Un colegio electoral camino de Santiago

Hornillos del Camino, conocido como el 'pequeño Vaticano', renueva sus 'votos' en el seno de una 'mini ONU', con vecinos de nueve nacionalidades

Un grupo de peregrinos en su paso por Hornillos del Camino, conocido como el 'pequeño Vaticano', mientras un grupo de personas proceden a votar/Dos Santos / ICAL
Un grupo de peregrinos en su paso por Hornillos del Camino, conocido como el 'pequeño Vaticano', mientras un grupo de personas proceden a votar / Dos Santos / ICAL
JUAN LÓPEZ - ICAL

La calle Real de Hornillos del Camino es la clásica senda del medio rural vinculado al Camino de Santiago. Casonas que son patrimonio, escudos, blasones y la concha y el recuerdo jacobeo por cada esquina, principalmente por la presencia activa de una decena de establecimientos hosteleros vinculados a la presencia peregrina. Pero hoy es un día diferente en la población. Hoy hay elecciones y los 54 censados tienen una cita con las urnas. Y al salir del colegio, ubicado en el vetusto y coqueto edificio consistorial, un río de peregrinos sale al paso, bastón en mano, mochila pesada, botas y pantalón corto. Hornillos es el lugar ideal para hacer parada, dormir, comer o simplemente tomarse una caña. Y este 26 de mayo, los andarines se mezclaban con los votantes, algunos de ellos feligreses que salen de la misa dominical en la iglesia de San Román.

Isidro Rodríguez deposita su voto una vez más. En este caso los tres sobres para su ayuntamiento, las Cortes regionales y el Parlamento Europeo. Tras pedir mantener la intimidad en la cabina, da paso al rito del voto. «Pocas veces he dejado de hacerlo», ensalza entre risas, mientras baja las escaleras del Ayuntamiento. Al atravesar la puerta, la imagen habitual. Un grupo de peregrinos almuerza en una terraza, otros se quitan las botas sobre un banco y los más animados se adentran en la parroquia a conocerla. Algunos incluso han asistido a la homilía.

El alcalde de la localidad, Pedro Mayor, un joven de 36 años, aspira a renovar la Alcaldía. Destaca que Hornillos, que recibe el nombre de unos pequeños hornos que aún se conservan y con los que se fabricaban tejas, es conocido como el 'pequeño Vaticano' por la presencia de religiosos, sobre todo en verano, donde es fácil encontrarse con medio centenar de sacerdotes, frailes y monjas. Por eso, no sólo renueva sus 'votos' electorales, sino que lo hace habitualmente con la Iglesia.

«Hace dos años cambiamos el suelo viejo de madera de la iglesia por hormigón y mármol. Vino el arzobispo y se sorprendió por el séquito de religiosos que lo esperaban. ¡Y nos dijo que éramos en pequeño Vaticano!», exclama con una sonrisa, mientras indica desde un promontorio junto al templo las ruinas de una ermita benedictina que también posee la población jacobea. Uno de esos religiosos es José Antón, fraile ya retirado de la congregación del Sagrado Corazón Corazonistas, y que es hijo de la mujer más longeva del pueblo, de 98 años, lo que le lleva a acudir en numerosas ocasiones a su localidad natal. «He estado en Zaragoza, en Alsasua o en Segovia, entre otros conventos», relata, antes de marcharse al escuchar las primeras palabras del sermón del sacerdote en la puerta de la iglesia.

Una «mini ONU»

Pero es que además, prosigue Mayor, el pueblo es una 'mini ONU', con vecinos de hasta nueve nacionalidades diferentes, gracias a la variedad que permite el Camino de Santiago. Hay venezolanos, irlandeses, polacos, británicos y el caso curioso del establecimiento que antes era el centro escolar. «Ahora lo gestionan dos hermanas irlandesas, y tienen una alemana que hace masajes. Pero han perdido la puja de la última subasta en favor de un músico burgalés y un senegalés. Y a todo esto, el primero que lo llevaba era un coreano…. Ya lo sé, parece un chiste», acierta a decir, mientras saluda a los peregrinos, la mayor parte asiáticos en un mes de mayo que es de los mejores del año. «Angyohasio», le dice a una pareja de orientales (hola), que responden educadamente, para a continuación darle las gracias: «Hammsanida». «Algo he aprendido estos años», se ríe.

