Stan Lee, así se forjó el mito

Dibujantes, guionistas, cineastas y críticos repasan la trayectoria, las luces y las sombras del padre del Universo Marvel y de superhéroes como Spider-Man, Hulk o Los Vengadores

Stan Lee imita el gesto de Spider-Man al lanzar sus telarañas./Kevork Djansezian (Reuters)
Stan Lee imita el gesto de Spider-Man al lanzar sus telarañas. / Kevork Djansezian (Reuters)
Borja Crespo
BORJA CRESPO

El pasado lunes falleció Stanley Martin Lieber, un tal Stan Lee (Nueva York, 1922). Casi ha llegado al siglo. 95 años dan para mucho. En su caso, para convertirse en un icono de la cultura popular del siglo XX, extensible al XXI con el auge de las adaptaciones cinematográficas de sus personajes más sonados. Decir Marvel es decir Stan Lee. Y viceversa. Guionista de cómic con olfato empresarial, editor prolífico, rey del cameo en multitud de películas, impulsor de una marca esencial en la industria del entretenimiento actual y cocreador de superhéroes fundamentales como Spider-Man o Los Vengadores, su marcha supone para sus millones de seguidores por todo el planeta el fin de una era. Con su desaparición se va una parte de la infancia de muchas mentes inquietas, apuntando al famoso Rosebud de 'Ciudadano Kane'.

Cruce entre Walt Disney y Steve Jobs, con él se va una forma de entender y crear tebeos, pero se queda un concepto que va más allá, el Universo Marvel, presente en todo tipo de formatos, con la vorágine del merchandising en paralelo generando pingües beneficios. The Man, como le denominan los fans acérrimos de su obra y legado, «es el Elvis Presley del cómic», según defiende Koldo Azpitarte, director de la revista especializada 'Zona Cómic'. «Hizo de sí mismo un icono cultural reconocible, una marca, un personaje. Del mismo modo que a nadie le importa quién compuso las canciones que popularizó Elvis, todos recordaremos a Stan Lee como el padre de Marvel. Fue fundamental en mis lecturas infantiles y juveniles. Crecí leyendo sus absurdos diálogos y disfruté con sus héroes atormentados y profundamente humanos. Hay gente que los ha descubierto en el cine. Yo los tenía en mi corazón desde hace décadas».

Stan Lee, en 'The Amazing Spider-Man'.
Stan Lee, en 'The Amazing Spider-Man'.

«La importancia de Stan Lee, como la de los grandes creadores, sobrepasa los límites de la propia cultura en los que se enmarca, dejando atrás esa rancia distinción entre la cultura de verdad frente a la cultura popular», destaca Alex de la Iglesia en declaraciones a este periódico, compungido por la muerte del popular guionista. «Stan lee ha dibujado el inconsciente de un nuevo mundo que se mide a partir de sus parámetros. Es el Homero del siglo XXI, pese a quien pese». 'Excelsior!!!' era su conocido grito de combate. Desde que Disney adquirió la editorial Marvel en 2009 por 4.000 millones de dólares, los superhéroes se han convertido en la apuesta más segura de Hollywood. Lee aparecía testimonialmente en todos los filmes basados en sus paladines de papel, a veces en más de una secuencia, o en los títulos de crédito caracterizado de cartero, ciudadano en peligro, transeúnte elegante o parodiando al mismísimo Hugh 'Playboy' Hefner en 'Iron Man'. Supuestamente ha dejado grabadas un montón de escenas aleatorias para la posteridad, que podrán ser incluidas en próximos lanzamientos de la franquicia. Además, siempre queda la posibilidad de la infografía gracias a las nuevas tecnologías. Su primera aparición puntual aplaudida en una película fue en 'Mallrats', de Kevin Smith, estrenada en 1995, aunque antes se había dejado ver al lado del entrañable Hulk de Lou Ferrigno y como dibujo animado compartiendo fotogramas con el Hombre Araña. «Por suerte en Marvel las muertes duran poco y lo volveremos a ver en su siguiente cameo en 'Capitana Marvel'», afirma con emoción Dani Lagi, responsable de Strip Marvel, un canal de YouTube con más de medio millón de seguidores dedicado a la editorial de Capitán América, Thor y compañía. «En mi opinión Stan Lee está a la par de Walt Disney en importancia creativa del mundo del entretenimiento. Sus personajes han dado la vuelta al mundo millones de veces con todo tipo de plataformas y han generado millones». 

