Muere Alfie Evans, el bebé cuya agonía causó una batalla legal y moral

Alfie Evans./Afp
Alfie Evans. / Afp

El niño, de 23 meses, ha fallecido esta madrugada en el hospital que le retiró los cuidados intensivos

ÍÑIGO GURRUCHAGALondres

Alfie Evans, el bebé de 23 meses cuyo tratamiento ha sido disputado en los tribunales por sus padres y sus médicos en los últimos meses, ha fallecido esta madrugada en el hospital Alder Hey de Liverpool.

«Mi gladiador ha arrojado su escudo y ha ganado sus alas,...», ha escrito su padre en un mensaje en Facebook. «Corazón roto». El fallecimiento llegó hacia las 2:30, cinco días después de que el hospital le retirase la ventilación mecánica del estado de cuidados intensivos y le dejase respirar naturalmente en un régimen de cuidados paliativos.

Cuando los médicos del hospital pediátrico propusieron esa medida al final del pasado año, los padres de Alfie la rechazaron. El bebé llevaba doce meses ingresado, en coma profundo, como consecuencia de un trastorno de posible origen mitocondrial que provocaba una degeneración rápida y catastrófica del tejido cerebral.

Los padres acudieron a los tribunales para impedir que el hospital Alder Hey suspendiera el tratamiento invasivo que ha prolongado la vida de su hijo, y después para que autorizasen el transporte de Alfie Evans a un hospital de Roma, administrado por el Vaticano.

El papa Francisco pidió en Twitter que se permitiese a los padres cumplir su deseo de buscar nuevos tratamientos. El Gobierno italiano dio al bebé ciudadanía para facilitar el traslado. El hospital Bambino Gesu prometió correr con los gastos, reconociendo que no tenía curación para el niño, al que le aplicaría de nuevo ventilación mediante traqueotomía.

Un «ejército de Alfie», formado por simpatizantes de la causa de los padres, se agrupó frente al hospital. Hubo intentos de entrar por la fuerza en el centro sanitario, insultos a médicos, enfermeras o pacientes. Una red de abogados evangelistas abrazó la causa. Uno de sus miembros propuso al padre que denunciase a los médicos por conspiración para el asesinato.

Incertidumbre

Los jueces británicos han sido unánimes en sus sentencias. La ley les obliga a defender 'el mejor interés' del niño. Para confirmar el avance de la enfermedad y calibrar la posibilidad de nuevos tratamientos, el Tribunal Superior pidió en febrero una nueva ecografía del cerebro de Alfie.

Había desaparecido el tálamo, centro de las transmisiones de estímulos sensoriales. Habían desaparecido los ganglios basales, que acumulan las neuronas, y gran parte de la sustancia blanca formada por fibras nerviosas. Una parte significativa de la corteza cerebral también había sido destruida. Agua y líquido espinal ocupaban el espacio de los órganos desintegrados.

En la polémica sobre la decisión de los jueces se ha planteado si los tribunales debían aceptar el deseo de los padres, cuando los riesgos del viaje eran iguales a los de la suspensión del tratamiento, una muerte rápida. Pero los jueces han creído que el mejor interés de Alfie era no prolongar tratamientos que no se sabe si le causaban dolor y espasmos.

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