El boxeo, una ayuda para jóvenes en situación de riesgo social

Este deporte de lucha permite a muchas personas escapar de los malos hábitos y llevar una vida saludable centrada en el deporte

Escuela de boxeo Saltando Charcos/Ricardo Ordóñez/ICAL
Escuela de boxeo Saltando Charcos / Ricardo Ordóñez/ICAL
NOELIA MARISCAL/ICAL

Escapar de los malos hábitos y llevar una vida saludable centrada en el deporte. Ése es el objetivo del proyecto 'Boxeo Educa', que ayuda diariamente a niños y adolescentes en situación de riesgo social. Esta iniciativa, promovida por la asociación 'Saltando Charcos' de Burgos, nace para promover un estilo de vida saludable entre las personas jóvenes expuestas a situaciones de riesgo social y familiar, basado en el deporte y en la promoción competitiva de jóvenes y niños.

El coordinador educativo de 'Saltando Charcos' y entrenador en la escuela de boxeo, Luis Óscar Caballero, asegura que «es una disciplina dura y exigente que obliga a los jóvenes a quitarse los malos vicios», puesto que si de verdad les gusta el deporte que practican «deberán centrarse en él y tener una vida saludable, alejándose de los malos hábitos, como pueden ser el consumo de alcohol o de tabaco».

Caballero además añade que este deporte se entrena en colectivo, pero que sin embargo es muy individual, «mentalmente te tienes que preparar muy bien», y agrega que «el boxeo es el deporte más completo que hay». Uno de sus beneficios, cuenta el entrenador, es que «a los chavales violentos los neutraliza», descargan toda su ira dentro de la escuela practicando boxeo y «ya luego no quieren pegar».

La idea de crear esta escuela dentro de la asociación surge alrededor del año 2008, cuando los jóvenes «plantean querer hacer deporte de contacto», cuenta Caballero, y es en ese momento en el que deciden centrarse en el boxeo de una manera más profesional. En la escuela entrenan niños desde una edad muy temprana. Tienen dos grupos divididos según su edad. Por un lado, está el grupo de seis a doce años. El entrenador afirma que «normalmente hasta los seis o siete no empiezan a concentrarse». Y un segundo grupo a partir de los doce años, que ya entrenan en el nivel de adultos. Caballero explica que lleva cinco años enseñando a algunos de los chavales y que muchos han crecido en la escuela. Y en ese tiempo, desde que los vio entrar hasta el momento actual, ve un progreso muy grande en ellos, en todos los niveles. «Los resultados son siempre del 100 por ciento y a partir de los dos años se ven los cambios en la conducta».

Escuela de boxeo Saltando Charcos
Escuela de boxeo Saltando Charcos / Ricardo Ordóñez/ICAL

También describe que a largo plazo él tiene dos retos con el proyecto. Por un lado, a nivel deportivo le gustaría que « los chavales puedan ser seleccionados en un centro de alto rendimiento que les bequen» e, incluso, si es posible, «meterlos en el equipo nacional». A nivel personal, cuenta que su deseo es «continuar con la escuela y que entren más niños nuevos».

Una asociación con una amplia cobertura

La asociación 'Saltando Charcos' tiene su inicio en el año 2001 como una forma de dar cobertura legal al trabajo que se venía realizando en el barrio de Gamonal desde principios de los años 90 con niños -principalmente adolescentes- en situación de exclusión social. En un principio se configura como una iniciativa social y participativa, una manera de dar respuesta a la diversidad problemática que sufren algunos colectivos del barrio. Un proyecto solidario con menores y sus familiar que por una causa u otra se encuentran en desventaja social.

Los jóvenes entran a formar parte de la Asociación a través de dos fuentes: bien mediante un convenio con el Ayuntamiento de Burgos y que puede derivar de asistentes sociales, y la otra fuente es por medio de la calle directamente, procedentes de amigos o familiares que han oído hablar de la asociación.