«Me ha influido a mí, y los que no les gustan los superhéroes, y también a los que los ignoran», continúa De la Iglesia, amante de los cómics, como siempre ha dejado ver el cineasta bilbaíno desde su con debut 'Acción mutante'. «Es difícil tener un visión aproximada de cómo funcionan las cosas a nuestro alrededor si no tenemos en cuenta el impacto de Marvel en la sociedad contemporánea». El sello Marvel Studios algunos lo leen como «Marvel es tu Dios», para bien y para mal. Las nuevas generaciones encuentran en las películas del UCM., léase Universo Cinematográfico de Marvel, lo que para otros es la saga 'Star Wars' y todo lo que le rodea. No han tenido que leer los tebeos de partida necesariamente, la avalancha de productos audiovisuales y juguetes se llevan la palma. «Mi infancia y mis primeros sueños de ser dibujante de cómics de adulto, se repartían entre las páginas de Bruguera y los personajes creados por Stan Lee junto a Kirby y Ditko», cuenta Koldo Serra, director de '70 binladens', rodada en Bilbao con estreno previsto para el próximo enero. «He crecido leyendo y soñando con sus personajes. Es uno de los padres de la cultura popular del siglo XX. Pocas personas en la historia pueden decir que han creado todo un universo que tiene fans de todas las edades y en todas las partes del mundo. Stan Lee es una leyenda».

Spider-Man, Hulk y

Luces y sombras

Stan Lee visitó el Salón Internacional del Cómic de Barcelona en 1998, cuando Jordi Sánchez-Navarro, ensayista y profesor de comunicación de la UOC, era director del evento de referencia. «Lo conocí en persona», cuenta. «Fue poco más que un saludo de cortesía como director del Saló. Al fin y al cabo, era la gran estrella de aquella edición. Y mi impresión fue precisamente esa, la de ser una gran estrella, incluso en aquel momento, hace ya 20 años, antes de haber hecho sus célebres cameos en las películas de Marvel Studios. La impresión que nos dejó fue, sobre todo, la de estar muy dotado para el espectáculo y ser un gran profesional, dispuesto a ponerse a disposición de la editorial que coordinó su viaje y, sobre todo, entregado a sus fans». Diego García Cruz ejerció de traductor durante la estancia del idolatrado fabricante de sueños. «Cocreó algunos de los personajes más populares de hoy y seguramente de mañana», comenta. «Soy una de los cientos de millones de personas a las que abrió, con un abanico de extraordinarios dibujantes, las puertas de la imaginación». Lee trabajó con numerosos dibujantes, incluso el gran Moebius, con el que firmó al alimón 'Estela Plateada: Parábola', una rareza en el género de justicieros con superpoderes.

Los puntos más controvertidos de su carrera tienen que ver con la relación con dibujantes como Steve Ditko y Jack Kirby, autores cuya contribución iba mucho más allá de ilustrar los guiones. «Crearon o cocrearon personajes, idearon argumentos enteros y eran los responsables del aspecto visual de un Universo Marvel que no habría sido el mismo sin sus aportaciones decisivas», señala Gerardo Vilches, uno de los divulgadores de cómic más importantes del momento. «Lee contribuyó con una visión más humanizada de los superhéroes, con trasfondos dramáticos y problemas cotidianos. Las series Marvel estaban profundamente insertadas en la realidad de su tiempo y así lo reflejaban». El teórico Koldo Azpìtarte refuerza el comentario de su compañero en ACDCómic, Asociación de Críticos y Divulgadores de Cómic de España: «No fue el mejor escritor de superhéroes y sus creaciones no hubieran existido sin Kirby o Ditko, pero él fue el catalizador que ayudó a lanzarlas. Hoy en día todo el mundo coincide en que la contribución de sus dibujantes fue decisiva, mucho mayor que la de un mero ilustrador. Pero una vez reconocida la importancia fundamental de Kirby o Ditko, negar la importancia de la labor de editor y argumentista de Lee sería ridículo».

