Árboles contra el botellón en el Castillo

Decenas de niños y adultos han repoblado la ladera del Castillo para tomar conciencia sobre el respeto al medio ambiente

Una de las niñas que han participado en 'Raíces y piedras'/CLR
Una de las niñas que han participado en 'Raíces y piedras' / CLR
Cristina López Reques
CRISTINA LÓPEZ REQUESBurgos

El botellón es uno de los grandes males que asola el medio ambiente. Un ejemplo lo tenemos muy cerca, en las laderas del Castillo. Fin de semana tras fin de semana se puede contemplar el panorama que deja esta mala práctica. Botellas de plástico, de cristal, bolsas y otros restos de basura invaden una de las zonas más verdes de la capital burgalesa. Además, los servicios de limpieza cada vez tienen más problemas para recoger la basura, pues los jóvenes la dejan escondida entre la plantación.

Parece que los jóvenes no están del todo concienciados sobre mantener el medio ambiente limpio. Por ello, hay que empezar a trabajar desde pequeños. Así ha surgido la iniciativa 'Raíces y piedras', impulsada por la Asociación Casco Histórico Alto de Burgos, una de las zonas más afectadas por el botellón. A través de la actividad, más de doscientos niños, acompañados por sus respectivos padres, han llevado a cabo una plantación de árboles, precisamente, en la zona del Castillo para evitar que en un futuro realice allí el botellón. Y es que, la mejor manera de respetar algo es conociéndolo y formando parte de ello.

Cada niño sabe desde hoy cuál es su planta. Más de 200 se han manchado las manos y la ropa de tierra y agua, pero el trabajo no acaba aquí. El mantenimiento que requieren las plantas también deberá correr a su cargo. Es cierto que hay programadas actividades dentro del proyecto, ya que el primer año se deben regar con regularidad. Sin embargo, esto servirá de impulso para que, posteriormente, los niños se acerquen a ver cómo evoluciona su planta, de nuevo, tomando conciencia de la importancia de repetar el medio ambiente para mantenerlo sano.

Más de 500 raíces han comenzado a brotar esta mañana en las laderas del Castillo. Casi la mitad son plantas aromáticas - lavanda, romero, salvia - y la otra parte arbustos. Florecen en diferentes épocas del año, por lo que el entorno estará siempre bonito. Además, tienen en común su dureza y resistencia a las temperaturas extremas y frío. Sin embargo, no toleran el alcohol que pueda caer de los vasos o botellas que sujetan muchos jóvenes los fines de semana.

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