Guaidó pide presión total sobre Maduro

El líder opositor Juan Guaidó acaompañado del ministro de exteriores colombiano, Carlos Holmes Trujillo. / EFE

El líder opositor venezolano habla hoy en Bogotá con el vicepresidente de Estados Unidos en la cita del Grupo de Lima

DAGOBERTO ESCORCIABogotá

 El 23-F venezolano dejó, según datos de Colombia, cinco muertos y más de 280 heridos. Para el presidente colombiano, Iván Duque, «lo que hizo Nicolás Maduro en la frontera fue terrorismo de Estado». El líder del régimen chavista insiste en que el concierto 'Venezuela Aid Live' y «la supuesta ayuda humanitaria» sólo obedecen a un plan de Donald Trump para intervenir en Venezuela. El conflicto espera hoy una ofensiva diplomática contra Maduro en la reunión que mantendrá en Bogotá el Grupo de Lima y en la que estará presente el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence.

Veinticuatro horas después del 23-F, Maduro saca pecho y continúa llamando a la defensa de su país. Vende la idea de que está siendo atacado a una parte de la población que lo respalda, y especialmente a sus Fuerzas Armadas, que, pese a algunas deserciones, se mantienen a su lado. Es su arma más poderosa. En el lado opositor, que lidera Juan Guaidó, se palpa una mezcla de frustración por la marcha atrás que tuvieron que dar los camiones que pretendían entrar en Venezuela con ayuda humanitaria, y de esperanza al creer que la acción violenta del Ejército bolivariano ayudará a aumentar la presión internacional sobre Caracas.

 Con este panorama, en el que algunos ven a Maduro fortalecido porque Guaidó y los países que lo apoyan no lograron el objetivo de que las militares lo abandonaran, el mayor interés del conflicto se traslada hoy a Bogotá, donde se reunirá el Grupo de Lima (GL) con la participación del vicepresidente estadounidense, Mike Pence. A la cita acudirá por primera vez un representante venezolano, en esta caso Guaidó.

El GL es un foro fundado en agosto del 2017 por 14 naciones americanas para estudiar la crisis de Venezuela. Casi dos años después, los resultados de sus gestiones indican que nada ha cambiado y que la única idea que parecía eficaz -la ayuda humanitaria- también fracasó.

«Uso de la fuerza»

Que se haya logrado que Maduro usara la violencia en la frontera y que aparezca ante el mundo como un hombre sin corazón que quema alimentos y medicinas destinados a su población -desde el entorno chavista lo niega y responsabilizan a los propios seguidores de Guaidó- puede ser aprovechado por el GL para pedir otro tipo de medidas contra el líder chavista. El propio Guadió ya lo dejó entrever la noche del sábado: «Los acontecimientos de hoy me obligan a tomar una decisión: plantear a la comunidad internacional de manera formal que debemos tener abiertas todas las opciones para lograr la liberación de esta patria que lucha y seguirá luchando».

La situación no sólo afecta directamente al pueblo venezolano, también está contaminando de una forma cada vez más fuerte las relaciones entre Colombia y Venezuela, dos vecinos peligrosamente distanciados. La declaración de Duque desde el Puente Simón Bolívar, antes de partir hacia Bogotá, señalando que la actuación de Maduro en la frontera es «terrorismo de Estado» y la decisión del líder chavista de dar 24 horas a los diplomáticos colombianos para que abandonen Venezuela es temida por ciudadanos de ambos países, que temen una guerra.

«La dictadura selló su derrota moral ante el mundo», dijo Duque a los miles de venezolanos que permanecen en la frontera. «Quemar alimentos, medicamentos, repeler a sus ciudadanos que lo que quieren es llevarles a los que están necesitando en su país sus bienes y sus enseres, eso se sale de toda proporción». Anoche, el secretario de Estado de EE UU, Mike Pompeo, añadió más candela al fuego del conflicto en declaraciones a CNN: «Saber los días exactos es difícil, pero confío en que el pueblo venezolano garantizará que los días de Maduro están contados».

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