Repoblando el monte

Alrededor de 200 personas se unen en la Barriada Yagüe para generar conciencia medioambiental y recuperar la masa arbórea del Monte de la Salud y Fuente del Cerro del Rey

Decenas de personas han participado en la jornada./GIT
Decenas de personas han participado en la jornada. / GIT
Gabriel de la Iglesia
GABRIEL DE LA IGLESIABurgos

Crear conciencia medioambeintal, recuperar un espacio para la biodiversidad y, de paso, construir conciencia de barrio. Un triple objetivo que se puede cumplir cuando la gente se une bajo una misma bandera. Esta mañana, alrededor de 200 personas se han enfundado las botas -que buena falta hacían-, se han echado la azada al hombro y, pasito a pasito, ladera arriba, se han puesto a reforestar el Monte de la Salud y Fuente del Cerro del Rey.

La iniciativa, que se ha desarrollado por tercer año consecutivo con motivo de la celebración del Día del Árbol, surgió a raíz del interés de los propios vecinos de la Barriada Yagüe. Según explica Roberto Lozano, de la Fundación Oxígeno, la decena de organizaciones sociales radicadas en el barrio echaron tiempo atrás la vista hacia su monte. Y la visión no terminó de convencer.

La zona, antaño poblada por frondosa vegetación, fue sucumbiendo ante la expansión de la ciudad y las exigencias de la agricultura, desnudando el monte hasta dejarlo prácticamente pelado. Y así sigue.

A diferencia de otras zonas de la ciudad, como el Castillo, que fueron repobladas décadas atrás, en el Monte de la Salud apenas ha habido trabajos de reforestación, lo que ha provocado que la zona sea habitualmente foco de incendios en verano y de desprendimientos cuando llegan las lluvias.

Ante esa visión, el barrio decidió actuar y por tercer año consecutivo, sus vecinos se han puesto a plantar. En esta ocasión, se han repartido más de medio millar de plantones de sabinas, encinas y pinos, tres especies autóctonas que resisten bien el verano, pero cuya viabilidad es media-baja. Esa circunstancia, unida a la sequía vivida en España en los últimos meses, ha obligado a los voluntarios a hacer una revisión de las plantaciones de años anteriores. Aquellos ejemplares que no han conseguido enraizar, se han sustituido por nuevos plantones.

Asimismo, y siempre dejando un espacio de tres o cuatro metros entre unos y otros, se han plantado nuevos ejemplares por diferentes zonas, practicando para ello unos grandes alcorques destinados a acumular el agua que cae por la ladera cuando llueve.

Ahora, una vez acometidas tres plantaciones, y con la previsión de seguir trabajando en la misma línea en años sucesivos, solo queda esperar. Hasta dentro de 10 ó 15 años, cuando los nuevos ejemplares hayan crecido lo suficiente, no se podrá ver el resultado final de las plantaciones. Mientras tanto, bienvenidas sean estas iniciativas para crear conciencia medioambiental e ir recuperando poco a poco un espacio incluido en el cinturón verde de la ciudad.

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