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Explorando la posibilidad de tener una red global de transmisión eléctrica

Explorando la posibilidad de tener una red global de transmisión eléctrica
El coste de la interdependencia energética global sería 38 billones de dólares
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Empresas, grupos de interés y naciones enteras han estado hablando de revolucionar el modo en el que producimos energía durante décadas. Ahora, China está inspirando al resto del mundo a revolucionar la forma en la que la compartimos. ¿Cómo? A través de una red transfronteriza de cables que transportan energía a largas distancias.

El trabajo empezó con la transmisión de electricidad de ultra alto voltaje (UHV) a principios de los años 2000 como un medio para combatir la escasez de energía en China. Denominada «el misil balístico intercontinental» de la industria de la energía, esta acción tuvo tanto éxito, que el ex presidente de la empresa de electricidad más grande del mundo y el mayor patrocinador de UHV, Liu Zhenya, empezó a promoverla a nivel internacional. Ahora es parte de una iniciativa más grande para crear la primera red eléctrica global del mundo.

Una superred con expansión global

Una red global que estaría interconectada de manera muy similar a la red de Internet, utilizando cables de transporte de energía eléctrica en la red, podría significar un mayor consumo de energía limpia, ya que Liu prevé una transmisión de energía solar, eólica e hidráulica en todo el mundo.

La construcción de la red requeriría una reconstrucción extensa de las redes existentes para crear nueve líneas latitudinales y nueve líneas longitudinales que abarcarían continentes y océanos. Evidentemente, esto presenta una serie de desafíos tecnológicos y políticos. Solo basta con echar un vistazo a Norteamérica, por ejemplo. Con las diferencias en los sistemas utilizados por los EE. UU. y por México y con las tensiones que se siguen aumentando entre los dos países, parece poco probable que quieran compartir energía eléctrica.

Pero, eso no significa que China está frenando el progreso. En América Latina, África y Europa, las empresas chinas han invertido 102 mil millones de dólares en 83 proyectos dedicados a la construcción o al acondicionamiento de infraestructura de transporte de energía eléctrica. Por supuesto, se necesitan más inversores. Liu estima que el coste de la interdependencia energética global sería 38 billones de dólares.

Conectando a todos los países

Si miramos más allá de los problemas potenciales causados por las tensiones políticas, una red global ofrece una oportunidad sin precedentes para que los países subdesarrollados, en desarrollo y desarrollados tengan acceso a los mismos recursos limpios. Un apagón eléctrico en Argentina podría activar a un generador a miles de kilómetros de distancia, en Bolivia. De la misma forma, la energía generada por una presa en una región con fuertes lluvias podría almacenarse y ser enviada a otra parte cuando sea necesario por una fracción del coste. Como ejemplo, el exceso de energía eólica de la región noroccidental de Xinjiang Uygur podría exportarse a Alemania por la mitad de lo que cuesta generar energía limpia en Alemania.

Mientras la red siga siendo global, pero sin encontrarse bajo el control de ningún país, deberíamos ver una reducción en los conflictos debidos a nuestra dependencia de energía fósil y a la escasez de los recursos. Pero, algunos todavía tienen dudas, temiendo que estos pasos hacia una red eléctrica global estén arraigados en el deseo de China de convertirse en una superpotencia industrial avanzada.

Mirando hacia delante

A pesar de los beneficios de una red eléctrica global (mayor consumo de energía limpia, conexión más extensa con menos escasez y costes de operación más bajos), aquellos que apoyan la visión de China todavía tienen que superar varios obstáculos.

Existen preocupaciones más amplias, como las tensiones políticas, las barreras comerciales y la capacidad de conseguir el capital suficiente. Pero, hay también dificultades más técnicas. Los países y los estados deberán involucrarse en la planificación del transporte y, en todo el mundo, todas las partes deberán ponerse de acuerdo con respecto a la definición de los parámetros de cada línea de transmisión, estación conversora y generador para garantizar que la red global sea realmente segura y confiable.