España, un paraíso para los traficantes de especies protegidas

España, un paraíso para los traficantes de especies protegidas
@WWFespana

WWF denuncia la falta de voluntad política para acabar con una lacra que mueve entre 8.000 y 20.000 millones en el mundo cada año

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTOMadrid

España es un país clave para los traficantes de especies protegidas. Así lo denuncia la organización medioambiental WWF, que denuncia la falta de voluntad política de las autoridades para acabar con una lacra que mueve millones de euros cada año y que está esquilmando la fauna y la flora de muchos países. En su informe 'El negocio de la extinción en España 2018', presentado este martes, la ONG calcula que el tráfico de especies mueve entre 8.000 y 20.000 millones en el mundo cada año, una cantidad que consideran «equiparable» a la del tráfico de armas o de drogas, pero mucho menos perseguida y sobre la que la población, también, está mucho menos concienciada.

Según el informe, España es el principal país de destino de pieles de reptil del mundo (el 31%) del total, por delante de Singapur (16%). «Casi un tercio de las pieles con las que se trafica en el mundo acaba en España», insiste el estudio, que apunta a que el país es un «reexportador» de pieles de reptiles, que las vende fuera «una vez curtidas y acabadas». Aunque en ocasiones se considera que se trata de un tráfico legal, la ONG avisa de que los certificados que se envían desde determinados países han sido falsificados.

Entre las incautaciones en las aduanas españolas destacan también los animales vivos que tienen la función de mascotas, y entre ellos sobresale la tortuga mora, que se importa desde el norte de África, además de especímenes raros de varias especies de distintas partes del mundo.

Sin embargo, en los últimos años, la especie más importante del tráfico ilegal en España es las angulas. Entre 2005 y 2012 apenas se detectaron 20 kilos de esta especie, pero desde 2012 hasta 2018 la cantidad se ha elevado a 7.000 kilos. Es casi la única especie autóctona con la que se trafica y su exportación ilegal «responde en gran medida a la enorme demanda de angulas por parte de China, mercado gastronómico en el que son altamente valoradas: un kilo puede alcanzar los 1.500 euros», asegura la entidad. «Este tráfico está causando un impacto enorme en las esquilmadas poblaciones de la especie», agrega.

Para WWF, uno de los pilares del cambio de actitud de la sociedad respecto a las especies protegidas debe ser la concienciación. «La gente debe saber que los cinturones o las botas de piel de reptiles que estamos comprando a bajo coste están vaciando Asia de reptiles superdepredadores», cuenta Juan Carlos del Olmo, secretario general de WWF.

Ante este panorama, la organización reclama una mayor dotación de recursos humanos y presupuestarios para el Plan de Acción Español contra el Tráfico Ilegal y el Furtivismo Internacional de Especies Silvestres, más medios para investigar las redes criminales que trafican con especies protegidas y la mejora de los centros de rescate.

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