Macron busca una «ecología popular» para calmar a los 'chalecos amarillos'

El presidente francés, Emmanuel Macron. /Efe
El presidente francés, Emmanuel Macron. / Efe

El presidente francés modulará las tasas verdes a los carburantes si vuelve a dispararse el precio del petróleo

FERNANDO ITURRIBARRÍACorresponsal. París

Emmanuel Macron busca una ecología popular para calmar la insurrección de los 'chalecos amarillos' contra la subida de los carburantes, la pérdida de poder adquisitivo y el sentimiento de injusticia fiscal. En el undécimo día de una protesta plebiscitada por la opinión pública, el presidente francés prometió este martes concertación social para llevar a cabo la transición energética y resolver la ecuación improbable de las preocupaciones sobre el fin del mundo y el fin de mes. La modulación de los impuestos verdes cuando se dispare el precio del petróleo fue su única concesión práctica a las reivindicaciones de la Francia modesta y periférica del diésel.

«Me niego a que la transición ecológica acentúe las desigualdades entre territorios y dificulte aún más la situación de nuestros conciudadanos que viven en zonas rurales o periurbanas», declaró Macron en un discurso pronunciado en el palacio del Elíseo, cercado el pasado sábado por barricadas de fuego en el apogeo violento de la movilización contestataria. «La ecología no es un tema de urbanitas y progres», insistió comprometido a poner todo de su parte para «acompañar socialmente la transición energética y para que la ecología a la francesa pueda ser una ecología popular».

La concertación nacional anunciada reunirá en los tres próximos meses a los responsables políticos, sindicales, patronales, medioambientales y asociativos, incluidos los recién designados representantes de los 'chalecos amarillos' a dos de los cuales el ministro de Transición Ecológica, François de Rugy, recibió este martes por la tarde. Pero el Gobierno descarta una moratoria de la tasa carbono que debe alinear en 2022 la fiscalidad sobre el diésel y la gasolina súper que, por consiguiente, subirán seis y tres céntimos, respectivamente, el próximo 1 de enero.

Ese incremento se producirá si no vuelve a dispararse el barril del petróleo al que Macron atribuye el 70% de la subida de los precios en los surtidores que ha vertido gasolina a la hoguera del descontento social. En caso de nuevo repunte al alza del mercado petrolero, el Gobierno pedirá al Parlamento que le habilite para adaptar la fiscalidad sobre los carburantes fósiles y amortiguar el impacto en el bolsillo de los automovilistas.

El programa plurianual de la energía presentado por el jefe del Estado incluye el cierre de 14 de los 58 reactores nucleares franceses en funcionamiento para 2035, diez años después del objetivo inicial. Esta clausura del 20% del parque atómico incluirá los dos reactores más antiguos del país en la central alsaciana de Fessenheim en el verano de 2020 como muy tarde. La decisión afectará más adelante, entre otras, a las instalaciones girondinas de Blayais, la central nuclear más cercana a Euskadi y que ha resultado inundada por temporales en el litoral atlántico.

Energía «fiable»

El objetivo gubernamental consiste en que la producción eléctrica de origen nuclear pase del actual 75% al 50% en 2035 pero sin renunciar a una energía calificada por Macron de «fiable, no carbónica y de bajo coste». La reducción de esa dependencia implica el desarrollo de las energías renovables y el consiguiente aumento de su financiación desde 5.000 millones de euros en la actualidad a 7.000 o 8.000 millones al año. La producción eólica terrestre se triplicará en el horizonte de 2030 y la fotovoltaica se multiplicará por cinco.

Macron confirmó su voluntad expresada hace un año de cerrar las cuatro últimas centrales de carbón francesas antes del final de su mandato en 2022. Aunque sólo generan el 1,8% de la electricidad, son muy contaminantes pues vierten el 25% de las emisiones de gases con efecto invernadero del sector energético.

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