En su permiso carcelario número 81 no se fugó, lo mataron

Fernando Iglesias Espiño. /R. C.
Fernando Iglesias Espiño. / R. C.

Detienen a dos hombres en Orense por el asesinato de Fernando Iglesias Espiño, cuyo cuerpo fue hallado este jueves tras cuatro meses en paradero desconocido

Mateo Balín
MATEO BALÍNMadrid

Fernando Espiño Iglesias disfrutaba de su permiso número 81 desde que fue excarcelado por vez primera en 2007. Pero el pasado 13 de agosto no regresó al centro penitenciario de Pereiro de Aguiar, en Orense. Este hombre de 63 años y natural de Silleda (Pontevedra) se encontraba en el tercer grado carcelario -régimen de semilibertad- tras cumplir 22 de los 25 años de condena efectiva, y su incumplimiento del permiso sorprendió a los funcionarios del penal, donde era considerado un recluso modélico.

Días después del quebrantamiento de la condena se cursó una orden de busca y captura en todo el territorio nacional y Portugal que seguía vigente hasta este jueves. Condenado a 54 años de prisión por los asesinatos de su mujer y sus dos hijos, de 12 y 18 años, en Las Palmas de Gran Canaria en 1996, Espiño Iglesias era para los educadores de Pereiro de Aguiar una persona en vías de la reinserción social. Arrepentido y consciente de sus crímenes, con una hoja de comportamiento satisfactoria y sin peligrosidad para la ciudadanía.

Por este motivo, desde un primer momento se mantenía abierta la hipótesis de que se trataba de una desaparición no voluntaria. De hecho, en agosto, el dispositivo se activó contactando con el 061 para saber había sido ingresado en algún centro médico por un posible percance sanitario.

Las sospechas se confirmaron este jueves. Fernando Espiño Iglesias apareció. Muerto. Enterrado en la finca de una granja orensana. Lo más probable es que no llegara ni a disfrutar ni un día de su permiso 81. Las investigaciones están bajo secreto de sumario, pero sí ha trascendido que dos hombres han sido detenidos por la muerte de este preso que ahora, meses después, ya se sabe por qué nunca regresó.