¿Y cómo es votar en el Camino? «Yo creo que igual que en todos los lugares», sentencia Inmaculada Tablado, quien gestiona el albergue municipal, hoy con gran ocupación, y además le ha tocado ser presidenta de la mesa electoral. «La mayoría de los peregrinos no tiene ni idea de que España hoy vota», asevera, mientras abandona un momento su silla frente a las urnas para almorzar y atender su negocio, condición que se ha ganado mediante subasta para seis años. En torno a las 13 horas habían votado 16 personas, que es aproximadamente la mitad de lo que es habitual.

El regidor admite que en un pueblo de estas características lo importante es «entenderse todos». Lo dice porque su contrincante, Ismael, lo hace por el PSOE y él por el PP, pero sólo se eligen tres concejales. Se encuentran en plena calle y se saludan más que cordialmente. «Lo importante es el pueblo y en eso no tenemos problemas», coinciden. Mayor gobernó estos últimos cuatro años en representación de UPyD. «Siempre me han dicho que era de los pocos y seguramente el único de Burgos por este partido», sostiene entre risas, para añadir que incluso recibió la llamada del presentados del programa 'La Resistencia', el humorista David Broncano, porque estaba interesado en ello. «No he vuelto a saber nada», matiza.

Único ayuntamiento

El alcalde destaca que Hornillos mantiene la esencia de su ayuntamiento. No en vano, está rodeado por el de Estépar, con una decena de pedanías, y el de Isar, con cuatro. «Nosotros mantenemos nuestra independencia y sólo somos este pueblo», subraya. Mientras disfruta de un café en Casa Manolo, uno de los establecimientos de la localidad, relata la historia de la Fuente del Gallo, vinculada a una leyenda del robo de esta ave por parte de los soldados franceses en la Guerra de la Independencia.

Mayor señala que de los tres albergues sólo el municipal cierra un mes al año, pero el resto se adapta a la demanda y abre únicamente en los meses buenos. En Hornillos hay 156 plazas de alojamiento, tres bares, dos casas rurales y otra en camino, lo que llama la atención para una localidad con un censo de 54 personas. Casa Manolo, restaurante que gestiona Tamara Pérez, es uno de ellos. Ella se muestra satisfecha con la evolución del negocio en este mes.

«Estamos contentos», considera, aunque aprovecha para pedir que las elecciones conlleven cambios y nuevas políticas y a nivel local, delante del propio alcalde, que «se fomente la igualdad entre negocios, porque existe intrusismo de algunos en el pueblo, porque abarcan ámbitos para los que no tienen licencia». Pedro Mayor da la razón y argumenta que cuando eso sucede se envían escritos para que los afectados lo legalicen.

Otro de estos establecimientos acogió al actor estadounidense Charlie Sheen y su familia en una de las ocasiones que realizaron la ruta. «La hermana del dueño conoció a un hermano de Sheen y se casó con él. Ahora vive en Estados Unidos», sostiene Pedro Mayor, quien recuerda, entre otros, personajes como José María Villar, el torero Ortega Cano y, este mismo año, los reyes de Bélgica.

La hostelería permite recaudar un importante dinero que eleva el presupuesto municipal hasta los 115.000 euros, gracias también al coto de caza. Ello ha permitido, con unas cuentas saneadas, ejecutar obras vinculadas al descanso del peregrino, parques y acondicionamiento de calles. Incluso, el Ayuntamiento adecenta ahora una parcela anexa a la casa del cura cedida por el Arzobispado. Todo ello ha pasado antes por el pleno del Ayuntamiento, un consistorio pequeño, que ve pasar a diario los peregrinos que se dirigen a Compostela, pero desde el que se toman decisiones acordes a su tamaño. Por eso, hoy es un día importante en Hornillos, un colegio electoral en plena ruta jacobea.