Stan Lee posa junto a Lou Ferrigno, el primer actor que dio vida a Hulk en la televisión.
Stan Lee posa junto a Lou Ferrigno, el primer actor que dio vida a Hulk en la televisión. / F. Prouser (Reuters)

Tesoros y tebeos

«Mi generación es hija de Marvel», exclama rotundo Pepo Pérez, crítico de cómics y dibujante de la serie 'El vecino', con guiones de Santiago García. «Para un niño criado en los setenta como yo, Marvel es el equivalente de lo que sería el manga para los chavales de los noventa. Un universo fascinante, por raro y extravagante, repleto de ideas locas, personajes carismáticos y una iconografía tan potente que no podías evitar recrearla en tus dibujos e historietas caseras de manera obsesiva. Había muchos tesoros en los tebeos Marvel: La Cosa de los 4 Fantásticos, Los Vengadores, La Masa, el Dr. Extraño, Dan Defensor (Daredevil), La Patrulla-X... pero lo que de verdad nos obsesionó a muchos de nosotros fue Spider-Man, el superhéroe de instituto que luchaba contra su propia ansiedad adolescente mientras se enfrentaba a los supervillanos. En ese caso el cocreador Steve Ditko tuvo mucho que ver ahí, un autor muy idiosincrático y singular. No sé hasta qué punto el evidente masoquismo de Peter Parker / Spiderman para entregarse a un eterno sacrificio de su felicidad, siempre por los demás, nos afectó a todos los que leímos sus aventuras de niño. Mejor no saberlo». Un gran poder conlleva una gran responsabilidad. «El rótulo de 'Stan Lee presenta...', que encabezaba todos los tebeos de la editorial, era sinónimo de magia y aventura», refuerza Vilches. «Cuando uno es un chaval y crece leyendo compulsivamente los cómics Marvel, Stan Lee es una especie de demiurgo creador que lo eclipsa todo, un figura casi mítica que asocias indisolublemente a todo lo que lees. Es cuando creces y conoces la historia de Marvel cuando reevalúas en su justa medida la figura de Lee y entiendes que, pese a la proyección pública, durante décadas ya no tuvo nada que ver con la gestión o creación del Universo Marvel, y que su simpatía y dinamismo tenían una cruz no tan agradable, en la forma de sus polémicas con Jack Kirby y otros creadores».

Stan Lee es una figura capital para comprender las dinámicas de una industria cultural que sigue marcando, a día de hoy, el pulso de lo que llamamos cultura popular. «Su labor de amplio espectro a lo largo de más de cinco décadas nos permite entender hoy en qué ha consistido, y consiste, la industria del cómic y sus mutaciones», argumenta Elisa McCausland, periodista e investigadora responsable del interesante ensayo 'Wonder Woman: El feminismo como superpoder' (Errata naturae). «Tal y como nos muestran las dos primeras películas de 'Iron Man', Howard Hughes y Walt Disney bien podrían servirnos como arquetipos para entender, y comprender, la importancia de una figura como Stan Lee, cuya labor creativa es indisoluble de su trabajo empresarial. Destacar aquí su actividad como editor creativo, en sinergia con creadores, compañeros, dibujantes, para trasladar la importancia de una figura que fue la voz de Marvel mucho antes que la marca. Su intervención en 'Mallrats', de Kevin Smith, película de culto de los noventa, me hizo especialmente consciente del clima cultural que estaba por venir, y al que todo lector de superhéroes desea pertenecer: el de un mainstream mediático que le dé la razón... siempre». 

