Seis meses de cárcel y multa de 2.200 euros por abrir el correo de su exmarido

Seis meses de cárcel y multa de 2.200 euros por abrir el correo de su exmarido
Correos

La mujer se apoderó de una carta dirigida a él en el domicilio de uso común durante la relación y atribuido a la acusada en el procedimiento de divorcio

EFEHuelva

La Audiencia Provincial de Huelva ha condenado a una mujer a seis meses de cárcel y al pago de una multa de 2.200 euros por haber abierto correspondencia de su exmarido llegada al domicilio que había sido común e intentar acceder a su Apartado de Correos.

La sentencia la considera responsable de un delito de descubrimiento y revelación de secretos y le impone además la pena accesoria de inhabilitación especial para el ejercicio del derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de la condena y al pago de las costas.

El juez acuerdo suspender la pena privativa de libertad impuesta a la acusada por un plazo de dos años, condicionada a que no vuelva a delinquir en el mismo plazo, contado desde la fecha de la presente resolución.

Se considera probado que la acusada estuvo casada con el perjudicado hasta noviembre de 2012 cuando se divorciaron.

Después de esto, en una ocasión, la acusada se apoderó de una carta dirigida a él recibida en el domicilio de la localidad de Isla Cristina, el cual había sido de uso común durante la relación y cuyo uso fue atribuido a la acusada en el procedimiento de divorcio.

Dicha carta procedía de una entidad bancaria y recogía datos de las cuentas corrientes del exmarido, mostrándosela la acusada a una farmacéutica conocida de ambos.

En otra ocasión, igualmente en fecha no determinada pero en todo caso una vez terminada la relación sentimental, la acusada se personó en la oficina de Correos de la localidad de Isla Cristina, solicitando a una empleada que le diera la correspondencia que hubiese en el Apartado de Correos que su exmarido a su nombre en dicha oficina, ya que la acusada, pese a disponer de llave y estar autorizada para utilizar dicho apartado de correos, se había olvidado la llave.

La mencionada empleada comprobó el correo y como no había ninguna correspondencia a su nombre en el citado apartado, no le entregó ninguna carta; el mismo día, él tuvo conocimiento de tal hecho, por lo que solicitó que se cambiara la cerradura y que no le permitieran a la acusada el acceso al apartado de correos.

Unos cuantos días después, la acusada acudió a la misma oficina, intentando abrir el apartado de correos con la llave de la que disponía pero, al haber sido cambiada la cerradura, no pudo abrirla, por lo que se marchó del lugar.