El coordinador cuenta que la asociación les puede llegar a los jóvenes de muchas maneras, puede que les atraiga alguna actividad que realizan, como el rap o los grafitis, pero que una vez las terminan, algunos se van. «Van y vienen», afirma, «pero el tiempo mínimo que suelen estar es de dos años».

Con respecto al tema de si considera que los jóvenes presentes en la asociación son conflictivos, Caballero opina que «son conflictivos depende con quien y del contexto. Es conflictivo cuando le enfrentas a algo que él no quiere, ahí hacen barbaridades porque se sienten acorralados». «Nosotros no vemos conductas negativas», sentencia. El coordinador opina que esto se debe a que la actividad que están llevando a cabo les gusta, «lo que hace que se sientan a gusto donde están».

Sí que observa que muchos de los jóvenes que entran a la asociación «vienen rotos en cuanto al tema afectivo», opina Caballero, y que «no saben cómo gestionar sus sentimientos por los conflictos en casa». Son jóvenes que en apariencia son muy duros pero que en realidad les falta seguridad interior. Desde la propia asociación se trabaja para lograr mejorar esta falta de seguridad interior. Narra que «en cuanto les das cariño y les pones límites, responden adecuadamente».

Escuela de boxeo Saltando Charcos / Ricardo Ordóñez/ICAL

Sin embargo, pese a que el boxeo es una de las actividades estrella que lleva a cabo la asociación 'Saltando Charcos', no es la única. Proyectos que potencian las facultades de los jóvenes o incluso sus gustos y aficiones. «Cualquier cosa que les llama la atención intentamos potenciarlo», asegura el coordinador.

Su estancia en la asociación es un suceso muy importante en la vida de los jóvenes en riesgo de exclusión social, y algunos incluso permanecen allí durante mucho tiempo. Caballero relata que con el paso de los años a algunos vuelven a verlos mientras que a otros no. Esto se debe a que existen dos tipos de reacciones de los jóvenes cuando salen de la asociación. Por un lado, están aquellos que quieren olvidar su pasado, y por ello deciden desvincularse por completo de la asociación. «Les recordamos su pasado», apunta Caballero. Y existe un segundo grupo, que son aquellos que permanecen alrededor de la misma y de sus proyectos, «bien porque no terminan de desvincularse de nosotros o por apego emocional». Pese a ello, intentan mantener el contacto con aquellos que han formado parte de la asociación.

'Céntimos Solidarios' se fija en 'Boxeo Educa'

Recientemente, la asociación 'Saltando Charcos' y su iniciativa 'Boxeo Educa' fueron elegidos por los trabajadores de la empresa Johnson Controls Autobaterías S.A. en su campaña 'Céntimos Solidarios'. La empresa, ubicada en la ciudad de Burgos, colabora con la asociación donando los céntimos restantes de las nóminas de sus trabajadores, y ayudando de esta manera a la asociación a cubrir ciertos gastos, como por ejemplo la renovación de material.

La campaña 'Céntimos Solidarios' es una iniciativa de responsabilidad social corporativa que desde hace años lleva a cabo la empresa 'Johnsons Controls', con el objetivo de colaborar con la sociedad y mostrar su carácter más solidario. La campaña consiste en que los trabajadores de la empresa donan voluntariamente los céntimos restantes de sus nóminas. A lo largo de los años, esta iniciativa ha permitido ayudar a varias asociaciones como fue el caso de 'Aransbur' en 2016 o 'Autismo Burgos' en 2015.

El coordinador de la asociación cuenta que la idea de que la asociación participase en esta campaña fue de unos trabajadores de la fábrica que además colaboran como voluntarios en la escuela. «Nos propusieron la oferta, pero como somos tan pequeños no nos lo esperábamos», expresa. Sin embargo, pese a que sus expectativas no eran muy altas, la empresa seleccionó el proyecto 'Boxeo Educa' para su campaña. «Cuando nos llamaron fue una alegría», dice Caballero, que añade que «para ellos es una cantidad que no les supone nada, pero para nosotros un poquito es increíble». Gracias a esta donación han podido dotar a la escuela de boxeo de material nuevo para los entrenamientos.

 

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