El Rey no prevé hablar de Cataluña con Trump

Felipe VI, en un acto en Estados Unidos./Suzanne Cordeiro (Afp)
Felipe VI, en un acto en Estados Unidos. / Suzanne Cordeiro (Afp)

Felipe VI será recibido por el mandatario estadounidense en el Despacho Oval de la Casa Blanca

MERCEDES GALLEGOWashington Enviada especial

La visita de sus majestades a EEUU por el tricentenario de ciudades con solera española como Nueva Orleáns y San Antonio alcanza hoy su punto álgido en Washington, donde don Felipe será recibido por Donald Trump en el Despacho Oval. La agenda bilateral para el encuentro de una hora es amplia, pero fuentes diplomáticas han sido tajantes al afirmar que «Cataluña no está en la agenda».

Lo estuvo en la visita que hizo Mariano Rajoy a la Casa Blanca en septiembre pasado, una semana antes del referendum catalán. Entonces el gobierno se encargó de negociar una declaración de respaldo a la unidad de España por parte del presidente estadounidense, que en su habitual estilo dudó de que los catalanes quisieran separarse «de un país tan bonito y con tanta historia».

Esta vez no parece haber la necesidad, aunque el ministro de Asuntos Exteriores Josep Borrell, que acompaña a los Reyes en este viaje, reconoció ayer que habrá que hacer un mayor esfuerzo pedagógico para desmentir las falsedades difundidas sobre el órdago independentista. Borrell insistió en que los embajadores ya han hecho su labor a nivel de gobiernos, pero lamentó una falta de medios para hacer el trabajo de opinión pública que falta.

En su primer viaje al extranjero como responsable de Exteriores, el ministro se reunió con el presidente del Banco Mundial y el secretario de Estado estadounidense Mike Pompeo, con el que discutió los detalles que se escaparán de la reunión. El Rey trasladará al presidente estadounidense la preocupación europea por los aranceles impuestos al acero y al aluminio, a los que podrían seguir los automóviles y otros productos, pero no entrará en temas particulares como la aceituna negra. En esas instancias menores quedará también la discusión sobre las posibilidades económicas de España para hacer frente a la demanda de que aumente su contribución al presupuesto de la OTAN.

La diplomacia española dice tener «absoluta confianza» en que el irreverente mandatario será respetuoso a los cánones con el monarca español precisamente porque la visita no involucra una negociación. Por lo mismo es previsible que Felipe VI evite condenar explícitamente la política migratoria de Trump con los hispanos, a los que detiene en la frontera incluso cuando piden asilo político y separa por la fuerza de sus hijos en un trato condenado por la ONU y denunciado por destacados miembros de su propio partido como «cruel e inmoral», dijo el lunes la ex primera dama Laura Bush.

España destacará lo diferente que es su posición con respecto a la de EEUU, donde se trata a los inmigrantes como criminales y se les recluye en un centro de detención incluso cuando solicitan asilo político. Trump, por su parte, insistió ayer en la falacia que ha difundido por Twitter de que la delincuencia en Alemania ha subido «un 10%» por la llegada de los refugiados, pese a ser estadísticamente falso.

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