¿Cómo viven los musulmanes la Navidad en Burgos?

Desde hace varias semanas, la Navidad ha inundado las calles, la televisión... en definitiva toda nuestra vida, pero hay quienes no viven estas fechas con la intensidad a la que estamos acostumbrados

Mohamed y Elhassam posan en el centro Islámico Attaqwa de la capital burgalesa/AIA
Mohamed y Elhassam posan en el centro Islámico Attaqwa de la capital burgalesa / AIA
Andrea Ibáñez
ANDREA IBÁÑEZBurgos

Burgos cuenta con cinco mezquitas en su haber y ya son más de 7.400 personas las que profesan el Islam en la provincia, según los datos del Estudio Demográfico de Población Musulmana 2017 del Observatorio Andalusí.

Mohamed Chograni y Elhassan Ezzaidani son dos de ellos. Estos dos marroquíes llevan en torno a 20 años en Burgos, donde han formado sus familias con varios hijos nacidos en la ciudad. El Centro Islámico Attaqwa, que hace las veces de mezquita, se ha convertido en punto de encuentro para ellos en el que conservar sus costumbres. La Navidad no es su fiesta, pero después de tantos años han aprendido a disfrutarla a su manera. «Al final no puedes escapar de ella, no la celebramos, pero estamos dentro, tienes luces en casa del vecino, en la calle, en la publicidad, por muy aislado que quieras estar te saca de casa, te invade», explican.

Y es que, a decir verdad, en cierto modo, sí participan de ella. Ambos coinciden en la razón. «Hay que hacer una diferencia entre la parte religiosa, el porqué de la fiesta y lo cultural, el cómo se celebra en el ámbito cultural, que esto es verdaderamente lo que se comparte», explican.

Su ejemplo es el de la gran mayoría de los musulmanes llegados hace varios años a España. Siempre fieles a sus raíces y su religión, han encontrado un punto medio entre ambas culturas. «Los primeros que llegamos hemos cambiado muchas cosas, porque nuestra realidad influye». Por ejemplo, «no tenemos los días libres aquí para festejar nuestras fiestas de Marruecos, hemos construido aquí nuestro ambiente con otras pautas culturales. Jamás en mi pueblo había pensado en poner hinchables para los niños en las fiestas y ahora, sí», confiesa Mohamed.

Espacio de culto en el Centro Islámico Attaqwa
Espacio de culto en el Centro Islámico Attaqwa / AIA

Echando un vistazo y pensando en los días ya pasados de este mes de diciembre, tienen razón, la Navidad te persigue allá donde vayas. Los que tengan más suerte habrán recibido la esperada cesta navideña con su paletilla ibérica y su buen vino. Esta costumbre choca de pleno con la religión de nuestros protagonistas, en la que no se contempla el consumo de cerdo ni el alcohol. Elhassan confiesa entre risas que más de un año le ha hecho entrega del detalle de la empresa a algunos amigos españoles. A la vez, reconoce que cada vez más se tiene en cuenta a los trabajadores de otras confesiones o hábitos y que el alcohol se ha visto sustituido, por ejemplo, por zumos.

La lotería de Navidad es otra de esas costumbres de las que en esta época no se pude escapar, aunque tanto Mohamed como Elhassan confiesan que ellos no juegan. Situación que debe ser especialmente complicada en la provincia de Burgos, que es la segunda en la que más dinero se juega para este sorteo extraordinario. Mohamed se atreve a explicar que, a pesar de que el Islam prohíbe los juegos de azar, se trata de un tema que actualmente les está empezando a preocupar en la comunidad, sobre todo por los numerosos locales de apuestas que han surgido últimamente.

Los juegos de azar son un asunto que actualmente está empezando a preocupar en la comunidad islámica

En cuanto a la felicitación o no de la Navidad a los cristianos no hay discusión. «Hay instituciones que están trabajando para poner las cosas en su sitio», explica Mohamed. «La gente que vive aquí está concienciada, la felicitación es una forma de expresar buenos días durante las fiestas, una fiestas que no compartimos, pero lo que sí compartimos es la ética», exclama.

Cerrando con las costumbres españolas, Elhassan confiesa que acude con los más pequeños de su casa a ver la cabalgata de los Reyes Magos, fecha en la que a sus hijos no les faltan los regalos «para que no se sientan al margen». Aunque con este tema la opinión entre los dos difiere por primera vez en la conversación.

Para finalizar, Mohamed reflexiona sobre los cambios que están sufriendo. «Estamos pasando de una fase a otra, de ser inmigrantes a la siguiente fase, mis hijos son burgaleses», aunque reconocen que después de tantos años han conseguido sentirse en Burgos como en casa.

El centro Attaqwa está muy presente en la vida social burgalesa. Son numerosas las actividades que realizan a lo largo del año para «acabar con la desinformación que existe por las dos partes». Así, próximamente, se vivirá una jornada de puertas abiertas en el centro, seguirán impartiendo sus charlas o haciendo intercambios con iglesias.