El bulevar que no fue

El proyecto que pretendía acometer el Ayuntamiento incluía una reforma integral de la calle Vitoria, ganando espacios peatonales, limitando el tráfico a un solo carril por sentido y construyendo un aparcamiento subterráneo en régimen de concesión

Imagen del proyecto del bulevar de la calle Vitoria. /BC
Imagen del proyecto del bulevar de la calle Vitoria. / BC
Gabriel de la Iglesia
GABRIEL DE LA IGLESIABurgos

Pocas veces un proyecto urbanítico levanta tantas críticas. Hace ahora cinco años, Gamonal se convirtió en el epicentro de la actualidad nacional a raíz de las protestas ciudadanas en contra de la construcción del bulevar en la calle Vitoria, un proyecto de gran envergadura del que ya solo quedan recuerdos. Y es que, cinco años después de aquello, la calle Vitoria, una de las principales arterias de la ciudad, presenta una imagen prácticamente idéntica, más allá de actuciones puntuales desarrolladas en la zona adyacente.

El proyecto, redactado por MBG Ingeniería y Arquitectura, planteaba una actuación de gran envergadura, tanto por el presupuesto como por el propio concepto. De hecho, las obras que finalmente se paralizaron correspondían a una primera fase de un proyecto que pretendía transformar buena parte del barrio de Gamonal. Pero la idea no gustó a todo el mundo, ni mucho menos.

Ya la propia adjudicación de la redacción del proyecto estuvo salpicada por la polémica, dado que la propuesta de MBG, empresa vinculada a la familia Méndez Pozo, se parecía mucho a una ya publicada en prensa meses antes. De hecho, el Grupo Municipal Socialista acabó recurriendo la adjudicación ante el triunal Contencioso-Administrativo alegando que se había vulnerado el principio de anonimato que ha de regir cualquier concurso público. Un recurso que cayó en saco roto, ya que el propio tribunal lo desestimaba en octubre de 2014.

En este sentido, la mesa de contratación del Ayuntamiento justificó la adjudicación, valorada en 240.000 euros, asegurando que el proyecto ideado por MBG resolvía «las carencias del barrio», apostando por un «tratamiendo mayoritariamente peatonal» y transformando radicalmente «la actual configuración como travesía de alta densidad de tráfico» que presenta la calle Vitoria.

Así, el proyecto contemplaba la eliminación de uno de los dos carriles por sentido que actualmente tiene la vía, generando espacios para ampliar significativamente las aceras, estableciendo un corredor central para su uso como carril bici y eliminando numerosas plazas de aparcamiento en superficie.

Este último aspecto, quizá uno de los más criticados por parte de los vecinos de un barrio con una evidente carencia de plazas, se pretendía resolver mediante la construcción simultánea de un aparcamiento subterráneo con plazas en régimen de concesión por 40 años. Es decir, que desaparecían aparcamientos gratuitos para ser sutituidos por aparcamientos de pago.

A mayores, el proyecto también incorporaba otra larga lista de actuaciones, vinculadas a la creación de nuevos espacios verdes y tres zonas de juegos infantiles, la instalación de nuevas luminarias y mobiliario urbano y la renovación de las redes de suministro.

En total, la idea pasaba por actuar de manera integral sobre una superficie de más de 65.000 metros cuadrados de espacios publicos en Gamonal, incluyendo, no solo la calle Vitoria, sino también varias vías adyacentes.

Casi ocho millones

Aunque el proyecto no terminó de convencer a la totalidad de los vecinos -numerosos colectivos y ciudadanos particulares sí lo apoyaban-, el Ayuntamiento decidió seguir adelante con su apuesta y, finalmente, adjudicó la ejecución de las primera fase a la unión temporal de empresa (UTE) formada por Copsa y Aroasa -firma ésta última vinculada al grupo Arranz Acinas-, por un valor de 7.893.234 euros (IVA incluido). A pesar de ser la oferta que mejor puntuación obtuvo en el concurso y que planteaba un descenso del 8% respecto al presupuesto base de licitación, su adjudicación también estuvo salpicada por la polémica, ya que no era la oferta más ventajosa en el apartado económico.

Dicha oferta tampoco era la más ventajosa en cuanto al precio de las 254 plazas de aparcamiento subterráneas proyectadas, un precio que finalmente se estableció en 19.255,55 euros durante los 40 años de concesión.

Esta primera fase de los trabajos contemplaban la intervención en la calle Vitoria desde Eladio Perlado y Santa Bárbara. De hecho, fue en esta última zona donde las máquinas comenzaron a trabajar aquellos primeros días de 2014, abriendo una zanja que se convirtió con el paso de los días en todo un símbolo de las protestas.

Finalmente, y tras varios días de disturbios, en alcalde de la ciudad, Javier Lacalle, reculó y anunció la paralización de las obras -que había descartado solo unas horas antes-, y el proyecto acabó por enterrarse mientras los operarios tapaban la zanja abierta en la calle Vitoria. Una calle que hoy presenta prácticamente la misma imagen que entonces. No así otras vías como Doña Constanza, que sí recibieron tiempo después una intervención urbanística.

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