No hay que obviar que Lee revolucionó el concepto de marketing en la industria del cómic norteamericano. «Entendió que era necesario hablar de manera directa a los chavales que leían sus cómics, hacerles partícipes de una experiencia de entretenimiento nueva y emocionante», se extiende Vilches. «Su participación en la creación de muchos personajes clave de la segunda mitad del siglo XX, a pesar de que esté muy discutida, también contribuyó a su canonización como figura pop, apuntalada por sus múltiples apariciones públicas y sus cameos en las películas de Marvel Studios. Siempre tuvo claro que había que trascender los tebeos para crear una industria del ocio multimedia. Para mucha gente, Lee es tan conocido como Spider-Man o Hulk». El dibujante Pablo Ríos confiesa que «de niño, leer el 'Stan Lee presenta' que aparecía en la cabecera de los tebeos Marvel era lo más parecido a recitar un sortilegio, eran verdaderas palabras mágicas. ¡Y eran tebeos que no había escrito él! Creo que eso dice todo acerca del personaje, un auténtico maestro del marketing, el verdadero creador de eso tan cacareado de la 'marca personal'».

Jordi Sánchez-Navarro, como experto en la materia, apostilla: «Es comparable a otro enorme creador, también muy discutido por críticos de postura seria que le achacan todo tipo de males. Me refiero a Walt Disney. Sus contribuciones al mundo de la cultura popular son equivalentes. Son creadores de mundos completos. Auténticos demiurgos de mitologías eternas capaces de canalizar su enorme creatividad a través del inmenso talento de sus colaboradores. Quizá son tan importantes porque ha habido muy pocos como ellos». Los superhéroes de la Marvel de los años 60 consiguieron refundar el género dotándole de una nueva relevancia a base de humanidad, taras físicas y psicológicas en los héroes y una ironía autoparódica muy acorde con la década.

Stan Lee, en una imagen de archivo.
Stan Lee, en una imagen de archivo. / Reed Saxon (Ap)

A día de hoy esa Marvel nutre una enorme franquicia multinacional que produce cine, televisión, merchandising y lo que surja. «Las principales creaciones de Stan Lee, las relevantes, las que han quedado, son de la Marvel de los 60, y todas fueron paridas junto a dibujantes clave en la historia del comic book, como Jack Kirby o Steve Ditko», explica Pepo Pérez. «Antes o después de esa etapa, Lee no cocreó nada importante. Está bastante bien documentado: Jack Kirby, Steve Ditko, John Romita, Gene Colan y otros dibujantes fueron muy importantes en la cocreación y desarrollo de los superhéroes Marvel, aunque Lee estuviera dirigiendo el cotarro casi siempre. Lee les contaba un esbozo de argumento y luego cada dibujante desarrollaba las historias en su casa; Kirby en concreto, se ve en los márgenes de sus páginas originales, incluso explicaba qué pasaba en cada viñeta. Dicho esto, creo que la importancia de Lee en la dirección editorial de Marvel y sus decisiones creativas, su supervisión y coordinación de aquel universo Marvel, no se deben minusvalorar».

Convertido en un personaje en sí mismo, Lee dedicó toda su vida en trabajar para convertirse en un pilar y el éxito masivo de las películas de la Marvel lo certifica. «Cogió las riendas de un género moribundo y lo convirtió en mitología contemporánea», indica Ríos, autor de 'Azul pálido' y conocidas tiras que parodian a Trump. «Su gran pecado fue, precisamente, no dar la cara por sus compañeros cuando estos mantuvieron pleitos con la compañía». Hay luces y sombras en la trayectoria de Stan Lee, que algunos en redes se han aventurado en rebautizar más de una vez como Satan Lee. Ya sabemos lo que significa ser un personaje público a día de hoy y caer en las fauces de internet. El pasado enero una de sus enfermeras le acusó de abuso, una queja que ha quedado en el aire, mientras no se ha dejado de hablar de supuestos desfalcos millonarios en sus cuentas, presionado por su hija desde la muerte de su mujer Joanie, Joan Boocok Lee, en julio de 2017. Su pareja era además socia y gestora de una fortuna valorada en más de 50 millones de dólares. La vinculación del padre de Spider-Man con Marvel como editor emérito y su posicionamiento en los créditos de las películas como productor ejecutivo le reportaba un millón de dólares al año.

