Visibilizando el papel de la mujer en la ciencia

Hoy se celebra el Día Internacional de la Mujer en la Ciencia | Sólo el 7% de las niñas españolas eligen carreras de la rama científica y tecnológica | Proyectos como el STEM Talent Girl pretenden revertir esa situación

Lorena Gil ha sido la última ponente del Stem Talent Girl en Burgos. /Ricardo Ordóñez / ICAL
Lorena Gil ha sido la última ponente del Stem Talent Girl en Burgos. / Ricardo Ordóñez / ICAL
Gabriel de la Iglesia
GABRIEL DE LA IGLESIABurgos

Jocelyn Bell, Rosalind Franklin, Katherine Johnson, Dorothy Vaughan, Mary Jackson, Margarita Salas, Lise Meitner, Janes Goodall o Hedy Lamarr. ¿Les suenan esos nombres? Todas ellas son -o fueron- grandes científicas cuyos nombres, en muchos casos, han permanecido prácticamente olvidados a pesar de sus grandes aportaciones al ámbito científico y tecnológico. Esa es una realidad histórica de la que solo un selecto grupo de mujeres, con Marie Curie a la cabeza, ha conseguido zafarse.

Sin embargo, sus contribuciones están ahí, y es necesario reconocerlas. Por eso, hoy, 11 de febrero, se conmemora el Día Internacional de la Mujer en la Ciencia, una efeméride que pretende devolver a las mujeres el protagonismo que han tenido, tienen y deben tener en este ámbito.

«Es una pena que en pleno 2019 todavía tengamos que estar en la necesidad de visibilizar la figura de la mujer en la ciencia y la tecnología» Lorena Gil

Eso bien lo saben en la Fundación Asti, que de un tiempo a esta parte está empeñada en fomentar la presencia de las mujeres en las ramas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) a través del programa STEM Talent Girl. Un empeño que, a juicio de Roberto Ranz, director de la fundación, es totalmente «necesario» dada la escasa presencia de mujeres en las ramas cienctíficas.

Los números son tozudos. Según los datos que maneja la fundación, solo el 7% de las niñas eligen carreras del ámbito STEM, una cifra significativamente inferior a la registrada entre los niños. De eso sabe un rato Lorena Gil, la última participante en el proyecto STEM Talent Girl promovido en Burgos por la fundación.

La suya es una voz individual, casi anónima, pero quizá paradigmática. Gil es ingeniera informática y responsable de transformación digital en ASTI Mobile Robotics. Tiene a su cargo la administración y diseño de nuevos proyectos de desarrollo de software relacionados con el internet de las cosas, el big data, la inteligencia artificial o el mantenimiento predictivo. Vamos, que es una referencia en su campo. Y ella lo tiene claro: «Es una pena que en pleno 2019 todavía tengamos que estar en la necesidad de visibilizar la figura de la mujer en la ciencia y la tecnología», asegura al tiempo que añade que, «lamentablemente», aún existe una «brecha» en este aspecto.

En este sentido, Gil considera que la situación de la mujer en la ciencia tiene ciertos paralelismos con el que desempeña en el deporte. «A pesar de todos los logros, el deporte masculino sigue teniendo mucha más repercusión» que el femenino. Eso, a su juicio, significa que «todavía seguimos siendo una sociedad patriarcal» en la que existe un «techo de cristal», tanto en puestos directivos como en determinadas profesiones.

El problema es que, a menudo, ese techo de cristal viene autoimpuesto por las propias mujeres. Esa es precisamente una de las circunstancias que se pretenden revertir con el programa STEM Talent Girl. «Nuestro objetivo es impulsar, educar y empoderar a las próximas mujeres científicas», subraya Ranz al tiempo que lamenta que aún hoy existan «ciertos estereotipos» en torno al género y las profesiones.

Impulsando las vocaciones de la próxima generación de científicas

Desde que nació, el proyecto STEM Talent Girl no ha hecho sino crecer. En apenas tres años, el programa impulsado por la Fundación Asti ha traspasado las fronteras provinciales y autonómcias y ahora mismo son alrededeor de 1.200 las alumnas participantes en casi media España.

Además de masterclass protagonizadas por mujeres referentes en su campo (María Blasco, María Martinón, María Helena Antolín, la propia Lorena Gil, etc...) el programa cuenta con otras vertientes. Así, se desarrollan visitas a empresas y talleres tecnológicos, y las alumnas de Bachillerarto cuentan con mentoras que les aconsejan y guián en la toma de decisiones educativas.

El siguiente paso, explica Roberto Ranz, pasa por desarrollar un programa de becas, que ya «se está esbozando» y que se prevé impulsar a partir del próximo curso con el apoyo de las empresas y administraciones colaboradoras, entre ellas la Junta de Castilla y León.

La pervivencia de esos «estereotipos», sumada a la «falta de visibilidad de mujeres referentes» en el campo STEM, que las hay, y a la «falta de información sobre las profesiones del futuro» hacen que programas como el STEM Talent Girl sean «necesarios».

Eso sí, la situación de España en este sentido no es ajena al de buena parte del mundo occidental. Prueba de ello, considera Gil, es que en multitud de países de nuestro entorno «existen programas similares al Stem Talent». Eso, a su juicio, significa que también en esos países todavía queda un camino por recorrer para conseguir «visibilizar» a las mujeres en la ciencia y la tecnología.

Importancia de la familia

En este sentido, ambos destacan la importancia del entorno de las niñas. «Una de las cosas más interesantes del Stem Talent es que muchas niñas vienen acompañadas de sus padres, por lo que el programa también permite influir sobre ellos», afirma Gil, quien nombra a Margarita Salas como una de sus grandes referentes.

Su ejemplo, como el de otras muchas, ha de servir de «estímulo» para que las niñas «crean» en sus propias capacidades. Eso sí, Gil y Ranz también coinciden en la necesidad de ahondar en las políticas de conciliación. «La exigencia en el sector STEM es constante» y «la maternidad puede suponer a menudo un freno» dentro de la proyección de las mujeres científicas, lamenta. Por eso, insiste, resulta fundamental que las propias empresas «fomenten planes de conciliación». Y es que, a su juicio, la responsabilidad en este ámbito recae fundamentalmente sobre las empresas, aunque también salpica de lleno a las administraciones.