Un héroe cincuentón de juguete

Grupo de Madelman. /J. Manuel Cortés
Grupo de Madelman. / J. Manuel Cortés

Los Madelman colonizanel Museo Nacional de Antropología en una muestra sobre uno de los muñecos españoles con más éxito de la historia

J. Luis Alvarez
J. LUIS ALVAREZMadrid

Corría mayo de 1968, con barricadas en París y los Beatles en los escenarios. Fue un año en el que caía asesinado Martin Luter King, Paco Martínez Soria estrenaba su película 'El turismo es un gran invento' y a las jugueterías llegaba el Madelman, un muñeco de acción con el lema 'Lo puede todo'. Era hombrecillo articulado, que hoy cumple 50 años, diminuto y bien pertrechado de todo tipo de indumentarias, armas, vehículos increíbles y accesorios para que cada niño inventase y viviese su propia aventura.

El Museo Nacional de Antropología -un edificio histórico frente a la estación de Atocha- alberga hasta octubre la exposición '50 años Madelman. ¡Aún lo pueden todo!', que ofrece una mirada retrospectiva, a través de la colección de José Manuel Cortés, sobre un juguete que en la España de entonces permitía a los chavales jugar con muñecos, algo todavía exclusivo para las niñas.

Los Madelman nacieron en Industrias Plásticas Madel, fundada en San Martín de la Vega (Madrid) por Manufacturas Delgado en los años 50. La empresa se dedicaba a fabricar productos de plástico diversos. Una década después, cuando estaba a punto de quebrar, Madel fue adquirida por Andrés Campos y José María Arnau -hijo éste del dueño de la juguetera Exin, una de las más importantes del momento-. Ambos querían poner a la venta en España un muñeco de acción que tuviera el mismo éxito del que en Estados Unidos gozaba el Gi Joe de Hasbro (1964), luego llamado Action Man (1966) y finalmente Geyperman, fabricado bajo licencia por la española Geyper (1975).

De esta manera el dibujante Alberto Plaza y el escultor Alfonso Díaz modelaron un muñeco en resina. De este nació, en mayo de 1968, el Madelman: de 17 centímetros de alto, con ojos de aspecto cristal, de raza blanca o negra, o con pata de palo. 'Mas que un amigo, un compañero', como rezaba la publicidad.

La estatura fue decidida en función a la maquinaria disponible para confeccionarle la ropa. Formado por 23 piezas, todas estaban encajadas a un cuerpo, al principio parecido al de una persona vestida con camiseta y calzoncillos, que sólo se cerraba con un tornillo en la espalda. Pese a carecer de pies, sus botas tenían la forma de derecha e izquierda.

Quién no recuerda al marinero, el explorador del ártico, el cazador africano y su ayudante negro tocado con un fez, el espeleólogo, el hombre rana, el astronauta de la película '2001', el soldado de camuflaje o el mecánico de carreras. Entre 1968 y 1983 el Madelman evolucionó. Tuvo pies, los ojos ya no eran tan sugerentes como los del principio y tuvo una compañera, la Madelwoman. Míticos fueron los modelos del pirata 'Jim Black', un guerrero y una princesa india. Algunas figura tuvieron hasta barba. Tras su desaparición en 1983, los Madelman renacieron en 2002 de la mano de Popular de Juguetes, pero ya no eran el mismo hombrecillo de los años 60 y no tuvo el mismo éxito.

Ahora, medio siglo después, aquellos primeros Madelman son objetos del deseo. En internet pueden encontrarse lotes de Madelman por los que llegan a pagarse desde 3.600 euros, pasando por los 1.000 que pues costar un muñeco, eso si en su caja original sin abrir, o una diminuta pistola por solo dos euros. Toda una tentación para los niños de 50 años.

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