Marvel y el cine de superhéroes

Los Vengadores son, probablemente, el grupo de hombres maravilla con el nombre más atractivo, y sonado, de la historia del Universo Marvel. Por sus filas han pasado los  personajes más emblemáticos de la casa, desde su creación en 1963 por obra y gracia de Lee y Kirby. El Equipo Más Poderoso de la Tierra comenzó su lucha contra el mal, encarnado en invasiones alienígenas y megavillanos capacitados para extender un manto de ira fuego por todo el Universo, con una alineación de lujo: Hulk, Iron Man, la Avispa, Hombre Hormiga y Thor. Estos cinco superseres, a los que pronto se unió el Capitán América, tuvieron que vérselas desde sus inicios con notables amenazas, en una continua batalla en pos de la justicia. Loki, el dios nórdico del mal, archienemigo de Thor, fue el primero en buscarles las cosquillas, inaugurando una ardua tarea que nada tenía que envidiar a las cruzadas emprendidas por Los 4 fantásticos 4 Fantásticos y la Patrulla-X, series igualmente popularizadas en la década de los 60 , época de esplendor del sello Marvel. Las películas que se han generado a partir de este material de partida arrasan en taquilla.

Stan Lee, durante la premiere de 'Iron Man 3'.
Stan Lee, durante la premiere de 'Iron Man 3'. / Mario Anzuoni (Reuters)

«El cine ha dado un giro de 180 grados desde que Stan Lee fue descubierto por los grandes estudios», añade Alex De la Iglesia. «La narración épica que mejor se ajustaba al nuevo mundo digital es la de los superhéroes. Stan Lee supo dotarles de una humanidad que hizo a sus personajes inmortales. La envergadura del impacto que su legado dejará en futuras generaciones es todavía difícil de calcular en su justa medida». «Desde que los efectos especiales digitales han evolucionado lo suficiente como para poder llevar sus historias a la gran pantalla, el cine actual está regido por las películas de superhéroes, y mucha de la culpa de ellos la tienen los personajes salidos de su imaginación», concluye Koldo Serra. «La gente quiere vivir historias que le alejen de su rutina diaria. Nada mejor que súper poderes que nos hagan soñar».

¿Qué sería del cine de entretenimiento actual sin Stan Lee? «Es difícil especular sobre cómo sería el cine de entretenimiento actual sin el responsable de grandes iconos como son los personajes Marvel», contesta Jordi Sánchez-Navarro. «Al margen de polémicas sobre cual fuera su aportación real a la creación de esos personajes, con independencia de sus prácticas profesionales y empresariales, lo cierto es que Lee dotó de toda su fuerza a esos poderosos conceptos que han dado forma al entretenimiento contemporáneo. Él fue el responsable de hacer creíble que personajes icónicos más grandes que la vida tuvieran los mismos problemas que sus lectores. El entretenimiento actual no se entiende sin los superhéroes y estos no se entienden sin Stan Lee». Lee ideó el método Marvel que consistía en contar algunas ideas básicas, una suerte de sinopsis, a los dibujantes. Éstos le devolvían las páginas acabadas y el propio Lee escribía los diálogos en las viñetas.

