Sánchez afirma que «los independentistas y la derecha son conscientes de que la independencia no se producirá»

Pedro Sánchez, en el mitin celebrado en Sevilla. / EFE/Vídeo: Atlas

El líder del PSOE reclama para Catalunya «lo mismo que para el resto de España, justicia social, convivencia y lucha contra la corrupción» | Apela al voto moderado presentando a su partido como el único «centrado» y «cabal» para afrontar los desafíos del país

CECILIA CUERDOSevilla

El desafío soberanista catalán vuelve a monopolizar la precampaña electoral, como ya ocurrió en Andalucía. Desde Sevilla, el presidente del Gobierno Pedro Sánchez, reprochó ayer que la confrontación siga latente cuando «tanto el independentismo como la derecha son plenamente conscientes de que la independencia no es posible» y que además «los catalanes no la quieren». Y tras acusar a las formaciones de derecha, como el PP o Ciudadanos, de «deslealtad» con el Estado y los ciudadanos y de «enquistar» los problemas, insistió en que el conflicto solo se resuelve «con diálogo y dentro de la Constitución, que es lo que siempre ha defendido el PSOE». «A los líderes independentistas les interesa un gobierno del PP para confrontar», aseguró.

El secretario general de los socialistas volvió este sábado a Sevilla para participar en un acto de precampaña, en esta ocasión la presentación del cabeza de lista a las elecciones europeas del próximo 26 de mayo, Josep Borrell. Desde el Palacio de Congresos, y arropado por Susana Díaz y un millar de militantes, insistió una vez más en combatir la desmovilización y una abstención de la izquierda que, mantiene, supondrá la llegada de la derecha a La Moncloa. De ahí que apelara no solo al militante que vota al PSOE «por convicción», sino también a un votante moderado de talante progresista y que no se sentía identificado con el PSOE ni con el propio Sánchez.

«Oyendo lo que ha dicho la derecha, el único proyecto sensato y cabal que puede hacer que España avance y no retroceda es el socialista», afirmó. «España necesita un gobierno centrado para resolver esas demandas de la ciudadanía y los desafíos del país en los próximos años», entre los que citó la convivencia, la justicia social y la lucha contra la corrupción. En este sentido, reiteró que el PSOE planteó la moción de censura por responsabilidad tras la condena del PP por corrupción, y tiró de la agenda del cambio puesta en marcha en estos diez meses de gobierno para asegurar que «también así se construye país». Habló de la subida del salario mínimo, la recuperación de la cotización social para las cuidadoras de la dependencia, la ampliación del permiso de paternidad, la prestación de desempleo a mayores de 52 años, las ayudas al alquiler para jóvenes, y se comprometió también a reformar la Constitución para blindar el carácter público de las pensiones y su revalorización.

Pese a esta preocupación por las demandas ciudadanas, el grueso de su intervención estuvo centrado en la cohesión territorial y Catalunya, un asunto cuya gestión ha favorecido el ascenso de la ultraderecha, como se vio en Andalucía con la irrupción de Vox el pasado diciembre. Por eso, Sánchez acusó a los líderes independentistas de «preferir un gobierno de la derecha a uno del PSOE para confrontar», tras lo que les instó a «salir a la calle y reconocer que han mentido porque la independencia no es posible».

El líder socialista subrayó que el problema en Catalunya no es la independencia, sino la convivencia, «y eso solo se resuelve con diálogo y dentro de la Constitución, que es lo que siempre ha defendido el PSOE». «Dicen que los socialistas no quieren hablar de Catalunya», lamentó, «cuando lo que queremos para Catalunya es lo mismo que para toda España: justicia social, convivencia y acabar con la corrupción».

«Romper España»

En este punto, Sánchez reprochó la exclusión que promueven tanto independentistas como la derecha. «Quieren tanto a Cataluña y a España que las quieren para ellos solos, y nosotros las queremos para todos», clamó, defendiendo un proyecto de país en el que «nadie se tenga que ir ni si quiera ir». El jefe del Ejecutivo se sacudió también las acusaciones de sacar adelante los decretos ley y gobernar gracias al apoyo de los que quieren «romper España», en alusión a PNV y Bildu. «Hemos tendido la mano a todas las formaciones políticas, siempre dentro de la Constitución y de la legalidad estatutaria», defendió.

Por su parte, el candidato a las elecciones europeas y ministro de Exteriores, Josep Borrell, lamentó que «la unidad de España no se defiende a golpe de 155, sino construyendo una sociedad más justa e igualitaria», y comparó el 'brexit' con la independencia catalana al señalar que ambos movimientos «se basan en una visión distorsionada de la realidad, que repetida una y otra vez ha terminado transformando las conciencias, a base de falsedades». Borrell también alertó contra el riesgo de los totalitarismos que, según dijo, se derivan de sociedades abiertas «y poco cohesionadas».