«No necesito alcohol para pasármelo bien»

Cira Ruiz de Ocenda, joven de 21 años que no bebe alcohol. /APM
Cira Ruiz de Ocenda, joven de 21 años que no bebe alcohol. / APM

Cira Ruiz de Ocenda es una estudiante de Magisterio de 21 años abstemia | Lamenta que muchos jóvenes relacionen el salir de fiesta con beber y no con pasarlo bien y relacionarse

AYTHAMI PÉREZBURGOS

Aunque la ley no permite comprarlo a los 16 años, esta es la edad media en la que se consume alcohol por primera vez en nuestro país, según el Observatorio Español de las Drogas y Adicciones. Ese momento también fue en el que Cira Ruiz de Ocenda, ahora de 21 años, se dio cuenta de que no necesitaba el alcohol para pasárselo bien. Pero a los 12 años ella ya había probado su primer cubata.

Los últimos datos del Observatorio (2015) indican que el consumo de alcohol en la franja de 15-34 años se ha mantenido estable en la última década, con un ligero descenso. El 37,5% de los varones y el 22,6% de las mujeres de esas edades reconocen haberse emborrachado en el último mes.

La última Encuesta Europea de Salud en España (2014) manifiesta que el 7,1% de los hombres y el 3,8% de las mujeres de entre 25 y 34 años confiesa ser bebedores intensivos entre 1 y 4 días a la semana. Los hábitos de consumo a lo largo de los años muestran la tolerancia social que existe en nuestro país hacia el alcohol desde la adolescendia pero, ante esta realidad, también aumenta el número de jóvenes que, como Cira, son abstemios y han tenido que explicar, en múltiples ocasiones, su decisión.

Cira es de Vitoria, estudia Magisterio en Burgos y no bebe alcohol, algo que no es lo común entre los jóvenes de 21 años. Es una joven desinhibida, alegre y sensata que reconoce que, si le apetece, «muy de cuando en cuando, me puedo tomar una cerveza pero no bebo alcohol para emborracharme. Es decir, si noto que algo ha cambiado al tomarme una cerveza, no bebo más».

A los 16 años Cira dejó de beber. Y es que con 12 años ya probó su primer cubata «en las fiestas de un pueblo». Es una edad muy temprana, pero no rara en nuestro país. «Me di cuenta junto con mi mejor amiga, no necesito alcohol para pasármelo bien. Ahora las dos salimos en el mismo plan», explica. Aún así, el resto de sus amigos sigue las estadísticas y reconoce que «la mayoría de mis amigos beben, y mucho». Por eso, en muchas ocasiones, ha sido su cuidadora, «ahora me lo paso mejor pero antes, cuando tenía 16 años, a la gente que se pasaba bebiendo era yo la que la cuidada y sí me fastidiaba porque yo había salido a pasármelo bien».

Cira reconoce que ha tenido que dar muchas explicaciones sobre su decisión, en la Universidad el alcohol está muy presente «y a la gente sí le parece extraño», reconoce. «Antes relacionaba el alcohol con salir y pasarlo bien, ahora no y puedo aguantar hasta las 10 de la mañana de fiesta sin beber», explica.

«Me parece preocupante que la gente necesite el alcohol para salir pero es que tienen asociado el salir con el beber y no con pasártelo bien con los amigos», lamenta Cira y apunta que «en España estamos muy acostumbrados a que todo se celebre con alcohol. Todo lo que sociabilizar se mezcla con alcohol».

Para Cira salir de fiesta es bailar pero es mucho más importante «callejear, es decir, estar hablando con la gente en la calle, relacionarme y pasar un buen rato con los amigos». Al final, acaba siendo 'la caja negra' de sus amigos tras una noche de fiesta, reconoce entre risas.

En su caso, su madre es totalmente abstemia pero, en cambio, su padre trabaja en un bar, establecimiento al que ella, cuando está de fiesta, acude a pedirle agua «para no gastar en otros bares», bromea.

 

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