'Alimentos con alma' para evitar el riesgo de exclusión social

RobinGood

RobinGood es la primera comercializadora española que distribuye alimentos creados por empresas sociales

Elena Martin Lopez
ELENA MARTIN LOPEZMadrid

Como si de un Robin Hood moderno se tratara, la iniciativa Robin Good, bautizada en honor al arquetípico héroe que defendía a los pobres y oprimidos frente a los ricos tiránicos, nació en 2018 para ayudar a las empresas hosteleras con fines sociales, es decir, cuyos trabajadores proceden de colectivos en riesgo de exclusión social (personas con discapacidad, con enfermedades mentales, sin hogar, sin trabajo, ex-presos…) o que dedican parte o la integridad de sus beneficios a temas sociales, a dar a conocer sus productos.

«Hay muchas empresas sociales que fabrican productos de gran calidad pero no tienen el tiempo o la estructura necesaria para darlos a conocer», explica Luis Font, fundador y director general de RobinGood, «nosotros quisimos agruparlas y ayudarlas en esta labor, con el fin de fomentar un consumo responsable y mejorar la calidad de vida de personas en riesgo de exclusión».

En España, un 26,1% de la población española, más de 12.000.000 personas, vive en situación de exclusión social, según el último informe de AROPE, el indicador de la pobreza y exclusión en España, –'at risk of poverty and exclusion', según sus siglas en inglés-. Por su parte, este jueves se publicó la Encuesta de Condiciones de Vida (ECV) de 2018, elaborada por el Instituto Nacional de Estadística (INE), cuyos resultados muestran que uno de cada cinco españoles, el 21,5 % de la población, vive en riesgo de pobreza, con unos ingresos inferiores a 8.871 euros al año.

«El consumidor cada vez tiene más conciencia social, es una tendencia, pero aún falta educación» Luis Font

Al igual que existe el pasillo de productos 'ecológicos' o el de 'sin gluten', RobinGood quiere introducir en los supermercados de España los 'productos sociales'. Actualmente, quince comercios de Barcelona, como Caprabo o las tiendas duty free del aeropuerto, cuentan con sus expositores de madera, donde se puede encontrar desde vino, hasta aceite, galletas o mermelada. «El consumidor cada vez tiene más conciencia social, es una tendencia, pero aún falta educación sobre responsabilidad social a la hora de consumir», afirma Font.

«Con alma, cercanos y naturales»

Los requisitos para formar parte de RobinGood son tres: fabricar productos «con alma», es decir, elaborados por personas en riesgo de exclusión social; «cercanos», alimentos 'km 0' que primen las materias primas locales, y «naturales», sin químicos ni aditivos.

Agua 'Auara', contenida en botellas de plástico 100% reciclado y que destina sus beneficios a llevar agua potable a comunidades de África sin acceso a ella; galletas 'El Rosal', elaboradas por personas con discapacidad y enfermedad mental; o mermeladas 'Im-Perfect', confeccionadas a partir de las frutas y verduras que deshecha la industria alimentaria con el objetivo de evitar el despilfarro, son solo algunos ejemplos de los productos sociales que se pueden encontrar en dichos expositores. Otros son los vinos y aceites 'L'Olivera', los yogures 'Delícies del Berguedà', las semillas 'Ordi Natura', o las cervezas y chocolates 'Casa Dalmases'. «Cada entidad con la que trabajamos (18 en la actualidad) trata algún tema social y tiene una historia preciosa detrás», expresa el fundador.

Uno de los expositores de 'RobinGood' en Barcelona.

El año que viene tienen previsto abrir nuevos canales de venta y expandir su acción social. Para ello, han abierto una ronda de inversión en La Bolsa Social, donde esperan recaudar entre 120.000 y 180.000 euros que se destinarán a ampliar su red comercial al resto de España, con el fin de ayudar a un mayor número de personas en esta situación de vulnerabilidad. Por ahora, ya están en negociaciones con otras ciudades como Andalucía, donde ya hay instalado un expositor, o Madrid.

La iniciativa es «un sueño que queremos cumplir los fundadores», señala Font, quienes llevan por bandera una frase del filósofo y escritor estadounidense Elbert Hubbard que dice: «Una máquina puede hacer el trabajo de 50 hombres corrientes, pero no existe ninguna máquina que pueda hacer el trabajo de un hombre extraordinario».

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