En el Ford Kuga, por lo mejor de Cáceres, y sin tocar el volante
El sistema Ford BlueCruise permite al conductor manejar sin manos en los tramos calificados como BlueZones, que constituyen el 95% de la red de autovías española. Un viaje desde Madrid a Trujillo y Cáceres nos ha permitido constatar su contribución al confort y la seguridad
La tecnología de conducción manos libres en carretera Ford BlueCruise, que debutó en su crossover eléctrico Mustang Mach-E, está disponible ya en los modelos Puma, Puma Gen-E y Ranger PHEV, y también en el Kuga, su polivalente SUV familiar fabricado en España cuya gama ofrece una versión híbrida enchufable Cero Emisiones con la que hemos probado este avanzado sistema, que permite conducir sin tocar el volante en las llamadas BlueZones, tramos precalificados que suponen el 95% de nuestra red viaria de alta capacidad.
Ford BlueCruise, destinado a reducir la fatiga en viajes y a optimizar el confort y la seguridad, combina el control de crucero adaptativo inteligente con función Stop-and-Go, que llega a detener por completo el coche y a reemprender la marcha de manera autónoma, con el asistente de mantenimiento de carril y el reconocimiento de señales de velocidad, supervisando mediante una cámara la posición de la cabeza del conductor y su mirada, para verificar que nuestros ojos siguen atentos a la calzada.
Para probarlo, hemos viajado por una ruta que visita algunos de los puntos más interesantes de la provincia de Cáceres, como su capital, la localidad de Trujillo o el Parque Nacional de Monfragüe, ya cerca de Plasencia, que completa un itinerario de lo más atractivo.
De Madrid a Trujillo
Los 255 kilómetros entre Madrid y Trujillo por la autovía A-5 son pan comido para nuestro Kuga PHEV con BlueCruise, pues la nueva función opera prácticamente en la totalidad del trayecto. Tras conectar el control de crucero y elegir la velocidad preferida, el sistema comprueba que estamos atentos a la conducción y nos avisa, mediante un mensaje en la instrumentación, de la disponibilidad de esta función, que activaremos la primera vez pulsando el botón ‘OK’ del volante. A partir de ese momento ya podemos conducir sin manos, y basta con atender a la carretera.
El Ford Kuga camino de Trujillo, sobre la colina en el horizonte.
El funcionamiento del control de crucero adaptativo, que mantiene la velocidad programada al tiempo y guarda las distancias de seguridad, y el del sistema de centrado de carril, cuyas cámaras detectan las líneas que lo delimitan, se combina con mapas integrados para decidir dónde se puede usar la conducción manos libres. Que en nuestro caso fue casi siempre. La única excepción, el tramo subterráneo en el túnel de Miravete, donde el sistema Ford BlueCruise reclamó unos segundos antes que recuperásemos el manejo del volante.
Plaza mayor de Trujillo, con la estatua ecuestre de Hernán Cortés.
Porque el conductor debe estar preparado para reanudar el control si el vehículo lo solicita. Por ejemplo, al cambiar de carril para efectuar un adelantamiento en la autovía. Y si el sistema percibe una situación de tráfico anómalo, aunque se trate de un tramo premapeado y validado, puede pedir que pongamos las manos en el volante, aunque el nivel de adaptación a las condiciones más variadas es alta, y en nuestro viaje lo comprobamos con dos escenarios: lluvia intensa y conducción nocturna.
De Trujillo a Cáceres
Tras disfrutar de Trujillo, donde su Plaza Mayor, el castillo y sus incontables iglesias, palacios y casas fuertes conforman una visita para el recuerdo, nos desplazamos hasta Cáceres, también por una autovía donde Ford BlueCruise permite conducir sin las manos en el volante durante el 100% del trayecto.
Calles en el casco central de Cáceres.
La capital provincial es Patrimonio de la Humanidad, y basta con recorrer su conjunto monumental para constatar su excepcionalidad: conventos, iglesias y ermitas, la Concatedral de Santa María de Cáceres, palacios y casas nobles, arcos y puertas, las torres defensivas de su muralla… O la Plaza Mayor, punto de acceso a un casco histórico único.
El Ford Kuga, con el Parque Natural de Monfragüe de fondo.
El Parque Nacional de Monfragüe, al sur de Plasencia, puede poner el colofón a nuestra ruta cacereña, surcando rectilíneas carreteras a través de la dehesa donde el sistema Ford BlueCruise sigue mostrándonos sus virtudes en seguridad y confort, pues la función de centrado automático en el carril opera también en vías convencionales, aunque en este caso con las manos en el volante.









