La mitad de los trabajadores no puede modificar su jornada para conciliar

La mitad de los trabajadores no puede modificar su jornada para conciliar

El cuidado de los hijos sigue recayendo mayoritariamente en las mujeres, ya que protagonizan casi nueve de cada diez abandonos profesionales para atender a familiares

Lucía Palacios
LUCÍA PALACIOSMadrid

Pese a que se erige ya como el segundo factor más importante a la hora de elegir un empleo, la conciliación sigue siendo una asignatura pendiente en España y el cuidado de los hijos o personas dependientes recae mayoritariamente en ellas. Así lo confirma otra encuesta más, en este caso la publicada este jueves por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Y es que, pese a que en pleno siglo XXI una de las principales demandas de los trabajadores es la flexibilidad horaria, ésta sigue siendo una utopía para la mayoría.

El pasado año menos de la mitad de los 6,2 millones de asalariados con responsabilidades familiares (concretamente un 45,9%) pudo modificar el inicio o el final de su jornada para atender al cuidado de sus familiares, según se refleja en un módulo específico sobre conciliación extraído de la Encuesta de Población Activa (EPA). Sin embargo, este porcentaje se eleva hasta el 49,2% en el caso de las mujeres, mientras que se reduce hasta el 42,6% en los hombres. De igual manera, la conciliación resultó más fácil en los sectores de servicios (47,7%) e industria (45,2%) y más difícil en la agricultura, donde solo tres de cada diez empleados pudo variar su jornada.

Pese a ello, llama la atención que dos terceras partes de los ocupados con responsabilidades en el cuidado de menores o dependientes no considera que ninguna característica de su empleo dificulte la conciliación, mientras que algo más de uno de cada diez aduce que las largas jornadas laborales lo impiden y otro tanto echa la culpa a los horarios imprevisibles o difíciles.

Otra de las conclusiones que se extrae de esta encuesta es que, pese a que se sigue avanzando mucho en materia de igualdad, todavía queda un largo camino por recorrer, ya que son ellas las que se ocupan de forma muy mayoritaria de cuidar de los hijos. Casi nueve de cada diez (un 87%) de las personas que dejaron de trabajar al menos un mes para cuidar de los niños fueron mujeres: 4,2 millones en 2018 frente a apenas 628.000 hombres. Son bastantes menos los que cortan con su vida profesional durante más de un año para atender a la familia, pero asciende a una de cada cuatro personas en edad laboral; aquí, de nuevo, la brecha de género es muy grande: un 27,1% de las mujeres, frente al 5,2% de los hombres.

Si se extiende el cuidado también a personas mayores o enfermas, ellas siguen llevando una mayor carga y el 8,6% de las mujeres cuidó de hijos menores de 15 años y familiares dependientes en 2018, tres puntos y medio más que los varones.

El protagonismo de los abuelos

Cabe resaltar que, pese a que -a la vista de los datos- no es fácil la conciliación de la vida personas y familiar, son minoría los que utilizan servicios profesionales para que les ayuden en esta tarea: un 17% de los 8,7 millones de ocupados con hijos menores de 15 años, por el alto coste que esto tiene. Así, la mayoría (la mitad) se organiza con su pareja y, también, otro 20% recurre a los abuelos, parientes o amigos.

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