La Iglesia pide perdón por sus casos de pederastia con una oración en las misas de hoy

Varios sacerdotes, durante una misa./Antonio de Torre
Varios sacerdotes, durante una misa. / Antonio de Torre

Los sacerdotes rezarán para que «el Señor conceda a todos los miembros de la Iglesia un mayor sentido de responsabilidad respecto a los menores»

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTOMadrid

Los sacerdotes piden hoy en las misas de toda España por las víctimas de los abusos sexuales en el seno de la Iglesia. Cumplen así, por segundo año, una petición del papa Francisco, que pidió que la conferencias episcopales eligieran una fecha para rezar por los afectados, una iniciativa que se denominó Jornada de Oración por las Víctimas de Abusos

Tras la petición de Francisco, la Iglesia española eligió el 20 de noviembre, coincidiendo con el Día Universal del Niño. La Conferencia Episcopal ha propuesto a los sacerdotes el siguiente enunciado: «Recordamos con especial cariño a quienes han sufrido cualquier clase de abuso físico o moral; oramos por ellos, para que puedan reponerse y recuperen la confianza, la alegría y la esperanza. Con un sentido fuertemente penitencial pidamos especialmente perdón por los abusos cometidos contra niños por parte de pastores y fieles de la Iglesia y oremos también al Señor de la vida para que nunca vuelvan a repetirse semejantes atrocidades y para que conceda a todos los miembros de la Iglesia un mayor sentido de responsabilidad respecto a los menores de edad a ellos confiados«.

Con esta formulación, la Iglesia española recoge la petición de Francisco, que en una carta enviada en agosto de 2018 a las conferencias episcopales en la que afirmaba: «Con vergüenza y arrepentimiento, como comunidad eclesial, asumimos que no supimos estar donde teníamos que estar, que no actuamos a tiempo reconociendo la magnitud y la gravedad del daño que se estaba causando en tantas vidas. Hemos descuidado y abandonado a los pequeños. Es imprescindible que como Iglesia podamos reconocer y condenar con dolor y vergüenza las atrocidades cometidas por personas consagradas, clérigos e incluso por todos aquellos que tenían la misión de velar y cuidar a los más vulnerables. Pidamos perdón por los pecados propios y ajenos. La conciencia de pecado nos ayuda a reconocer los errores, los delitos y las heridas generadas en el pasado y nos permite abrirnos y comprometernos más con el presente en un camino de renovada conversión«.

Ayer, durante la primera jornada del Plenario de la Conferencia Episcopal, los obispos anunciaron un cambio en el tratamiendo de los abusos hacia menores cometidos en su seno por religiosos y laicos y prometieron tolerancia cero contra los pederastas.