Del ecologismo al amor libre50 aniversario del mayo de 68
capítulo 4- el legado

Del ecologismo al amor libre

Dicen que el movimiento del 68 fue más que una protesta, pero menos que una revolución; con muchos detractores y algunos nostálgicos. Pero de lo que no cabe duda es de que abrió la puerta a cambios sociales que han marcado la Historia. En la cultura, la política, la moral y, sobre todo, en el concepto de sociedad del bienestar de hoy. Desde The Beatles hasta la revolución sexual, estas son las cinco herencias de la época

IKER CORTÉS MadridTextosENRIQUE SÁNCHEZ Galerías

El filósofo y sociólogo francés Edgar Morin decía que lo importante del movimiento del 'Mayo francés' no fueron las cenizas, sino las brasas. Esas que prendieron más tarde movimientos de cambio en la sociedad, en muchos sentidos. De aquella época disrruptiva nacieron muchos movimientos que hoy en día están totalmente vigentes. La mujer encontró una voz en el movimiento feminista, los hippies se ocuparon de ostentar la ruptura total contra la antigua moral y predicaban el amor libre... No olvidemos que de aquellos años vino la primera gran revolución sexual y, en España, aunque no se abrazara abiertamente, se tradujo en el primer gran 'baby boom'. El espíritu de ruptura con lo establecido de la época dejó su huella cultural: The Beatles, Bob Dylan... Lo que hemos heredado de aquel año es mucho y, de alguna forma u otra, sigue vivo en nuestro día a día.

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El movimiento de Mayo del 68, con su epicentro en París, es consecuencia de una reflexión sobre el modelo económico que hasta entonces había asumido la sociedad. El levantamiento, que fue iniciado por grupos estudiantiles de izquierda a los que luego se sumaron obreros industriales y sindicatos, defendía una alternativa al capitalismo que los regímenes europeos habían adoptado. Esa alternativa era, fundamentalmente, el sistema soviético y esa suerte de comunismo, que en aquel momento aún se contemplaba como una opción viable. No fue la única postura que se abrió camino. Los anarquistas fueron también protagonistas destacados de un movimiento que, entre otras cosas, reclamaba un mayor autonomismo frente a un presidente de la República Francesa, Charles de Gaulle, que apostaba por el centralismo. Hubo más tendencias políticas y sociales que cobraron relevancia. En Estados Unidos, acababa de ser asesinado Martin Luther King, crucial en el movimiento por los derechos civiles para los afroestadounidenses, y, fruto del fracaso en Vietnam y el auge de la cultura hippie, resurgieron con fuerza doctrinas de corte oriental como el pacifismo o el ecologismo, que calaron definitivamente en la sociedad. Incluso los movimientos antisistema podrían ser herederos de aquella época.

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Es, con toda probabilidad, la mayor herencia de Mayo del 68. El movimiento, claro está, acabó diluyéndose hasta desaparecer entre las grietas de los regímenes burgueses, pero eso no significa que gran parte de las aspiraciones de aquellos estudiantes y obreros no fueran recogidas por el sistema para evitar nuevos levantamientos. De estas revueltas surge la apuesta clara por la defensa de mayores derechos sociales y por acabar con las diferencias de clase y avanzar hacia la igualdad. En este sentido, es un momento de especial importancia para el feminismo, pues con la incorporación masiva de la mujer al mundo laboral comienza a cuestionarse el papel que tradicionalmente habían tenido y a denunciarse la familia tradicional y el estado patriarcal. Conceptos como 'mi cuerpo es mío' toman fuerza mientras se generalizan derechos como el aborto y comienza a comercializarse la píldora anticonceptiva. El pensamiento socialdemocrata, la reivindicación de los derechos de los homosexuales y el Estado del Bienestar reciben un espaldarazo importante, con mayores servicios públicos, políticas de igualdad y una mayor protección a la infancia.

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Por vez primera la juventud protagonizaba un movimiento que, en países como Francia, llegó a hacer tambalear el sistema. Los jóvenes no solo reivindicaban su papel en la sociedad, sino también su placer y su libertad en un contexto que hasta entonces se había forjado en los principios autoritarios de la Iglesia y del Estado. En contraposición a todo ello, la libertad sexual ganó un importante hueco en la sociedad. Quizá fue el movimiento hippie de Estados Unidos quien mejor encarnó esta nueva moral en la que el amor libre y el hecho de que el ser humano era el único responsable de lo que hacía con su propio cuerpo tomaban el protagonismo. En este sentido, la comercialización de la pildora anticonceptiva fue determinante, al proporcionar mayor autonomía a la mujer. También lo fue el aumento del consumo de drogas y la experimentación con las mismas.

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Los años sesenta fueron una época de constantes y acelerados cambios culturales. Mientras la sociedad de consumo y la cultura de masas irrumpían con fuerza, los jóvenes se afanaban en encontrar su propio camino y en diferenciarse del paradigma. Fruto de estas intenciones comenzaron a surgir disrrupciones contraculturales como la cultura underground y los movimientos beatnik y hippie. De estas propuestas surgieron bandas tan aclamadas como los Beatles, los Rolling Stones o los Doors y cantautores como Bob Dylan o Leonard Cohen. En el plano literario, escritores com Jack Kerouac o William Burroughs representaban a los artistas del movimiento Beat, una filosofía antimaterialista, anticapitalista y antiautoritaria, que remarcaba la importancia de mejorar la interioridad de cada uno más allá de las posesiones materiales y de las reglas impuestas por el sistema.

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El instrumento de propaganda de la juventud del 68 fueron los grafitos en las paredes de las universidades llamando a una revolución en la que tenía que deseaban que, sobre todo, llegase 'La imaginación al poder'. ¿Quién no conoce esa frase? Como esta, en la época se acuñaron multitud de esloganes y los diseñadores gráficos, a través de la cartelería reinvindicativa, vivió su momento más álgido. El lema más famoso que acuñó ese Mayo del 68 fue el 'Prohibido Prohibir', una mensaje irónico que atacaba directamente a los principios autoritarios de la Iglesia y el Estado. Pero hubo más proclamas que apuntaban directamente al clero: 'Si Dios existiera, habría que eliminarlo'; 'Ni Dios ni maestro'; 'Lo sagrado, he ahí el enemigo'... y por supuesto el clásico 'Haz el amor y no la guerra'.

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