Burgos, anfitriona de una Lotería en blanco y negro

El 22 de diciembre de 1938, hace 80 años y en plena Guerra Civil, se celebró en Burgos el Sorteo Extraordinario de la Lotería de Navidad, de la zona franquista

75 aniversario del golpe de Estado e inicio de la Guerra Civil en la capital burgalesa. /Fotografía de Federico Vélez
75 aniversario del golpe de Estado e inicio de la Guerra Civil en la capital burgalesa. / Fotografía de Federico Vélez
AYTHAMI PÉREZBURGOS

Hace 80 años, el 22 de diciembre de 1938, no hubo niños de San Idelfonso cantando los números del Sorteo Extraordinario de la Lotería de Navidad. En su lugar estaban los niños del Hospicio Provincial de Burgos. Ellos fueron los encargados de sacar los números y repartir los millones para hacer llegar la alegría a una España que se estaba matando así misma en plena Guerra Civil. Pese a las penurias, aquel 22 de diciembre de 1938 se celebró el sorteo, por duplicado. Burgos acogió el de la zona franquista. Barcelona, el de la zona republicana.

El gordo burgalés repartió ese año cuatro millones de pesetas, uno más que el de la zona republicana. La Guerra Civil arrasó con todos los motivos de alegría pero no pudo con la Lotería. No se hizo por compasión con esos españoles que se desangraban, literal y metafóricamente. Librada la Batalla del Ebro entre las tropas del general Franco y las defensoras de la República, las penurias económicas acuciaban. Ninguno de los bandos quería prescindir del dinero que reportaba el sorteo de la Lotería de Navidad a las arcas públicas.

El primer sorteo de la Lotería Nacional en Burgos se celebró ocho meses antes del sorteo de Navidad, el 1 de abril de 1938. El Gobierno de Franco, con sede en Burgos, crea la Lotería Nacional de la parte franquista. Lo que en realidad hace Franco es crear una lotería como la que tenía constituida el Gobierno de la República. En tiempos de guerra si algo se necesita es dinero y Franco no quería renunciar a ese importante pellizco que le aportaría la lotería. En aquel momento, este juego de azar suponía para el erario público un 1,1% del Producto Interior Bruto.

No fue casual que el primer sorteo de la Lotería, además del Sorteo de Navidad, se ubicase en la capital burgalesa. En enero de 1938, Franco instauró en 'la capital de la Cruzada', concretamente en el Palacio de la Isla, su sede de operaciones.

Colegio en la calle Concepción

El salón del colegio de los Hermanos Maristas, ubicado en 1938 en la calle Concepción, se 'puso guapo' para acoger el Sorteo Extraordinario de la Lotería de Navidad, del bando nacional. En la actualidad el colegio no existe pero se ubicaba junto a la parroquia San cosme y San Damián y junto al histórico Palacio de Sarmiento.

Algún periódico de la capital burgalesa recogía la crónica de aquel 22 de diciembre. En ella se puede leer que figuraron sobre el escenario los escudos de la España franquista, con el águila como protagonista, y el de Burgos, además de una gran fotografía del Generalísimo. Los huérfanos de uno de los hospicios de Burgos fueron los encargados de sacar las bolas desde las 8:45 horas. La emisora Radio Nacional retransmitió el sorteo. Desde el otro lado de las ondas se podían escuchar las consignas fascistas y las oraciones religiosas.

Según cuenta la crónica, «el señor Duque» presidió el sorteo y el pequeño Dionisio de las Heras fue el encargado de cantar 'el Gordo' que llevó miles de pesetas hasta Málaga.

Presos republicanos

Fueron los represaliados republicanos quienes construyeron los bombos de la suerte. Algunos internos del Penal de Burgos participaron en la construcción de las insfraestructuras del sorteo.

Este no fue el único sorteo duplicado de la Lotería de Navidad que se ha celebrado a lo largo de la historia de este evento. En la Guerra de la Independencia, en la contienda contra los franceses, José Napoleón, que operaba desde Madrid, mantuvo el sorteo y también lo hizo el Gobierno que se encontraba en Cádiz.

Durante la Guerra Civil los sorteos se celebraron en Madrid, Valencia y Barcelona, dentro de la zona republicana, y en Sevilla y Burgos, dentro del bando nacional. La banda sonora de balas y obuses se completaba con el canto de los números del sorteo que, por un momento, conseguía arrancar algo de alegría a unos españoles asfixiados.

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