publicado que el duelo de una madre dure tres días?»

María del Carmen Martínez ejerce en la medicina pública./SUR
María del Carmen Martínez ejerce en la medicina pública. / SUR

Una médica de Málaga que ha perdido a un hijo pide que se cambie la norma que solo concede tres días por la muerte de un familiar de primer grado de consanguinidad

ÁNGEL ESCALERAMálaga

María del Carmen Martínez Casanova, médica de atención primaria y oncóloga, tendría que haberse incorporado a su puesto de trabajo al día siguiente de enterrar a su hijo menor, Pedro, fallecido de forma trágica y repentina a los 24 años. La muerte se produjo el pasado 27 de julio. En una carta publicada en Facebook, María del Carmen Martínez cuenta su caso y expone lo duro que es perder a un hijo y disponer solo de tres días de permiso por la defunción. «¿Dónde está publicado que el duelo de una madre dure tres días?», se pregunta en su escrito, que está teniendo una gran repercusión en las redes sociales y está siendo compartido por muchas personas. María del Carmen Martínez se encuentra en estos momentos de baja, aunque tiene previsto volver a su actividad laboral en los próximos días.

Esta médica de familia, que trabaja en la unidad de gestión clínica de Fuengirola Oeste, que pertenece al distrito sanitario Costa del Sol, considera necesario modificar el artículo 37.3 del Estatuto de los Trabajadores, recogido en la resolución SSA 0479/2013, que contempla por el fallecimiento de parientes de primer grado de consanguinidad o afinidad un permiso de tres días, un tiempo a todas luces insuficiente para asumir un acontecimiento luctuoso como es la muerte de un hijo. María del Carmen Martínez, en la carta en la que narra su trance, hace un llamamiento a los legisladores para cambiar una norma de hace casi 60 años. «No soy la única ni la última madre que pierde a un hijo. Por ello, les pido que tengan en cuenta nuestra situación revisando y corrigiendo la legislación vigente desde 1960 y, que dentro de lo que esté en sus manos, promuevan mi petición a las instancias responsables de la legislación laboral», se argumenta en el escrito, que es un documento impregnado de dolor sereno y humanidad.

«La pérdida de un hijo la considero un parto hacia otra vida. Aunque no hay un bebé que cuidar, sí que hay una madre que necesita cuidados. Y en tres días no está preparada para cuidar a otros: necesita un permiso retribuido diferente», expresa esta médica, que es madre de otros dos hijos: José Ángel, de 33 años, y María del Mar, de 32.

El fallecimiento de Pedro se produjo cuando María del Carmen Martínez se encontraba de vacaciones fuera de España. Esa circunstancia añadió aún más angustia a un proceso de gran sufrimiento. Los problemas de vuelos y de desplazamiento hicieron que el entierro no se llevara a cabo hasta pasados tres días, que son los fijados legalmente como permiso por el fallecimiento de un familiar de primer grado de consanguinidad. «Según la legislación vigente, al día siguiente de enterrar a mi hijo me tendría que haber incorporado a mi puesto de trabajo. Todos los padres gozan de permiso para dar la bienvenida a un hijo, pero si lo pierdes te tienes que reincorporar al trabajo al cuarto día», explica María del Carmen Martínez, que se hace la siguiente pregunta: «¿Acaso creen que el dolor que se siente no tiene implicaciones para la salud del trabajador y para desempeñar un trabajo con tanta responsabilidad y sobrecarga?», en referencia a su actividad como profesional de la medicina.

A ese respecto, añade: «Después de la muerte de un familiar vienen los trámites y las cuestiones legales. ¿Piensan que queda ánimo para hacerlos tras una dura jornada de trabajo? Ya sin trabajar es muy duro».

Esta madre asegura que cada persona vive el duelo de forma diferente y recuerda lo duro que es entrar en la habitación del hijo fallecido y «repasar sus ropas, sus papeles y sus recuerdos para encontrarles un destino adecuado. Dicen que eso facilita el proceso del duelo, pero ¿dónde está publicado que el duelo de una madre dure tres días?», indica.

«Según la legislación, al día siguiente de enterrar a mi hijo me tendría que haber incorporado al trabajo»

La doctora Martínez cuenta que, «como es lógico», no pudo regresar a su trabajo tras los tres días de permiso que concede la normativa actual y subraya que tiene la suerte de contar con excelentes compañeros que han comprendido su dolor y le han facilitado una incapacidad laboral. En ese sentido, manifiesta: «No todas las madres trabajadoras tienen un médico comprensivo ni creo que esa falta de la legislación deba cargar en los médicos de atención primaria».

Asimismo, precisa que no todo el mundo puede permitirse el descuento económico que supone estar de baja. «¿Saben cuántos gastos extraordinarios genera la muerte de un hijo?», inquiere María del Carmen Martínez antes de responder:«En mi caso, la cuestión económica es lo que menos me preocupa. La vida me ha enseñado a no darle más valor que el que merece, pero este duelo, que me acompañará mientras viva, tengan por seguro que no se resuelve en tres días». Igualmente, esta madre lamenta que en el sistema sanitario no haya un programa que ayude a soportar el duelo en una situación de muerte inesperada en personas jóvenes, un hecho que «es muy traumático».

Igualmente, defiende que debe incrementarse el tiempo de permiso por el óbito de un hijo y pone como ejemplo que a las madres cuyo bebé fallece a los pocos días de nacer se les conceden 16 semanas de baja. El mismo tiempo se da a las mujeres cuyo feto muere a partir de la semana 22 de embarazo. Ambos casos están incluidos en lo que se denomina muerte perinatal.

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