La Economía Circular y el Día Mundial del Medio Ambiente

La Economía Circular y el Día Mundial del Medio Ambiente

Ayer, 5 de junio, fue el Día Mundial del Medio Ambiente. Este día nos ofrece la oportunidad de cuestionar nuestros hábitos de consumo y reflexionar acerca de nuestra contribución a un desarrollo sostenible y justo. El modelo económico actual está basado en una producción lineal enfocada en «extraer, fabricar, usar y tirar». Las empresas se afanan en mejorar su productividad y reducir los costos de manera individual, sin tener en cuenta el impacto que su actividad puede ocasionar en el sistema: generación de residuos, emisiones asociadas al transporte, agotamiento de recursos, impacto social, etc. Este modelo productivo nos conduce irremisiblemente al agotamiento de los recursos naturales, por un lado, y a la degradación del entorno, por otro, provocada por una ineficiente gestión de los residuos.

Las consecuencias económicas y sociales de este modelo productivo están demandando ya un cambio en la forma en la que los consumidores, las empresas y los gobiernos gestionan su relación con el ambiente. En este contexto, el concepto de Economía Circular surge como alternativa al modelo lineal, entendiendo la economía como un sistema que imita a la naturaleza: se aprovecha todo de manera cíclica y los productos y servicios son beneficiosos para las personas, la economía y el medio ambiente. A veces se confunde la Economía Circular con el tratamiento y la gestión de residuos, pero es mucho más que eso. En la Economía Circular el residuo pasa a ser un recurso, al igual que ocurre en la naturaleza. Para que esto sea posible, las empresas deben cambiar su forma de diseñar y concebir los productos pensando desde el principio cómo van a ser producidos, distribuidos, usados y retornados a la cadena de valor, de tal modo que ocasionen el mínimo impacto en el medio ambiente y generen valor social y económico.

Pongamos el ejemplo de una camiseta. Una empresa que aplica la economía circular debería diseñar la camiseta pensando en qué materiales va a utilizar y elegir aquellos que sean sostenibles desde su cultivo o extracción, teniendo en cuenta el impacto ambiental y social. De la misma manera, los procesos de fabricación han de diseñarse para que el consumo de energía y recursos sea el más eficiente y sostenible posible. La distribución de la camiseta buscaría mercados locales y la minimización del embalaje (la cuestionada bolsa de plástico podría evitarse). Para la fase de uso el fabricante debería haber pensado cómo hacer que su producto dure el máximo tiempo posible, evitando materiales de baja calidad o poniendo a disposición del cliente piezas de reparación, por ejemplo. Finalmente, el fin de uso garantizaría que la camiseta, cuando ya no nos guste o esté estropeada, pueda revenderse, repararse o reciclarse, con el fin de poder convertir el material de que está hecha en materia prima para otro producto.

El objetivo de este nuevo modelo es la regeneración de los recursos a través de ciclos de consumo cerrados y la conservación de energía en el proceso. Lógicamente, esto se traduce en una mejora del beneficio de las empresas, al reducir sus costos de materiales, energía y transporte, y de su posición competitiva, al adaptarse mejor a las necesidades de sus clientes y daría a su marca el valor de la sostenibilidad y responsabilidad. No menos importantes son los beneficios territoriales de este modelo: evita el agotamiento de materiales propios cada vez más escasos y la consecuente dependencia de terceros países para obtenerlos.

Europa, consciente de la escasez actual de recursos, ha adoptado la Economía Circular como principal estrategia de desarrollo. En este sentido, ha articulado un paquete de ayudas para incentivar la aplicación de la Economía Circular en diferentes ámbitos por parte de los países europeos y las empresas. Grandes empresas como Coca-Cola, Ikea, Vodafone o H&M, así como muchas PYMES, ya están aplicando este modelo como una oportunidad para adaptarse mejor al mercado, mejorar sus procesos y ser más competitivas.

Sin embargo, muchas empresas no saben muy bien cómo empezar ni por dónde. En nuestro Departamento de Organización Industrial tenemos una línea de investigación centrada en la Economía Circular aplicada a PYMES y hemos comprobado que siempre se encuentran oportunidades de mejora en este sentido. La Economía Circular es un modelo trasversal, por lo que cualquier sector o empresa puede aplicar este modelo, mejorando así su negocio y contribuyendo a un mundo mejor.

 

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