La depresión aumenta la mortalidad del cáncer

Elizabeth Blackburn./Virginia Carrasco
Elizabeth Blackburn. / Virginia Carrasco

La premio Nobel de Medicina Elizabeth Blackburn asegura que la longitud del extremo del cromosoma, conocido como 'telómero', puede ayudar a pronosticar enfermedades

DOMÉNICO CHIAPPEMadrid

La científica Elizabeth Blackburn, actual presidenta del Instituto Salk de Estudios Biológicos en California, descubrió la 'telomerasa', una enzima que se encuentra en el extremo de los cromosomas, en lo que se conoce como 'telómero'. Ese hallazgo le valió el premio Nobel de Medicina en 2009, junto a Carol Greider. «Un telómero es el capuchón del cromosoma, como el final del cordón del zapato, compuesto por células protectoras -nucleótidos que se repiten-, que impide que se desenrolle o se pegue con otro», explica Blackburn, durante su conferencia 'Paradojas en la biología de los telómeros y el cáncer', impartida en Madrid. «Y en los 'telómeros' existe una enzima llamada 'telomerasa', capaz de repararlos». A partir de ese descubrimiento, se han realizado distintas líneas de investigación que han determinado que ese alargamiento o acortamiento de la punta del cromosoma está relacionado con enfermedades como el cáncer. Como el envejecimiento los acorta, describiendo una línea descendente a partir de los 20 años que alcanza el valle a los setenta, reparar los 'telómeros' podría curar los padecimientos de la vejez.

«Sabemos que hay cientos de cánceres diferentes y alrededor del 90% de ellos, en un estado avanzado, presentan gran actividad de la 'telomerasa', lo que sugiere que si se inhibiese la enzima se podría tratar el cáncer», advierte una cauta Blackburn, nacida en Australia en 1948 pero radicada en Estados Unidos, donde ha desarrollado su carrera científica. «Sin embargo, hay ensayos clínicos en fase inicial que indican que lograrlo es difícil porque las células madre de nuestro cuerpo, las que después mandan información al resto de las células, necesitan 'telomerasa' natural para funcionar. Por lo tanto, si la inhibiésemos en las cancerígenas podría afectar también a las células madres. Hay que seguir estudiando este enfoque para el tratamiento del cáncer y, aunque existen fármacos de suplemento de 'telomerasa', estamos en un estado muy temprano de la investigación como para poder recomendarlos. No sabemos el riesgo que podría conllevar».

Depresión y cáncer

Un estudio reciente, que cita Blackburn como ejemplo concreto de la aplicación del hallazgo de la 'telomerasa', demostró que sufrir depresión, combinado con una escasa longitud de los 'telómeros', aumenta la mortalidad de algunos cánceres. «En un estudio del Centro de Cáncer de Texas se hizo una medición de los 'telómeros' a 440 pacientes recién diagnosticados con cáncer de vejiga y su grado de depresión», afirma Blackburn. «Los resultados arrojaron que los que tenían 'telómeros' cortos y no estaban deprimidos sobrevivían 200 meses en promedio, al igual que quienes los tenían largos, tuvieran o no depresión. Sin embargo, deprimidos que además tenían los 'telómeros' cortos tuvieron más mortalidad, con una supervivencia de 30 meses de media. Sí hay una gran diferencia. Los telómeros pueden predecir la mortalidad».

Con respecto a la relación entre estado anímico y longitud de los 'telómeros', otros estudios han mostrado que la exposición grandes momentos de estrés acortan los 'telómeros', según indica Blackburn, haciendo que el individuo sea más propenso al desarrollo de algunos tipos de cáncer, diabetes, enfermedades cardiovasculares y de pulmón, artritis y demencia. «Hay estudios en adultos que sufrieron una gran violencia cuando eran niños, y que ahora tienen 'telómeros' más cortos», mantiene Blackburn, durante su visita patrocinada por Fundación Axa y Servimedia. «Estar expuestos a acontecimientos traumáticos tiene relación con ese acortamiento y, por lo tanto, con mayores posibilidades de sufrir enfermedades. Incluso el estrés en el embarazo puede repercutir en la longitud de los 'telómeros' del hijo, así como los casos de abusos y los entornos inseguros».

Ahora bien, la investigación abre una paradoja. Así como los 'telómeros' cortos se relacionan con el desarrollo de enfermedades, los de más longitud producen, así mismo, mayores posibilidades de sufrir otras. «Unos 'telómeros' largos reducen la mortalidad en cáncer, pero en estudios genéticos recientes se ha demostrado que también aumenta el riesgo de melanoma y cáncer de pulmón», sostiene Blackburn. «Si se tiene demasiada 'telomerasa' también se tiene más posibilidad de padecer cáncer cerebral. Eso nos lleva a pensar que vivimos al filo de la navaja, porque no podemos beber una botella de 'telomerasa' o meter más enzima en los medicamentos. Hay que encontrar el equilibrio y comprender los riesgos».

La gran pregunta que se hace Blackburn es si se puede hacer algo, más allá de confiar en la genética, para tener los 'telómeros' de una extensión ideal. «Afortunadamente hay cosas que podemos incorporar en nuestro estilo de vida», dice. «Realizar ejercicio aunque no sea mucho, hacer dieta mediterránea sana y consumir menos azúcar, tener buenos patrones de sueño y de interacción social y no fumar. Eso está relacionado con los 'telómeros' largos». La receta parece ser siempre la misma.

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