El nudo gordiano de la dependencia en el mundo rural

Un hombre conversa con un vecino a través de la ventana./I. PÉREZ
Un hombre conversa con un vecino a través de la ventana. / I. PÉREZ

Un estudio de la Obra Social La Caixa reclama visibilizar a los cuidadores varones en unas localidades muy masculinizadas

Daniel Roldán
DANIEL ROLDÁNMadrid

España tiene una de las esperanzas de vida más altas de todo el mundo. Supera los 82 años, lo que implica que la sociedad tiene que prepararse para afrontar una nueva realidad donde los servicios sanitarios tienen que dar más importancia al cuidado de las personas durante mucho más tiempo. Un objetivo que en el mundo rural se ha convertido en una acuciante necesidad y donde el modelo clásico de atención a los mayores no funciona. «Las hijas cuidadoras, que son las que habitualmente han tenido que ocupar este rol, no están en los entornos rurales. Debemos buscar otras maneras de atención», explica Begoña Elizalde-San Miguel, profesora en el Departamento de Sociología y Trabajo Social de la Universidad Pública de Navarra, que destaca que se está produciendo ya una serie de cambios en esa parte de España muchas veces ignorada.

Unas modificaciones consecuencia de la emigración. Las mujeres, a partir de la segunda mitad del siglo XX, se marcharon en busca de más y mejores oportunidades que las que ofrecía el campo. Eso ha provocado que haya una mayor proporción de hombres que mujeres, una masculinización del mundo rural en las localidades de menos de 2.000 habitantes (103 hombres por cada cien mujeres) y que se amplía en cuanto más pequeño sea el municipio. En los pueblos con menos de cien habitantes, hay un 30% más de varones que de féminas.

Además, el mundo rural sufre un alarmante envejecimiento. En los municipios que tienen menos de 5.000 habitantes, casi el 25% de la población supera los 65 años. Son cerca de 1,5 millones de personas, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). Este porcentaje asciende hasta casi el 40% en los municipios más pequeños, muy por encima del 19% que suponen en el conjunto del país. Si se acota a las localidades con menos de mil habitantes, se puede hablar de entre 500.000 y 700.000 personas.

Los mayores de 80 años son más del 10% en los pueblos de menos de mil habitantes (unos 130.000 ciudadanos, según el INE), mientras que la media nacional no llega al 6%. «Las consecuencias de este envejecimiento no pueden ser infravaloradas, especialmente si se produce en zonas con una escasa dotación de servicios sociales», apunta Elizalde-San Miguel en el estudio 'El envejecimiento en el mundo rural, ¿una oportunidad para cambiar las relaciones de género?' de la Obra Social La Caixa. Unas necesidades en materia de dependencia que son cubiertas por hombres. «Son ellos los que hacen de cuidadores, un hecho que rompe el perfil habitual», añade la profesora.

«El reto es tener al cuidador varón bien preparado, con talleres y cursos de formación, que aprendan esas herramientas que usan los trabajadores sociales», incide. «Pero lo primero es la visibilización porque va a permitir también romper estigmas que hemos visto en algunos lugares», explica la autora, que pide «ampliar la mirada» en la dependencia. «Hay más vías, como la incorporación de redes comunitarias o de apoyo a través de los vecinos. Hablamos de personas que no sean altamente dependientes», aclara la profesora. «Lo importante es que nos demos cuenta que algunos de los riesgos no son a futuro, sino que ya están aquí», incide Elizalde-San Miguel, que reclama poner fin a la «persistente infradotación de servicios públicos que ejerce de factor expulsor de sus poblaciones».

Desigualdad

Una situación que también ha alertado la Federación Española de Municipios y Provincias, quien incide en el riesgo real de que desaparezcan centenares de pueblos por la falta de incentivos para poder fijar población rural. Teruel, Cuenca, Soria son «desiertos demográficos», según el informe 'Población y despoblación de España 2016' donde se recalcan las enormes diferencias demográficas.

La despoblación rural se agudiza. Si en el año 2000 había 928 municipios con menos de cien habitantes, hace dos años esa cifra ascendía a 1.286 localidades. Además, la FEMP ha avisado en sus últimos informes sobre el desequilibrio de la balanza poblacional. Siete provincias concentran más de veinte millones de personas, cerca del 45% total de España. Por el contrario, 4.874 municipios -el 61%- reúnen apenas el 3,15% de la población.

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