La llegada de inmigrantes y refugiados tiene un efecto económico positivo

La llegada de inmigrantes y refugiados tiene un efecto económico positivo

Un estudio revela el impacto macroeconómico que la inmigración y la llegada de solicitantes de asilo ha tenido en Europa en los últimos 30 años

José Manuel Andrés
JOSÉ MANUEL ANDRÉSMadrid

La llegada de inmigrantes y refugiados a Europa occidental en los últimos 30 años ha tenido un impacto macroeconómico positivo. Esta es la principal conclusión de una investigación llevada a cabo por el Centro Nacional de Investigación de Francia (CNRS) y dirigida por Hyppolite d'Albis, Ekrame Boubtaney Dramane Coulibaly.

Según el estudio, que echa por tierra las teorías que aluden a factores económicos para respaldar el rechazo a la inmigración y a la llegada de solicitantes de asilo a países occidentales, el aumento del gasto público derivado de la llegada de estas personas se ve compensado por un incremento del PIB, el empleo y la recaudación de impuestos a corto y medio plazo.

Hasta ahora, diversas investigaciones económicas se han centrado principalmente en los efectos de la inmigración permanente y han llegado a conclusiones diferentes; en particular, ciertos estudios han subrayado los costes fiscales de la inmigración y los efectos adversos de los inmigrantes sobre las perspectivas de empleo de los nativos, mientras que otros han resaltado los impactos beneficiosos del fenómeno migratorio en la economía de los países de destino.

La investigación del CNRS se centró en el estudio de los datos estadísticos anuales de 15 países de Europa Occidental de 1985 a 2015: Austria, Bélgica, Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, Irlanda, Islandia, Italia, los Países Bajos, Noruega, España, Suecia, Portugal y el Reino Unido. De esta manera, se utilizaron dos variables relacionadas con la migración internacional, ambas basadas en datos de Eurostat. La primera, el flujo de solicitantes de asilo, que se mide como el número de primeras solicitudes, pendientes al final del año, hechas por personas que afirman que no pueden regresar a su país de origen debido a un temor fundado de ser perseguido. La segunda, el flujo de inmigrantes.

Los resultados muestran efectos positivos en las economías europeas, ya que aumentan significativamente el PIB per cápita, reducen el desempleo y mejoran el equilibrio de las finanzas públicas. El gasto público adicional es más que compensado por el aumento en los ingresos fiscales. Asimismo, el efecto de un aumento puntual en el flujo neto de inmigrantes es positivo desde el mismo momento en el que se produce y sigue siendo significativo durante al menos dos años.

Una afluencia de solicitantes de asilo tarda más en presentar efectos significativos para la economía; en particular, se observan alteraciones positivas sobre el PIB de tres a siete años después de la llegada. La extensión de los efectos observados también difiere: las consecuencias de un aumento en el flujo neto de inmigrantes son fuertes. El PIB per cápita aumenta significativamente durante cuatro años seguidos, la tasa de desempleo cae aproximadamente un 0,14% dos años después y el saldo fiscal mejora un 0.11% en su punto máximo, que ocurre un año después de la llegada.

Los efectos correspondientes a un incremento en el flujo de solicitantes de asilo son menos claros. Este resultado puede atribuirse al hecho de que solo una parte de los solicitantes de asilo permanece en su país de acogida y estas personas pueden tener dificultades iniciales para acceder al mercado laboral debido a la existencia de restricciones legales.

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