Francisco reconoce que la Iglesia «abandonó a los pequeños» frente a la pederastia

Francisco reconoce que la Iglesia «abandonó a los pequeños» frente a la pederastia

El Papa dice que la institución no supo actuar ni ver la gravedad del daño que se estaba causando

DARÍO MENORRoma

Angustiado ante la proliferación de casos de pederastia cometidos por eclesiásticos, el Papa ha vuelto hoy a afrontar este problema, el más difícil que sufre la Iglesia, en una carta «al pueblo de Dios» en la que pide nuevamente perdón por lo sucedido y da un paso adelante en la búsqueda de la solución: invita a todos los católicos a que se sumen a la lucha contra los abusos sexuales a menores. «Con vergüenza y arrepentimiento, como comunidad eclesial, asumimos que no supimos estar donde teníamos que estar, que no actuamos a tiempo reconociendo la magnitud y la gravedad del daño que se estaba causando en tantas vidas. Hemos descuidado y abandonado a los pequeños», escribe el obispo de Roma. Reconoce además que «nunca será suficiente» pedir perdón por lo sucedido y buscar reparar el daño causado, mientras que «siempre será poco» todo lo que se haga para intentar que estas situaciones no vuelvan a repetirse.

La misiva de Francisco llega menos de una semana después de la publicación del demoledor informe que desveló las redes de pederastas y encubridores que operaron durante décadas en seis diócesis de Pensilvania (Estados Unidos). Destapó la existencia de 300 eclesiásticos abusadores y al menos 1.000 víctimas. Tres semanas antes se supo la renuncia al cardenalato de Theodore McCarrick, antiguo arzobispo de Washington, al destaparse que había abusado sexualmente de un adolescente. En los meses precedentes, la Iglesia se había visto sacudida por los casos de pederastia en Chile, lo que llevó a los obispos de ese país a presentar su renuncia de forma conjunta, un gesto nunca antes visto en la Iglesia. La toma de posición de ayer del Papa se produce además a sólo cinco días de viajar a Irlanda para participar en el Encuentro Mundial de las Familias (EMF), una multitudinaria cita que va a estar marcado por esta lacra que sacudió igualmente a la Iglesia local.

El Pontífice exige a los católicos en su carta, que va en la línea de la que envió a los fieles de Chile, que se involucren para conseguir una «transformación eclesial y social» que permita acabar con la pederastia y el encubrimiento dentro de la Iglesia. A las víctimas les reconoce que sus heridas «nunca desaparecen y prescriben», destacando que su dolor «es un gemido que clama al cielo» y que resulta «más fuerte» que todos los intentos que se han dado por silenciarlo, incluso con decisiones «que aumentaron la gravedad cayendo en la complicidad». En la parte final de su misiva, Francisco relaciona la pederastia con el clericalismo, que considera «una manera anómala de entender la autoridad en la Iglesia». Lamenta que lo favorezcan tanto algunos sacerdotes como los laicos y denuncia que «ayuda a perpetuar muchos de los males» que denuncia. «Decir no al abuso, es decir enérgicamente no a cualquier forma de clericalismo».

Greg Burke, portavoz vaticano, consideró que las palabras de Bergoglio iban dirigidas en particular «a Irlanda, Chile y Estados Unidos», pero también «a todo el mundo».

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