Un pueblo de Nueva Zelanda quiere prohibir los gatos

Un gato extiende su pata. /Reuters
Un gato extiende su pata. / Reuters

En Omaui consideran que los felinos depredadores ya no tienen animales que cazar y amenazan a los autóctonos

R. C.

Una de los lemas de Nueva Zelanda para atraer el turismo es que es un país en que no hay animales peligrosos. Ahora, el pueblo costero de Omaui quiere ir más allá y acabar con los gatos domésticos porque considera que son depredadores que amenazan a sus animales nativos.

Según los impulsores de la iniciativa, los gatos no tienen 'víctimas' naturales en las islas y su instinto ha provocado un especial descenso de la población de pájaros silvestres. «No odiamos a los gatos, pero nos gustaría ver la responsabilidad de los propietarios de mascotas y si este es realmente un lugar para los gatos», explicó a Newshub John Collins, uno de quienes encabezan la iniciativa. El concejal de bioseguridad, Ali Meade, argumenta que si se acepta la propuesta mejoraría el medio ambiente y la vida de las aves. «Hay gatos que se meten en los bosques autóctonos; atacan a los pájaros, insectos, reptiles y todo tipo de cosas. Están haciendo bastante daño», alertó. «La vida salvaje autóctona está desapareciendo rápidamente por todo el país y los lugares donde la gente todavía vive y oye los cantos de los pájaros son probablemente pocos y muy distantes entre sí», secundó Collins. Gareth Morgan, candidato al parlamento, fue más allá y etiquetó a los gatos como «asesinos natos».

La idea es que todos los gatos domésticos de esta localidad de la isla Sur deben ser castrados, deberán llevar un microchip que les identifique y estar registrados en una lista oficial. Una vez que los animales mueran, los propietarios ya no podrán tener un nuevo animal.

La iniciativa está encuadrada dentro de un proyecto en el país que tiene como objetivo eliminar las especies no autóctonas antes del año 2050. Por el momento, las especies más perseguidas son las ratas, armiños y zarigüeyas. Además, la introducción de nuevos animales o especies foráneas está ampliamente perseguida en las aduanas.

El diario Otago Daily Times ha recogido las declaraciones de algunos residentes de Omaui contrarios a la propuesta. «Si no puedo tener un gato, vivir en mi casa casi se convertiría en algo insano para mí», defendió el Nico Jarvis, vecina de la localidad, en referencia a los grandes roedores de la zona. «No importa cuantos (roedores) atrape con el veneno, la mayoría simplemente seguirán viniendo desde el bosque», aseguró.

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