El Papa reconoce que los escándalos hacen que la Iglesia resulte «molesta e irritante»

El Papa, durante su encuentro con los periodistas en el vuelo de regreso a Roma desde Marruecos./EFE
El Papa, durante su encuentro con los periodistas en el vuelo de regreso a Roma desde Marruecos. / EFE

Francisco, en su exhortación apostólica 'Christus vivit', pide a los jóvenes que se atrevan a corregir al presbítero que «está equivocando el rumbo»

DARIO MENORRoma

«No hay vuelta atrás». En la lucha contra la pederastia, la Iglesia católica debe seguir adoptando «medidas rigurosas de prevención» y aplicacando las «acciones y sanciones tan necesarias» contra los eclesiásticos que abusan sexualmente de los menores de edad. Es el compromiso del Papa Francisco en su último texto magisterial, la exhortación apostólica 'Christus vivit' (Cristo vive), publicada este martes por el Vaticano, en la que recoge las reflexiones del Sínodo de los Obispos sobre la juventud celebrado el pasado mes de octubre.

El Pontífice escribe que, «gracias a Dios», los sacerdotes pederastas «no son la mayoría» y pide a los jóvenes que se atrevan a corregir al presbítero que «está equivocando el rumbo». También reconoce que los pecados de la Iglesia «están a la vista de todos» y se reflejan «sin piedad» en las arrugas de su «rostro milenario». Pese a ello, la institución eclesiástica «camina como es sin hacerse cirugías estéticas» y debe encontrar en esta crisis «una oportunidad para una reforma de carácter histórico».

En los 299 apartados y nieve capítulos de 'Christus vivit', escrita por el Papa en español, hay un reconocimiento de que las cuestiones de moral sexual son muchas veces «causa de incomprensión y de alejamiento de la Iglesia» para algunos jóvenes, que perciben una actitud de «juicio y de condena» en la institución. Francisco dice que parte de la juventud tiene un «explícito deseo» de hablar sobre temas candentes como la identidad masculina, la reciprocidad entre hombres y mujeres y la homosexualidad, sin dar más detalles. En el Sínodo de octubre, los 249 obispos participantes aprobaron un documento en el que se pedía favorecer la acogida a los homosexuales y promover la presencia femenina en los órganos de responsabilidad de la Iglesia, pero no se profundiza en estas cuestiones en la exhortación apostólica.

En su nuevo texto magisterial, Jorge Mario Bergoglio reconoce que algunos jóvenes sienten la presencia de la Iglesia «como molesta e incluso irritante» y cita entre los motivos los escándalos sexuales y económicos y la falta de preparación de algunos sacerdotes. En esta línea, se hace eco de las propuestas de algunos para «no condenar continuamente al mundo» ni estar «siempre en guerra por dos o tres temas que la obsesionan».

La mujer y la Iglesia

Al hablar sobre la cuestión femenina, dice que una «Iglesia viva» debe prestar atención a las «legítimas reivindicaciones de las mujeres que piden más justicia e igualdad», reconociendo la «larga trama de autoritarismo por parte de los varones, de sometimiento, de diversas formas de esclavitud, de abuso y de violencia machista». Esto no evita que la institución eclesiástica «no esté de acuerdo con todo lo que propongan algunos grupos feministas».

La exhortación apostólica propone un equilibrio en la Iglesia entre la «tentación» de estar «anclada en el pasado» y la de «creer que es joven y rendirse a todo lo que el mundo le ofrece». Bergoglio recuerda que la institución eclesiástica sólo «es joven cuando es ella misma» y que sus miembros «no debemos ser bichos raros» aunque han de contar con el valor «de ser diferentes».

'Christus vivit' advierte sobre las oportunidades y los riesgos del mundo digital y pide que los adultos no pierdan «los valores de la juventud». De hecho, Bergoglio reconoce que él mismo cuando comenzó su ministerio como obispo de Roma, sintió que «el Señor me amplió los horizontes y me regaló una renovada juventud».