Un embarcadero con luces y sombras

El gestor del barco del Canal de Castilla de Melgar de Fernamental reclama una mayor promoción de la gran infraestructura hidraúlica de la Ilustración en tierras burgalesas

El San Carlos de Abánades, surcando el Canal de Castilla/AYUNTAMIENTO DE MELGAR DE FERNAMENTAL
El San Carlos de Abánades, surcando el Canal de Castilla / AYUNTAMIENTO DE MELGAR DE FERNAMENTAL
César Ceinos
CÉSAR CEINOSBurgos

«Un verano atípico». Así han calificado desde la dirección del embarcadero de Carrecalzada, en Melgar de Fernamental, la temporada estival del barco San Carlos de Abánades, que lleva a los turistas por el Canal de Castilla, la gran obra de ingeniería hidráulica de la Ilustración en la región.

La principal razón de esta explicación es el descenso de la cifra de personas que se han montado en la embarcación respecto al pasado estío. No obstante, la caída de visitantes se está compensado con el público que utiliza los servicios del hotel-restaurante rural que se ubica junto al puerto y que están siendo explotandos en conjunto. «Viene más gente a comer, aunque menos al barco», confirma el gerente.

El empresario aún no ha hecho un balance pormenorizado de la situación, pero cree que la difusión del Canal de Castilla, que está distinguido como Bien de Interés Cultural (BIC) desde 1991, mejoraría si desde Burgos se diera más publicidad al monumento. El gerente explica que la Diputación que más promoción está llevando a cabo es la de Palencia y que los resultados se están reflejando en la afluencia. De hecho, explica que el barco Juan de Homar, ubicado este verano en la localidad palentina de Frómista, ha recibido más de 1.000 viajeros en 20 días, unos datos muy alejados de los registrados en Melgar de Fernamental.

Asimismo, el adjudicatario de la embarcación lamenta el desconocimiento del canal entre los burgaleses. «Me atrevería a decir que muchos no saben lo que es y no se imaginan lo que tienen: un canal navegable en su provincia», ha comentado. Por ello, ha insistido en la promoción. «Deberían darlo a conocer. Sin minusvalorar otras infraestructuras, esta es faraónica e incluye un acueducto como el de Abánades, un puente de ocho metros de altura por el que las embarcaciones cruzan el río Valdavia», añade.

Este esfuerzo propagandístico de las instituciones también ayudaría a que los ciudadanos tuvieran mayor respeto por la infraestructura, lo que también evitaría que algunas personas lo ensuciaran o circularan con sus vehículos por las sirgas a una velocidad no adecuada, según comenta el gerente de Carrecalzada. Por esta zona transitan grupos de cicloturistas, puesto que los caminos que bordean el canal son excelentes para la práctica de este deporte, ya que sus tres ramales (Norte, Sur y Campos) tienen una longitud de 207 kilómetros llenos de historia, naturaleza y cultura.

Actualmente, el barco sale de manera regular durante varios días a la semana, aunque también cabe la posiblidad de que un grupo lo alquile al completo. El recorrido, que dura una hora, acerca a los turistas desde el embarcadero de Carrecalzada (que está situado entre Melgar de Fernamental y Osorno y al que se accede por la N-120) hasta el Acueducto de Abánades. Una vez allí la embarcación regresa al punto de origen. La ruta, además de mostrar la obra faraónica que comenzó a construirse en el siglo XVIII, acerca a los turistas al medio ambiente de la zona

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