Carolina Marín, una fuerza mental descomunal

Varios entrenadores de bádminton desvelan las claves del juego y la técnica de la nueva triple campeona mundial

Martín besa la medalla de oro/NING YU-EFE
Martín besa la medalla de oro / NING YU-EFE
RUTH RODERO

El bádminton en Castilla y León no es para nada un deporte desconocido, como no lo son los triunfos de Carolina Marín, que no solo no dejan indiferente a nadie sino que además han logrado popularizar un deporte que comenzó a pisar con fuerza en las clases de Educación Física allá por los años 90.

En Béjar se concentran en estos días los jugadores de bádminton más prometedores de la región, entrenadores y jugadores no han querido perderse la tercera victoria mundial de una Carolina Marín que toman como espejo en el que mirarse.

«Carolina es el referente para este deporte no solo para las niñas, también lo es para los niños. Los niños españoles quieren ser Carolina. Además, tenemos la suerte de poder jugar de manera mixta en la modalidad de dobles, lo que hace que esta admiración sea más fuerte aún. Los chicos nos enfrentamos a ellas y, a la vez, jugamos con ellas como compañeras». Quien dice esto no es otro que Adrián Márquez, entrenador y jugador en el IES La Orden de Huelva, Campeón de Liga de División de Honor, y que conoce bien a Carolina Marín, con quien compartió entrenamientos cuando todavía no habían llegado los títulos ni las medallas. Junto a él, Rodrigo Macías y Gustavo Hernández, entrenadores del Club Bádminton Pajarillos de Valladolid, desvelan las claves de mejor jugadora española de todos los tiempos.

Si en algo coinciden los tres entrenadores es en que Carolina tiene una fuerza mental fuera de lo común, quizás sea esa su mayor fortaleza. «En este campeonato su juego ha sido muy ofensivo, muy rápido, mucho más que todas sus rivales», explica Adrián.

La planificación de las temporadas de Carolina es una absoluta «barbaridad», cuenta Rodrigo, «ha hecho una temporada súper discreta en cuanto a resultados, no ha sido muy destacable, pero de pronto se planta en el Mundial y gana a rivales de un nivel altísimo. En un mes se le ha notado el cambio, ha llegado transformada totalmente», sentencia.

«Lo que la hace diferente es que consigue obtener los picos de rendimiento siempre en las citas importantes. El estado de forma en el que ha llegado ha sido una pasada», expresa Gustavo.

«A nivel mental es muy fuerte, tiene un hambre brutal, sigue queriendo ganarlo todo. Como entrenador, lo que veo es la dificultad que tiene el conseguir sacar el rendimiento máximo de un jugador durante tantos torneos importantes, llegar siempre a esos picos de rendimiento en los momento clave. Parece algo imposible», cuenta Rodrigo.

En cuanto a su juego, los tres coinciden en que su característica fundamental es la agresividad con la que juega a la hora de atacar. Además es muy veloz, lo que le permite llegar muy rápido a la red siempre y, sin embargo, coinciden de nuevo en que en este tercer Mundial no ha llegado a su pico máximo de velocidad en pista.

Carolina Marín ha conseguido además otra cosa fundamental: llegar sin lesiones. «Con la carga de trabajo que lleva conseguir que no se lesione es un logro a tener en cuenta. Tiene sus cosillas, pero nunca nada grave», explica de nuevo Rodrigo.

Adrián tiene claro que su motivación es un extra y recuerda una anécdota de sus entrenamientos compartidos: «Nosotros de pequeños siempre decíamos que queríamos ser Campeones de España y ella, en cambio, decía que quería ser Campeona Olímpica. Después de conseguirlo llegó a decir que quería ser la mejor jugadora de la historia, y al final lo ha conseguido, no hay nadie con su palmarés».

Dicen de su manera de jugar que su remate es lo más bonito, pero que su juego en la red es espectacular igualmente. Que técnicamente seguramente no será la jugadora más plástica del circuito mundial, pero es muy eficaz. Y que además tiene entrenadísima la técnica hasta el último detalle, no deja nada al azar o a merced de la improvisación, sus tres títulos mundiales, los cuatro Europeos y los Juegos Olímpicos así lo acreditan.

Carolina Marín ha marcado una época de este deporte en un país donde no llegan a 8000 las licencias para practicar bádminton. El 'efecto Carolina' se nota cada vez que la onubense gana un título de calado mundial. También aquí, en Valladolid. «Tenemos alrededor de 200 niños practicando este deporte en los Juegos Escolares, ahora cuando llegamos a hacer la promoción a los centros escolares todos los niños saben qué es el bádminton, todos lo han visto en la tele y todos conocen a Carolina, hace unos años casi teníamos que explicar qué era este deporte», cuenta Gustavo, responsable del Club Bádminton Pajarillos.

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