La influencia sobre otros creadores

Stan Lee ha influenciado en la trayectoria y memoria sentimental de muchos creadores de hoy. «Para mí hay un antes y un después en mi experiencia como lector de cómics, y ese punto de inflexión lo marca el primer cómic de Spider-Man que leí», relata Manuel Bartual, dibujante y cineasta, popular gracias a su famoso hilo de Twitter donde relataba sus excéntricas vacaciones el pasado año. «Conocía al personaje gracias a los VHS que me alquilaban mis padres con la serie de animación de los 60, todo muy pop y muy naif, pero el primer cómic de Spider-Man que leí fue un shock. Con el tiempo descubrí que se trataba del número 39 de The Amazing Spider-Man, escrito por Stan Lee y dibujado John Romita, el primero de todos los que dibujó. Su portada ya me llamó mucho la atención, con el Duende Verde paseando por los aires a Peter Parker con su ropa rasgada dejando ver el traje de Spiderman, pero es que luego, en su interior, cuando llegabas al final del cómic, descubrías que el Duende Verde era en realidad el padre del mejor amigo de Peter. ¿Pero qué locura era aquella? Leí muchas veces aquel cómic, que resumía perfectamente la idea sobre la que Stan Lee cimentó el Universo Marvel: primero los personajes, luego los superhéroes».

El doctor Extraño, el capitán América y Pantera negra.

El pasado lunes fueron muchos los artistas que mostraron sus condolencias por la marcha de Lee. Incluso desde DC Comics, la competencia directa de La Casa de las Ideas, como también se conoce a Marvel, se ha pronunciado: «Él cambió la forma en la que miramos a los héroes y los cómics modernos siempre tendrán su marca indeleble. Su entusiasmo infeccioso nos recordó por qué nos enamoramos de estas historias en primer lugar. Excelsior, Stan». Entre muchos otros, Salvador Larroca, Carlos Pacheco o Pasqual Ferry, de reconocida trayectoria en el género superheroico como dibujantes, rendía pleitesía al guionista. «Descanse en Paz Sr. Lee», escribía Ferry en su Facebook. «Usted hizo que mí infancia y adolescencia fueran mucho mejor. Aún su obra me hace soñar. Sólo tuve la oportunidad de conocerle en una ocasión. Y fue un momento muy especial que no olvidaré». «Leyenda, genio, historia. El caballero cruzado de la cultura pop contemporánea. El ha hecho posible una mitología en tiempos del realismo descarnado. Gracias y para siempre», apuntaba Ángel Sala en su perfil de Twitter, director del festival de Sitges. «Creó una mitología moderna y muchos personajes que forman parte de la cultura popular universal, pero sobre todo Stan Lee nos lo ha hecho pasar genial a lectores de varias generaciones, ¡y las que quedan! Se va un niño de 95 años y le lloramos niños de todas las edades», homenajeaba Jorge Iván Argiz, organizador de las Jornadas Internacionales de Cómic de Avilés.

Curiosamente, Stan Lee nació un 28 de diciembre en 1922 en Nueva York. Hijo de una pareja de inmigrantes judíos con escasos recursos, de chaval se refugió en el cine y las novelas baratas. De hecho, su primera intención era ser escritor a secas, de ahí que empezase a escribir historietas bajo pseudónimo. Siempre procuró tener contacto con sus fans a través de las cartas de los lectores y sus columnas, otro de los secretos de su éxito. Hay rumores de que alguien cercano le robó sangre con el objetivo de manchar ejemplares de sus cómics son su ADN para venderlos al mejor postor. «La noticia de su fallecimiento la leí anoche justo después de contarle a mi hijo el cuento de Spider-Man, una versión para niños que me inventé a partir del cómic en el que Stan Lee y Steve Ditko presentaron al Hombre Araña», relataba Bartual con emoción. «Es un cuento que me pide a menudo, cuando llega la hora de dormir. Como escritor es una de las mejores cosas que te pueden pasar: que tus historias y tus personajes te sobrevivan de este modo trascendiendo el medio para el que los creaste, y que sirvan tanto para llenar salas de cine con cientos de personas como para entretener a un niño de 3 años por las noches en su dormitorio». Stan Lee es eterno.

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