Patriotismo abstemio

Unos jóvenes beben cerveza en el 24 Festival Pol'and'Rold', en Kostrzyn (Polonia)./REUTERS
Unos jóvenes beben cerveza en el 24 Festival Pol'and'Rold', en Kostrzyn (Polonia). / REUTERS

La Iglesia de Polonia pide a sus fieles que no beban alcohol durante cien días para celebrar «sobrios» el centenario de la independencia del país

J. Luis Alvarez
J. LUIS ALVAREZMadrid

Los fieles polacos se encuentran ante una novedosa encrucijada que aúna la fe y el patriotismo. La Conferencia Episcopal del país les ha pedido que no consuman bebidas alcohólicas desde hoy y durante los próximos cien días, hasta el 11 de noviembre, fecha en que se celebran los cien años de la independencia del país.

La petición de la jerarquía eclesial tiene un gran alcance, dado que Polonia es el bastión europeo del catolicismo. Hasta ahora, el episcopado realizaba un llamamiento en agosto, «mes de la sobriedad», para evitar los excesos etílicos. Sin embargo, en la carta leída el pasado domingo en las iglesias, los obispos dan un paso más allá al pedir la prolongación de la abstinencia.

Que, en cualquier caso, no significa que los polacos no puedan tomarse un vaso de vino, una cerveza, una copa o uno o dos chupitos del buen vodka nacional, su bebida más popular. La curia solo quiere que el pueblo esté sobrio para recordar que la independencia del Imperio austrohúngaro de Rusia y Prusia -que se repartían el territorio- la lograron «gracias a la lucha, el sacrificio y el trabajo». El presidente del Equipo de la Conferencia del Episcopado de Polonia para el Apostolado de la Sobriedad y la Adicción a las Sustancias, el obispo Tadeusz Bronakowski, resalta en sus mensajes -en una semana lleva dos sobre el mismo tema- que «muchos héroes de aquellos tiempos se dieron cuenta de que la preocupación por la sobriedad de los polacos era la base de la lucha por la independencia».

Pero el religioso va más allá del clamor patriótico al advertir de que «el alcohol no es una sustancia necesaria para la vida que deba estar disponible en cualquier momento y lugar». «Es una sustancia psicoactiva, una droga que es tan peligrosa porque se vende legalmente y en casi todas partes», agrega para demonizar estas bebidas, tanto por el peligro de desarrollar un cáncer, si se beben sin medida, como por ser «una de las mayores amenazas para la familia». «Es una fuente de divorcio, violencia y drama», afirmó.

Debido a la gran capacidad de influencia de la Iglesia católica respecto a sus fieles, este mensaje, a buen seguro, calará y no serán pocos los que reducirán el consumo alcohólico en este período de abstinencia que ahora se abre. Una iniciativa más que trata de frenar los malos hábitos adquiridos durante la etapa comunista, cuando el Gobierno daba a los ciudadanos litros de vodka en sus cartillas de racionamiento. Los que no se lo bebían lo utilizaban para cambiarlo por carne u otros alimentos.

En todo caso, los polacos son poco aficionados a beber agua, ni siquiera durante las comidas. En su lugar beben compota de fruta fría, una especie de zumo que hacen al hervir las piezas que no tomaron durante el postre. También son grandes consumidores de 'herbata' o té. La fe frente al alcohol. El resultado de la petición de los obispos polacos se verá en noviembre.

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