Un mes de agosto sin tiempo para el aburrimiento

18 personas con discapacidad intelectual se divierten en la tercera edición del campamento urbano de Apacid

Tres usuarios de Apacid, junto a la playa en Santander./BC
Tres usuarios de Apacid, junto a la playa en Santander. / BC
César Ceinos
CÉSAR CEINOSBurgos

Agosto significa, en la mayoría de los casos, descanso y vacaciones. Pero este tiempo libre, en ciertas ocasiones, puede producir aburrimiento y ser contraproducente. Por ello, no son pocas las empresas, entidades sin ánimo de lucro o, incluso, instituciones públicas que organizan concentraciones, semanas culturales o 'escuelas de verano'.

La Asociación de Padres y Tutores del Centro Ocupacional El Cid (Apacid) de Burgos es una de ellas. Del 1 al 31 de este mes promueve el campamento urbano para sus usuarios. A esta llamada acuden de lunes a viernes de 11 a 14 horas 18 personas con discapacidad intelectual, que, por tercer año, están disfrutando de un amplio catálogo de actividades, entre las que destacan las visitas culturales, las excursiones y las marchas.

Pese a la variedad de eventos, todos tienen un único objetivo: favorecer el ocio inclusivo de este colectivo. Y todo parece indicar que los resultados son positivos. Lidia Fernández, de 18 años, asegura que está «muy contenta» de vivir la experiencia veraniega que le ofrece Apacid en la capital burgalesa. De hecho, está tan satisfecha que espera volver en el próximo estío. Sin duda, las actividades son gratificantes para ella y la están sirviendo para salir de la rutina. Además, aprovechando el calor del verano, ha ido a la playa a Santander.

«Me está gustando todo», destaca esta joven alumna del Centro Ocupacional El Cid, el lugar del que surgió esta entidad solidaria hace ya 35 años. Por ello, la mayoría de los usuarios son estudiantes del mismo, aunque también reciben con las manos abiertas a cualquier persona mayor de edad con discapacidad intelectual. Desde 1994, la organización dirige el Centro Especial de Empleo El Cid, en el que ofrecen trabajo en las áreas de Limpieza, Jardinería, Montaje y Ordenanza.

Por su parte, Santiago Diez opina igual. «Me tratan de maravilla», declara. Tiene 51 años y reside en su vivienda particular a orillas del Arlanzón, pero también acude al campamento de Apacid. «Me gusta mucho donde me llevan. Iría con ellos al fin del mundo», ratifica. Por supuesto, entre sus intenciones para el 2019 también aparece la de repetir lo que está haciendo este mes de agosto, en el que ha podido jugar al billar o a las cartas y ver el Museo del Retablo.

Al mando se encuentra una de las trabajadoras sociales de la organización, que recibe el apoyo de cuatro voluntarias para llevar a cabo todas las tareas. Estas cooperantes, además, ponen su granito de arena con otras actividades de Apacid, como la semana que han pasado un grupo de usuarios en la localidad de Arija (norte de la provincia) durante el mes de junio o las que se desarrollan durante el año escolar.

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