Récord mundial en la lotería: 1.350 millones para un solo jugador

Un hombre realiza su apuesta en Nueva York./REUTERS
Un hombre realiza su apuesta en Nueva York. / REUTERS

Un ciudadano de Carolina del Sur se lleva en la lotería de EE UU esta cifra récord a pesar de que tenía una entre 302,5 millones de posibilidades

Daniel Roldán
DANIEL ROLDÁNMadrid

Millones de personas soñaban en la noche del martes con tener los seis números que les iba a arreglar su vida y la de varias generaciones posteriores, siempre que supieran manejar su patrimonio. Y a pesar de que la opción de ganar era de una entre 302,5 millones. Como pasa con el azar, millones de esperanzas se esfumaron en Estados Unidos -y en muchos países latinoamericanos y Canadá- cuando se anunciaron los números del mayor premio entregado por Mega Millions en su historia: 5, 28, 62, 65 y 70. Y el 5, además, tenía extra: el premio especial Mega Ball. Para un ciudadano de Carolina del Sur, estos números cambiaron su vida de forma radical. Se llevó a casa 1.537 millones de dólares (unos 1.350 millones de euros).

Es el premio más grande entregado nunca a un solo apostante, según indicó la empresa organizadora del sorteo, aunque no el más grande de la historia. Ese honor corresponde aún a un premio de Powerball -la otra gran compañía de loterías en Estados Unidos- de 1.586 millones de dólares (unos 1.392 millones de euros) entregados en enero de 2016. Pero este premio récord había sido compartido entre tres ganadores de California, Florida y Tennessee, otorgando a cada unos 529 millones de dólares (464 millones de euros).

El misterioso ganador tiene que dar dos pasos importantes que van unidos. El primero, decidir si acepta el premio. No es broma. Puede renunciar a semejante dineral, llevarse ya para casa 878 millones de dólares (771 millones de euros) o prorrogar el montante del premio en pagas anuales durante tres décadas. Y si lo acepta, y aquí el segundo paso, deberá salir a la luz pública. Y no todo el mundo está dispuesto a aguantar el acoso de nuevos amigos, familiares codiciosos o timadores. En Estados Unidos se firman los boletos por detrás, que es una de las medidas para comprobar su autenticidad, además de comunicarse con la comisión lotera de cada Estado. También es obligatorio que se haga público quién es el ganador, salvo en Delaware, Kansas, Georgia, Maryland, Dakota del Norte, Ohio, Texas y Carolina del Sur. Pero este anonimato solo se mantiene hasta cierto límite económico, superado con creces con los 1.350 millones de euros.

Pero no todo el mundo está dispuesto a perder su tranquilidad. En febrero, una vecina de New Hamphsire llevó a los tribunales a las autoridades porque quería renunciar a los 500 millones de dólares de premio de un sorteo de Powerball. Rechazaba que su nombre, apellido y localidad aparecieran en la prensa. Le gustaba su apacible anonimato.

Pero el desconocido multimillonario, que ganó este bote porque a nadie le había tocado un premio gordo desde julio, deberá lidiar también con los impuestos federales, que se llevarán una buena tajada. Pero no la suficiente como para evitar que el acertante sea rico el resto de su vida.

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