Maduro expulsa a la estrella de Univisión

Jorge Ramos, presentador de la cadena de televisión Univision detenido en Venezuela durante una entrevista con Maduro. / Reuters

El presidente venezolano interrumpe la entrevista que le hacía el periodista Jorge Ramos, requisa el material y deporta al equipo de la cadena

MERCEDES GALLEGOCorresponsal en Nueva York

A ningún mandatario le hubiera gustado que le preguntasen si se le puede llamar presidente o dictador, «considerando que millones de venezolanos creen que su gobierno es ilegítimo», pero la reacción de Nicolás Maduro ante la irreverente entrevista de Jorge Ramos habla por sí sola. Cuando ya no pudo más, dio por terminada la entrevista y salió de la habitación, ordenando a sus hombres que «lo sacaran» del Palacio de Miraflores «inmediatamente», no sin antes quitarle el material grabado.

Paradójicamente fue la misma reacción que tuvo Donald Trump en 2015, cuando la estrella de Univisión desafió el turno de preguntas en una conferencia de prensa para decirle, a gritos y sin micrófono, que no podía deportar a 11 millones de inmigrantes indocumentados. Solo que entonces Trump apenas era uno de los 17 aspirantes del Partido Republicano a candidato presidencial y únicamente tenía poder para expulsarlo de la sala del hotel de Iowa que había alquilado.

270 miembros de la fuerza armada venezolana desertaron

Cien miembros de las fuerzas armadas venezolanas cruzaron la frontera con Colombia en las últimas horas, elevando el total de desertores a 270 al cierre de lunes, indicó la autoridad migratoria en un comunicado.

Los uniformados entraron al país «huyendo de la dictadura de Nicolás Maduro, buscando protección y ayuda» tras los desmanes ocurridos el fin de semana, cuando voluntarios movilizados por el líder opositor Juan Guaidó intentaron ingresar asistencia humanitaria al país petrolero, precisó la institución.

Al menos cinco uniformados, uno vestido de civil, ingresaron este lunes por el puente internacional Simón Bolívar, que une a ambas naciones, constató un equipo de la AFP en la ciudad colombiana de Cúcuta.

La seguridad de Maduro escoltó a los periodistas de Univisión hasta la habitación de vigilancia que se ubica junto a la salida, les arrebataron los equipos de televisión, ordenadores, iPads y hasta teléfonos, demandando las claves de acceso. «Nos lo devolvieron totalmente en blanco, seguramente hackeados», contó Ramos a su cadena. «No lo volveré a usar nunca más».

Durante casi tres horas estuvieron retenidos en lo que consideran un secuestro. Cerca de las 2 de la madrugada los trasladaron a su hotel en Caracas, con hombres armados que se quedaron fuera custodiándolos para que cumplieran con la orden de deportación que acababan de entregarles. Ramos, de origen mexicano, movió sus contactos con el gobierno de México, mientras la cadena Univisión hizo lo propio con el Departamento de Estado estadounidense, cuyos funcionarios se personaron en el hotel y prometieron garantizarles ayer una salida segura del país.

Parte del pacto fue que les devolverían las cámaras en el aeropuerto, pero cuando llegaron allí los funcionarios dijeron no saber de qué hablaban. A Ramos el equipo le da igual. «Lo que quiero es la entrevista», ha insistido. «Es nuestro trabajo, nos lo han robado».

El periodista está convencido de que no ha desaparecido porque, incluso si hubieran borrado las cintas y tarjetas que no les han devuelto, «ellos tenían también dos cámaras grabando». Su promesa es que si se la devuelven la emitirá «íntegramente» para que el público decida «quién dice la verdad». El Gobierno no disputa la versión de Ramos y se defiende. «Centenares de periodistas que han pasado por el Palacio de Miraflores han recibido el trato decente que de forma habitual impartimos» , dijo en Twitter el Ministro de Comunicación Jorge Rodríguez. «Simplemente no nos prestamos a shows baratos».

En el momento en que Maduro perdió la paciencia, Ramos llevaba 17 minutos de entrevista en el que según él le había preguntado «sobre la falta de democracia en Venezuela, la tortura, los presos políticos y la crisis humanitaria que viven», contó. Fue cuando le mostró en un iPad el vídeo de gente rebuscando comida en los camiones de basura que Maduro intentó taparlo y dio por acabada la entrevista.

EE UU aprovechó esa detención despótica para reafirmar su caso contra el gobierno venezolano, que llevó este martes al Consejo de Seguridad de la ONU. En paralelo al aumento de las sanciones, la estrategia busca un espaldarazo de la ONU y el progresivo aislamiento internacional, que con la detención de Ramos ha puesto en contra a México, uno de los pocos gobiernos latinoamericanos que no ha reconocido al autoproclamado Juan Guaidó.

Llegada a Miami

AFP.-«Estuvimos detenidos en el palacio de Miraflores», declaró a la prensa Ramos en el aeropuerto de Miami. «Imagínate lo que no le harán a los periodistas venezolanos». «Jamás pensé que Maduro iba primero a pararse de una entrevista y después a detenernos más de dos horas, y peor aún robarse nuestra entrevista», añadió Ramos. «Si Maduro no es tan cobarde, si tiene los pantalones para dar la cara, que muestre la entrevista completa, nadie la va a editar», prosiguió. «Esas son medidas desesperadas de dictadores que no tienen salida», finalizó.