Sonorama, la mayor locura del mundo: 120 bandas y la felicidad como objetivo

Liam Gallagher, Diego El Cigala, Bunbury o Izal son algunos de los grupos que actúan este año, del 8 al 12 en Aranda

Imagen de archivo de una edición del Sonorama/Rodrigo Mena
Imagen de archivo de una edición del Sonorama / Rodrigo Mena
GORKA RUIZ/EFE

Sonorama Ribera regresa este miércoles -y hasta el domingo- a las calles y plazas de Aranda de Duero con el objetivo de que los más de 25.000 asistentes que se concentran cada día regresen a sus lugares de origen felices, porque ese es el objetivo de este festival que reúne a 120 bandas y que supone para sus organizadores «la mayor locura del mundo».

El exmiembro de Oasis e icono del pop británico, Liam Gallagher, el cantaor flamenco Diego El Gigala con sus «Lágrimas Negras», el zaragozano Bunbury o los madrileños Izal son solo algunos de los grupos más conocidos que actúan este año en el que, como es seña de identidad de la casa, habrá un importante hueco para las bandas emergentes más importantes del país, como Salto, Carolina Durante o Tu Otra Bonita, entre otros.

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«Para nosotros sería más cómodo organizar un festival con 40 bandas, como hacen otros, pero tendremos 120. Es la mayor locura del mundo», explica a EFE el coordinador del Sonorama y miembro de la asociación cultural Art de Troya, Javier Ajenjo, que lleva ya 21 años organizando este evento con el objetivo de que todos los «sonorámicos» regresen a su casas felices y con ganas de volver para disfrutar de la música, comer lechazo y disfrutar de los vinos de la Ribera del Duero.

Rozalén, Xoel López, La M.O.D.A., Rubén Pozo & Lichis, Lagartija Nick, Los Punsetes, Josele Santiago, Tomasito y Mikel Erentxun son otros de los componentes del heterogéneo cartel del festival de este año. Además, el Sonorama incluirá como novedad un espacio destinado a la comedia para fusionar la música y el humor, con la participación de Pantomima Full (dúo compuesto por Rober Bodegas y Alberto Casado), Enrique San Francisco, El Niño de la Hipoteca y Miguel Martín, entre otros.

Imagen de archivo de una edición del Sonorama
Imagen de archivo de una edición del Sonorama / Rodrigo Mena

Uno de los éxitos de este festival es que su crecimiento ha sido controlado y sin sobresaltos, según indica Ajenjo, quien detalla que para este año el recinto principal contará con 10.000 metros cuadrados más hasta llegar a los 50.000 pero que, en ningún caso va a suponer mayor afluencia de público, sino zonas más confortables, mayor espacio para el descanso y la restauración.

Lamenta que para este año no esté acondicionada la zona conocida como El Picón, una larga demanda de la organización pero no solo para el Sonorama, sino para adecuar un espacio verde para el disfrute de los arandinos durante todo el año. Aunque ya existe un acuerdo con el Ayuntamiento, habrá que esperar a 2019 para poder hacer uso de él y lograr así que el recinto principal del festival se duplique a los 100.000 metros cuadrados.

Para Sonorama, que deja en Aranda de Duero -una localidad de 30.000 habitantes- un impacto económico de 8 millones de euros y de 10 a nivel mediático, avanzar en mejoras de seguridad y accesos es una de sus prioridades para evitar situaciones como las vividas en otros festivales.

Así, Ajenjo ha garantizado accesos mucho más ágiles y se han adoptado otra serie de medidas como la posibilidad de canjear las pulseras de acceso al recinto en varios lugares de la ciudad e incluido el cámping para evitar colas en el recinto.

Esta edición, que es la posterior a la fiesta del 20 aniversario del año pasado, es la de «recuperar energías» y volver a la normalidad, aunque Ajenjo advierte de que el presupuesto, que el año pasado fue de 2,5 millones de euros, se ha incrementado en un 10 por ciento, «porque si no creces o avanzas, te mueres», concluye.

 

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