PP y Ciudadanos, en horas de perfil bajo

Albert Rivera (c), Inés Arrimadas (d), y Lorena Roldán. /Efe
Albert Rivera (c), Inés Arrimadas (d), y Lorena Roldán. / Efe

No contemplan participar en la investidura aunque una repetición electoral podría situarlos de nuevo bajo presión

Nuria Vega
NURIA VEGAMadrid

PP y Ciudadanos se han autoexcluido de la partida. Las negociaciones para salvar la investidura se juegan en el terreno de PSOE y Podemos y ni Pablo Casado ni Albert Rivera contemplan un movimiento hacia la abstención que frene la repetición electoral. Creen que la batalla que se libra es la de la hegemonía de la izquierda y dan por sentado que o el pacto entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias fructifica o la segunda parte del asalto se librará en las urnas. Aunque entonces la presión para el desbloqueo se sitúe también sobre sus cabezas.

Agosto ha sido un mes de perfil bajo para el líder del PP, pero, sobre todo, para el de Ciudadanos, desconectado del debate público durante el descanso estival. Casado y Rivera no se han visto especialmente interpelados estas semanas, con el foco situado en las negociaciones -o ausencia de ellas- entre el PSOE y Podemos. El debate, tímido e incipiente, que pudo darse en las filas populares sobre una abstención, la misma que Mariano Rajoy pidió a los socialistas en 2016, quedó reducido a la nada. Ni la dirección estaba en esa clave ni los que barajaban un gesto de responsabilidad creyeron que se daban las circunstancias.

Pero, de convocarse nuevas elecciones, fuentes populares asumen que «crecerán» las llamadas a tomar una decisión que demuestre su sentido de Estado. Eso sí, pronostican que primero las miradas se centrarán en Podemos. Después, en la derecha. Sin olvidar, recuerdan, que ahí Ciudadanos podría ser el principal aludido, dado que hace tan sólo tres años cerró un pacto programático para la investidura, finalmente fallida, de Sánchez.

El Ciudadanos de 2019, sin embargo, no es el de entonces. Instalado abiertamente en el centro derecha, pugna con Casado por el liderazgo de ese espacio político y en el PP ven «prácticamente imposible» que Rivera vaya a querer transitar hacia la abstención para facilitar un Gobierno «progresista». Su objetivo pasa, de hecho, por hacerse con la voz de la oposición y ni tan siquiera ha atendido las últimas llamadas de Sánchez para abordar el atasco político.

La duda que plantea el PP es si Rivera saldrá debilitado de unos segundos comicios. De momento, los populares han empleado su agosto en presentarse ante el electorado como los únicos que trabajan para aunar fuerzas y arrebatar el poder al PSOE. Eso, una apelación al voto útil, es, hoy por hoy, España Suma.