Cuando la muerte súbita gana el partido

Un futbolista muere en pleno partido./COLPISA
Un futbolista muere en pleno partido. / COLPISA

Cada año fallecen entre 125 y 160 deportistas en España, sobre todo hombres de más de 50 años, que hacen ejercicio de forma ocasional

DOMÉNICO CHIAPPEMadrid

En marzo de este año, en medio de un partido de fútbol, moría Bruno Boban, de 25 años, en el campo croata del equipo Marsonia. El capitán de la Fiorentina, Davide Astori, de 31 años, fallecía la noche antes de un partido. Nacho Barberá, de 15 años, moría el domingo que jugaba con su equipo, el Alzira de Valencia. Los tres murieron por un paro cardíaco. Pero el zarpazo mortal no sólo afecta al mundo del fútbol. También el belga Michael Goolaerts murió este año de infarto en la prueba ciclista París-Roubaix, como el baloncestista Zeke Upshaw, escolta de los Grand Rapids Drive, en un partido de la Liga de Desarrollo de la NBA.

«En los casos de muerte súbita, un 90% se debe al fallo cardíaco», asegura el doctor Joaquín Lucena, patólogo forense del Instituto de Medicina Legal de Sevilla. «Del total, el 10% ocurre al realizar una actividad física». Aunque los casos más conocidos sean los de las figuras de alta competición, cuyo fallecimiento tiene gran difusión mediática, como el caso del jugador de Primera División Dani Jarque, de 26 años, muerto durante la pretemporada del Espanyol en 2009, no representan la realidad de la muerte súbita en las pistas y canchas. «En deportistas de élite es muy poco frecuente», señala el doctor Zigor Madaria, cardiólogo del IMQ y el Hospital de Basurto. «Afecta a una cada 50.000 personas que hacen deportes en España».

Caídos en las pistas

160
personas mueren en España aproximadamente por fallo cardiaco al hacer deporte, sobre todo ciclismo, carrera, fútbol y pádel. La causa frecuente en menores de 35 años es congénita.

Dicho de otro modo: sucede cada 600.000 horas de carrera, según datos de Madaria, y se ceba, no obstante, con los atletas ocasionales, con los espontáneos y con quienes carecen de supervisión. «En España, entre todas las edades, pueden ser entre 150 y 160 fallecimientos al año, sin que tengamos cifras oficiales de muerte súbita», mantiene Lucena. «En el 95% de los casos se trata de personas que hacen deporte de forma recreativa o al aire libre. Más en hombres entre 35 y 55 años, con cardiopatías silentes», señala el doctor.

De hecho, la mayoría de casos de muerte súbita en la práctica deportiva suceden, por este orden, en el ciclismo, la carrera, el fútbol, el gimnasio (sobre todo con el 'spinning' y el 'crossfit') y en el pádel, según datos de Lucena. «El pádel es el paradigma del deporte de hoy, y los que mueren jugándolo son, en su mayoría, hombres entre 50 y 60 años que cogen una pala y se juntan con los amigos para jugar y luego tomarse unas cervezas, sin tener presente que en esta actividad se requiere mucho oxígeno», dice. El reconocimiento médico, incluso en los deportistas federados, tampoco implica necesariamente que se pueda evitar un fallo cardíaco, durante o después de hacer deportes. «Habría que intervenir a muchos deportistas para cruzarse con una persona que tenga ese riesgo», explica Madaria. «Ni siquiera la obligatoriedad de un despistaje ('screening') que descarte la enfermedad coronaria en la NBA ha demostrado poder prevenirlo».

Sustancias dopantes

Frente a la imposibilidad de prevenir una muerte súbita se imponen tres precauciones básicas: «No ignorar síntomas de alarma, como fatiga, palpitaciones y mareo; hacer un entrenamiento progresivo, sobre todo las personas con hábitos sedentarios o fumadores, y parar ante los síntomas». Son las recomendaciones de Madaria, que calcula la muerte súbita en 125 deportistas españoles al año, tomando en cuenta todos los espectros de edad y sexo.

Si se tiene menos de 35 años, la causa más frecuente será una cardiopatía hereditaria; por encima de esa edad, la arteroesclerosis coronaria, asegura Lucena. «Esto es lo que generalmente mata a la gente», dice. En ocasiones, algunas sustancias pueden causar arritmias, como los esteroides, la cafeína y las anfetaminas. El artículo científico 'Papel de las sustancias tóxicas en la muerte súbita cardíaca', publicado por la 'Revista Española de Medicina Legal', advierte que «el consumo de sustancias con el objetivo de incrementar ilícitamente el rendimiento deportivo se reconoce como una práctica extendida, no sólo circunscrita a la actividad deportiva de élite, con un coste para la salud y una vinculación a la muerte súbita cardíaca cada vez mejor conocido». Menciona a los esteroides anabolizantes, los estimulantes y las hormonas peptídicas como las que más causan «efectos arritmogénicos».

«Producen hipertrofia muscular. A nivel miocárdico se traduce en una aposición anómala de fibra musculares e hipertrofia ventricular izquierda, así como disfunción diastólica», enumera. «Sabemos que entre 8% y 10% de casos de muerte súbita se asocia al consumo de cocaína, mientras que la muerte súbita asociada a anabolizantes es infrecuente, y sólo hay una decena de casos documentados en el mundo, uno de ellos en Canarias», ratifica Lucena, coautor del estudio, con una amplia experiencia en autopsias, que le permite concluir: «La gente que muere haciendo deportes no tiene sustancias tóxicas en el cuerpo».

 

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