un proyecto con

CASO DE ÉXITO

Cómo crecer fabricando a medida

Stranfford ha hecho de la adaptación al cliente su mejor tarjeta de presentación. Con factorías en Albacete y Montaverner, y una nueva fábrica en Pakistán, la empresa combina tradición familiar, calidad, capacidad industrial y una relación muy cercana con cada cliente.

Pilar Juste

Stranfford Textil nació en 1967 como una empresa familiar creada por los suegros de Miguel Fernández Medrano, actual CEO de la compañía. Él y su cuñado, Antonio Calderón, se incorporaron al proyecto hace más de cuarenta años, y hoy la tercera generación ya forma parte del negocio. La firma está especializada en fabricar todas las prendas textiles que puede necesitar un hotel: toallas, sábanas, nórdicos, mantelerías… “Los valores de Stranfford a día de hoy son los mismos que nos inculcaron mis suegros, sobre todo la importancia del compromiso”. Esa continuidad explica una forma de trabajar muy pegada al cliente, basada en escuchar, ajustar y cumplir. Durante la pandemia, la caída de pedidos hoteleros les obligó a abrir una línea de mascarillas FFP2, pero el corazón de la empresa sigue estando en el textil para hostelería.

Stranfford cuenta actualmente con unos 150 empleados entre los tres centros de trabajo. A Pakistán han desplazado un equipo propio para poner en marcha una planta con gestión directa y una ambición clara: llegar a las 2.000 personas. Desde esa nueva base, la compañía busca ganar capacidad productiva, reforzar su presencia exterior, servir a los clientes en sus proyectos de ampliación en zonas del sureste asiático y avanzar en su ampliación con una nueva nave logística en Albacete. En ese crecimiento, Banco Santander ha aportado confianza ante clientes y proveedores, además de herramientas financieras especialmente útiles en una actividad donde la compra de hilo se realiza en mercados como India, Indonesia, Australia o Pakistán.

CALIDAD

Guia Práctica

El estándar técnico es el punto de partida sobre el que Stranfford sostiene su relación con los clientes. En este sector, una prenda no puede limitarse a resultar atractiva en la entrega: debe resistir lavados, uso intensivo y ritmos de trabajo exigentes. Como resume Miguel Fernández Medrano, “siempre estamos intentando superar esa calidad porque para nosotros es la base del negocio. Sin calidad no hay cliente”. Esa exigencia se apoya en controles continuos y en una manera de fabricar que no busca únicamente volumen, sino fiabilidad. La empresa trabaja mucho con Ilunion y con cuentas que necesitan confianza, regularidad y respuesta.

PRESENCIA GLOBAL

RAÍZ FAMILIAR

ADAPTACIÓN

Guia Práctica

El verdadero diferencial de la compañía está en hacer que cada encargo se parezca a lo que el cliente imaginó. Stranfford no vende una solución idéntica para todos, sino piezas ajustadas a cada necesidad, desde el etiquetaje hasta el modelaje. “Nosotros nos adaptamos al cliente y a sus necesidades, es primordial. Les escuchamos y hacemos los productos que ellos tienen en la cabeza”. Esa flexibilidad también marca la parte más compleja del negocio: a ellos no les cuesta colocar el producto, sino entender qué quiere cada cliente y fabricarlo a medida sin perder calidad ni ritmo. España representa el 85 por ciento de su facturación, pero Francia crece con fuerza, Alemania empieza a ganar peso y Cancún y Asia abren nuevas oportunidades vinculadas al turismo.

INNOVACIÓN

Guia Práctica

Innovar, para Stranfford, no significa solo incorporar maquinaria. También implica reaccionar cuando el mercado cambia de golpe y encontrar salidas sin abandonar el oficio principal. La pandemia fue el ejemplo más extremo: con los hoteles cerrados y los pedidos cayendo, la empresa decidió crear una línea de FFP2 para sostener la actividad. “Lo más fácil habría sido cerrar y hacer un ERE, pero nosotros le hicimos frente a la situación. Somos gente emprendedora y creativa”. Esa actitud sigue presente en su forma de trabajar. “Desde que nacimos, no hemos parado de crear e innovar, es una parte fundamental del negocio”. La planta de Pakistán, montada con un equipo desplazado desde España, responde a esa misma lógica: ampliar capacidad, mantener control propio y seguir fabricando a su manera.

15 millones

de euros, es la facturación actual de Stranfford, con el objetivo de duplicarla gracias a su crecimiento productivo e internacionalización.

Ese salto industrial necesita herramientas financieras capaces de acompañar compras, pedidos y movimientos entre países. Para Stranfford, Banco Santander ha sido clave tanto en la operativa diaria como en su crecimiento exterior. “El Banco Santander, de cara a nuestros clientes, nos ha dado confianza, crédito”. Fernández Medrano destaca especialmente los créditos documentarios y la financiación, fundamentales en un negocio donde la compra de hilo puede venir de India, Indonesia, Australia o Pakistán. A esa parte técnica se suma una relación cercana. “También fluye el tú a tú, la gente que nos atiende en la oficina es profesional y entiende el negocio a la perfección”.

VISIÓN GLOBAL

Guia Práctica

La cuarta clave es mirar más allá del pedido inmediato. Stranfford tiene su principal mercado en España, pero quiere fabricar más, consolidar la fábrica de Pakistán y reforzar su presencia exterior. “Nuestro reto siempre es el mismo, seguir creciendo”. El CEO lo resume con una idea sencilla: “La visión global es lo que nos mantiene vivos, es lo que nos aporta la lucha diaria, es con la ilusión que nos levantamos todos los días”.

La visión global de Stranfford empieza, en realidad, en una mesa de trabajo: en entender lo que pide cada cliente, ajustar el producto, cumplir los plazos y no perder la calidad. Pero el motor de la empresa está en algo mucho más sencillo, casi doméstico, que Miguel Fernández Medrano resume así: “A mí me sigue gustando mi trabajo, disfruto mucho”.

Así empezó
todo

Un proyecto con

Cada pyme tiene una historia única. Muchas nacen en una cocina, un taller o un pequeño local de barrio, impulsadas por la pasión y el esfuerzo de una familia. Con el tiempo, algunas de esas ideas trascienden fronteras y se convierten en marcas reconocidas, llevando su esencia a nuevos mercados sin perder sus raíces. Crecer, adaptarse y llegar más lejos es posible cuando hay visión, compromiso y el apoyo adecuado. Porque internacionalizar no es solo expandirse: es compartir una cultura, una identidad y un legado con el mundo.

CREDITOS

Content strategy:
Aurora Yañez
Project Manager:
Pablo Aceña Martinez
Brand strategy:
Jorge Guillén García
Dirección de Arte Diseño UI:
Alessandro Marra
Desarollo:
César Iriso
Gonzalo Cachon

Cómo crecer fabricando a medida

Stranfford ha hecho de la adaptación al cliente su mejor tarjeta de presentación. Con factorías en Albacete y Montaverner, y una nueva fábrica en Pakistán, la empresa combina tradición familiar, calidad, capacidad industrial y una relación muy cercana con cada cliente.