El Patrimonio burgalés en peligro XX: Palacio de las Torres de Cadiñanos

Un nuevo propietario está llevando a cabo varias gestiones para restaurar y rehabilitar el edificio, levantado por los Medina Rosales en el siglo XVI

Imagen del Palacio de las Torres de Cadiñanos antes de la actuación subsidiaria de 2015./DIPUTACIÓN DE BURGOS
Imagen del Palacio de las Torres de Cadiñanos antes de la actuación subsidiaria de 2015. / DIPUTACIÓN DE BURGOS

El Palacio de las Torres de Cadiñanos, una de las pedanías del Ayuntamiento de Trespaderne, está en ruinas, pero esta situación puede cambiar próximamente. El actual propietario, un vecino de la comarca que adquirió el edificio en 2017, ha comenzado los trámites para poder iniciar las obras de rehabilitación del inmueble.

La restauración del edificio pondría fin a una penosa situación que además ha provocado el corte al tráfico y a los peatones de las zonas cercanas por cuestiones de seguridad ciudadana, según explica la alcaldesa de Trespaderne, Ana Isabel López. Eso sí, la regidora asegura que la intervención tendrá que seguir las indicaciones de Patrimonio, puesto que fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en 1991.

El monumento, que fue construido en el siglo XVI, sigue los cánones del arte del Renacimiento, como se puede apreciar en una de las dos torres (una entera y otra incompleta) que se mantienen en pie y en las fachadas que aguantan el paso del tiempo de la manera que mejor pueden. De hecho, el Consistorio, tras declararlo en ruina en 2014, tuvo que llevar a cabo una actuación subsidiaria para levantar una estructura de hierro en el interior y colocar dos sujeciones exteriores en uno de los baluartes. También se procedió a la costura de una grieta, aunque, por desgracia, se ha vuelto a deteriorar, recuerda López.

Detalle del escudo de los Medina Rosales en la torre.
Detalle del escudo de los Medina Rosales en la torre. / AYUNTAMIENTO DE TRESPADERNE

Pero no siempre estuvo abandonado. La grandeza del edificio, pese a su mal estado, demuestra, en este caso, que cualquier tiempo pasado fue mejor. La familia Medina-Rosales fue quién mandó construir este monumento y por ello dejó marcado su escudo en una de las esquinas de la casa. Posteriormente, la posesión se fue dividiendo en pequeños propietarios hasta que en la primera década del siglo XXI, Yñigo Míguez del Olmo adquirió, tras mucho esfuerzo, todo el inmueble.

El nuevo dueño no mantuvo mucho tiempo el monumento, puesto que el año pasado lo compró el propietario actual, que ya está manos a la obra para detener el declive del edificio. Si todo marcha como está previsto, la ruina por abandono, los daños por abandono, el expolio y el peligro de hundimiento, razones por las que Hispania Nostra incluyó el Palacio de las Torres el 20 de julio de 2009 en la Lista Roja del Patrimonio, serán definitivamente parte del pasado.

El mantenimiento del edificio permitirá seguir analizando la casa, calificada por Hispania Nostra como «una obra de gran interés para el estudio quinientista de la provincia de Burgos».

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