Enseñando a enseñar

El profesor de la UBU David Hortigüela, recientemente nombrado segundo mejor docente universitario de España, reivindica el papel de los profesores | Insiste en la necesidad de aplicar nuevas metodologías que se ha demostrado que funcionan

David Hortigüela cree que la vocación es clave en la docencia. /GIT
David Hortigüela cree que la vocación es clave en la docencia. / GIT
Gabriel de la Iglesia
GABRIEL DE LA IGLESIABurgos

Se llama David Hortigüela. Es director del Área de Didáctica de la Expresión Corporal de la Universidad de Burgos (UBU), así como doctor internacional cum laude en Educación, licenciado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte y maestro especialista en Educación Física. Pero sobre todo es docente. Y uno de los mejores de España, por cierto.

Así lo atestigua el reconocimiento que recibirá formalmente el próximo 23 de febrero en Santiago de Compostela, donde se entregarán los Premios Educa Abanca, un certamen en el que Hortigüela ha sido elegido segundo mejor docente universitario del país tras ser nominado por sus propios alumnos y obtener una de las mejores valoraciones por parte del jurado. Sólo el profesor de la Universidad de Valladolid Alfredo Corell le ha superado en dicha puntuación (141 puntos).

Pero más allá de la «satisfacción» que provoca, no sólo el segundo premio, sino la simple nominación por parte de los alumnos, Hortigüela se muestra encantado de poder hablar de docencia, la que a su juicio es la «profesión más importante del mundo». «Da un poco de vértigo que te digan que eres el segundo mejor docente universitario de España, pero lo bueno es que se hable de educación; y que se hable bien», subraya.

«En general, los docentes en España hacen más de lo que se les pide»

Lo suyo viene por vocación. Una vocación que, explica, le llegó estudiando Ciencias de la Actividad Física y del Deporte en León. Allí conoció a Ángel Pérez Pueyo, otrora profesor y ahora amigo y compañero de investigaciones. Fue en sus clases donde Hortigüela comprendió que lo suyo era enseñar. A raíz de aquello vino la formación complementaria, las investigaciones, las tesis, el trabajo de campo y la divulgación. Todo ello unido en un cóctel destinado, esencialmente, a formar a futuros profesores. Esto es, enseñar a enseñar.

Y no es fácil. No en vano, los docentes a menudo pueden ser víctimas de la comodidad, de la rigidez del sistema educativo o, incluso, de la resignación. «En general, los docentes en España hacen más de lo que se les pide», a pesar de que, como en todas las profesiones, hay mejores y peores profesionales. Sin embargo, subraya, «la sociedad ha cambiado. Nunca ha habido tantas facilidades de acceso a la información como ahora y los docentes tienen que adaptar las metodologías» para, entre otras cosas, «conectar emocionalmente» con los alumnos, sobre todo cuando están en edades tempranas.

En este sentido, el profesor de la UBU insiste en la necesidad de aplicar metodologías que se han demostrado eficaces desde diferentes prismas. Metodologías que aglutinan conceptos como el «aprendizaje cooperativo», la «autoevaluación», la «retroalimentación» o la «autorregulación» y que están arrojando «resultados asombrosos» allí donde se están aplicando.

Grupo Actitudes

Durante los últimos años, el profesor David Hortigüela ha participado en infinidad de grupos de investigación, ha dirigido tesis, ha participado como ponente en innumerables jornadas y simposios y ha trabajado activamente en la redacción de estudios e investigaciones. Pero si de algo asegura sentirse especialmente orgulloso, por la trascendencia que tiene, es de la contribución realizada en el Grupo Actitudes.

Se trata de una plataforma colaborativa formada actualmente por una treintena de docentes españoles (varios de ellos de la Universidad de Burgos) que supone una auténtica guía de aplicación de nuevas metodologías. En la plataforma, todos ellos comparten sus experincias, estudios e investigaciones al objeto de facilitar al resto de profesores herramientas que permitan mejorar su desempeño. Y lo hacen de manera libre y gratuita.

Así, todo aquel docente interesado por los contenidos puede descargarlos para implementarlos posteriormente en sus aulas. La respuesta obtenida, asegura Hortigüela, es «fantástica» y las descargas de materiales se cuentan por miles.

Eso sí, la introducción de estos conceptos, a menudo rupturistas respecto a los cánones educativos tradicionales, exige un compromiso que va más allá de las aulas y toca tangencialmente otros ámbitos sociales, como por ejemplo, la familia. «La familia y el docente forman un binomio esencial. Generar enfrentamintos entre ambos nos perjudica a todos, sobre todo a los más pequeños», sostiene Hortigüela al tiempo que reconoce que le gustaría que se «reconociera más» la labor de los profesores en España.

Pacto de Estado

Y no se refiere sólo a las familias, sino a toda la sociedad, incluidos los círculos de poder y decisión, que durante años han regulado el sistema educativo sin tomar en gran consideración la opinión y experiencia de los profesores, que al final son quienes están 'en la trinchera' día a día. «No nos puede servir de excusa, ya que nuestra obligación es que los alumnos aprendan sea cual sea el contexto, pero no puede ser que hayamos tenido siete leyes educativas en las últimas décadas. España necesita un pacto de Estado ya», asegura tajante.

«La educación es la base de todo»

Además, a su juicio, ha de ser un pacto de Estado que permita profundizar en nuevas metodologías de trabajo, que defienda el carácter público de la eduación y que permita introducir con garantías conceptos como el bilingüismo, un ámbito en el que «hay mucha tela que cortar». Y es que, subraya, «se ha intentado comenzar la casa desde el tejado» desarrollando las competencias y el propio currículo escolar desde una perspectiva errónea. «Una cosa es saber inglés y otra muy distinta es saber enseñar inglés» en las aulas, sobre todo de manera «transversal» a través de «áreas no lingüisticas» y centrándose en la «conciencia fonológica», que según se ha demostrado, es «la clave» del éxito.

«La educación es la base de todo» y hay que defenderla y trabajar para mejorarla en la medida de las posibilidades, destaca. Para ello, Hortigüela hace especial hincapié en la importancia de la investigación y la divulgación que se desarrolla desde la universidad, dos aspectos que a menudo quedan eclipsados por la propia dinámica docente, pero que forman parte esencial del trabajo universitario. Un trabjo que, lejos de lo que algunos puedan pensar, «consume muchísimas horas» y exige un profundo grado de implicación. De vocación.

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